Vivencias con alto vuelo (+ Especial)

Vivencias con alto vuelo (+ Especial)

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Por Evelio Tellería Alfaro y Felipa Suárez Ramos

Se identificó tanto con el seudónimo de Lucio, adoptado durante la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista, que pasadas más de seis décadas no pocas veces permanece ajeno cuando alguien lo llama por su nombre verdadero: Luis Martínez Menocal.

Al empezar a vincularnos con las compañías y el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, nos dimos cuenta de que aquella era una tarea enorme, afirma Lucio. Foto: Agustín Borrego

General de brigada, contador y periodista, desde hace 30 años se desempeña como especialista en relaciones internacionales en el Ministerio del Transporte.

Conversamos con él en ocasión del Día del Trabajador de la Aviación Civil.

El 23 de marzo de 1959  pasó a trabajar como funcionario en la comandancia de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de las fuerzas de tierra, mar y aire, bajo las órdenes del entonces capitán Senén Casas Regueiro.

Fluyen con nitidez  sus vivencias. “En aquel momento había cuatro aerolíneas que operaban en el país: Cubana de Aviación y Aerovías Q, ambas para el transporte de pasajeros;   Expreso Aéreo Interamericano y Cuba Aeropostal, destinadas al acarreo de cargas. No eran entidades estatales, sino sociedades mercantiles con intereses propios.”

En agosto de ese año,  junto a otros tres compañeros,  fue designado  como interventor  de las referidas entidades, con la encomienda de organizar la aviación civil nacional, de la cual fue, posteriormente, interventor general.

El 15 de febrero de 1960 asumió la presidencia de la recién creada  Empresa Consolidada Cubana de Aviación, con la cual quedaron fusionadas las compañías aéreas  antes mencionadas.

“Al empezar a vincularnos con las compañías y el aeropuerto internacional José Martí, de La Habana, nos dimos cuenta de que aquella era una tarea enorme, aunque con una característica muy interesante: el personal tenía gran actitud hacia la aviación, pues para muchos constituía una forma muy importante de desarrollo tecnológico que permitía un cambio cualitativo en las relaciones humanas, comerciales, políticas y de todo tipo”.

“Algunos compañeros habían participado en la lucha revolucionaria, lo cual nos ayudó extraordinariamente para, mediante ellos, vincularnos con otras personas en La Habana y en el resto del país. Mediante el intercambio con ellos empezamos a ver el problema desde distintas dimensiones, pero con una visión revolucionaria basada en la importancia de la aviación para una isla, como es nuestro caso, al proporcionarnos una vía rápida de comunicación. Por ahí comenzó mi vínculo con la aviación”, subrayó.

Una visita inolvidable

Lucio  habla con orgullo de la visita  que realizó por aquellos meses  el comandante Juan Almeida,  entonces jefe de la Fuerza Aérea Revolucionaria,  al aeropuerto José Martí a bordo de un helicóptero.

“Nos dijo algo que nunca he olvidado: «Lo más importante ahora no es que me hablen de los compañeros que desde antes se integraron a la Revolución, sino de la forma en que vamos a integrar a la mayoría de los trabajadores de la aviación al proceso revolucionario. Ahora tenemos un camino por delante, y ese camino lo tienen que llenar  ustedes”.

Y asi ocurrió. Los cuatro gremios allí existentes: pilotos; mecánicos; personal de tierra, y controladores aéreos, quedaron unificados en un solo sindicato.

“Hubo muchas deserciones, pero no se interrumpieron los programas de vuelo,  señaló.  De inmediato, y con el adecuado entrenamiento,  fue necesaria la formación de  copilotos como capitanes y  la preparación de navegantes para la ruta del Atlántico”, rememora Lucio.

“Más tarde –dijo- nos quedamos con solo dos navegantes —imprescindibles para viajes por esa vía—, quienes a veces se bajaban de un avión para montarse en otro, en una muestra de heroísmo”.

Lucio  afirma que gracias a la calidad humana y revolucionaria del personal de la aviación civil cubana, esta ha podido cumplir las disímiles y,  en ocasiones, riesgosas misiones que le han sido confiadas.

El homenaje de recordación al capitán Fernando Álvarez Pérez y al custodio Edor Reyes Martínez, estará presente en ocasión del Día del Trabajador de la Aviación Civil.

Capitán Fernando Álvarez Pérez

Nace en La Habana el 20 de junio de 1926. Fue un piloto de la empresa Cubana de Aviación asesinado por un traidor al frustrar un intento de secuestro de la aeronave que pilotaba  cuando cubría la ruta Santiago de Cuba-La Habana. Colaboró con el Movimiento Revolucionario 26 de julio en la lucha clandestina contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El 28 de octubre de 1959 participa de manera incansable en la búsqueda del Comandante  Camilo Cienfuegos quien había desaparecido a bordo de una aeronave. Es seleccionado para realizar distintas misiones, entre ellas  trasladar delegaciones de alto nivel. Forma parte de la tripulación que conduce al Comandante Ernesto Che Guevara a Punta del Este, en Uruguay.

El 27 de marzo de 1966  fue objeto de un intento de secuestro por el ingeniero de vuelo Ángel María Betancourt, quien puso en peligro la vida de numerosos pasajeros y asesinó a Edor de los Reyes Martínez Arias, miembro de Ministerio del Interior  y custodio de la aeronave. También disparó sobre el copiloto Evans Rosales Bressler a quien lograr herir.

Aquel acto de piratería conmocionó al pueblo cubano que junto a los Órganos de la Seguridad del Estado participó en el descubrimiento y la captura del traidor.

Edor Reyes Martínez

Nació el día 6 de enero de 1938 en Guisa, provincia de Granma.  Su vida laboral comienza cuando apenas tenía 12 años de edad como peón de ganado. En 1957 integra el Movimiento Revolucionario  26 de Julio y participa en distintas actividades de suministro y sabotaje. Al año siguiente  se incorpora al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra,

Como guerrillero  le fueron asignadas  misiones y acciones combativa e integra la caravana que entraría triunfante en La Habana con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el 8 de enero de 1959. En el año 1960  integra la unidad de escoltas guardafronteras es en el  aeropuerto José Martí en la capital cubana.

El 27 de marzo de 1966 fue asesinado por la espalda cuando realizaba  un vuelo de Cubana de Aviación procedente de Santiago de Cuba, En ese momento era custodio de la aeronave.

 

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