Depresión: Un “bache” del cual es posible escapar

Depresión: Un “bache” del cual es posible escapar

La depresión es una enfermedad por lo que no basta con “poner de tu parte”, como comúnmente suele decirse. Para el psiquiatra Ignacio Zarragoitía Alonso, del Hospital Hermanos Ameijeiras, este es un error que, generalmente, comete la familia tratando de ayudar, cuando en realidad recrimina a la persona, sea hombre o mujer.

Dr. Ignacio Zarragoiti, especialista de I y II grado de Psiquiatría del Hospital Hermanos Ameijeiras, ofrece declaraciones al periódico Trabajadores, en La Habana, Cuba. Foto: Abel Padrón Padilla

El especialista, quien ha abordado el tema durante más de 20 años, comentó que otras frases frecuentes son: “eso es una tontería tuya”, “tienes que enfrentar las cosas”, lo cual reta a los pacientes.

Definió la depresión como un trastorno de la mente que tiene varios síntomas nucleares y aledaños, y se caracteriza por el abatimiento, la falta de ánimo, de interés, de motivación para realizar las funciones habituales.

Además, está asociada a manifestaciones de ansiedad, dificultades en el dormir, ya sea por exceso o por insomnio, y en relación con el  apetito puede cursar en los dos extremos, o sea comer mucho o poco.

¿Qué relación tiene con la tristeza?

La enfermedad tiene su período de tiempo, no menos de 15 días. Si hoy usted se levanta triste, cansada, desanimada, y mañana le pasa lo mismo, eso No es depresión. Algo fundamental es la llamada tristeza vital que invade todas las esferas de la vida, como dormir, compartir con los vecinos, disfrutar de una novela, coser.

En una primera fase no hay motivaciones, luego llega el momento en que no interesan las cosas, ni los hijos, ni los padres y existe la probabilidad de llegar al suicidio.

En tales casos hay que estar alertas, porque cuando se padece una depresión existe un 50 % de tener una segunda, una tercera, hasta que se hace crónica.

Podemos decir que hay un abandono de hábitos y también se afecta la esfera sexual. Pero lo esencial es que la persona pierde la necesidad del disfrute de las cosas. Por la mañana usted puede sentirse un poco decaída y tristona, pero ya después se regocija con la novela u otro programa. Entonces resulta evidente que no está deprimida.

¿Es hereditaria?

Como enfermedad multifactorial tiene componentes endocrinos, hereditarios y ambientales. La puerta de entrada de la depresión es el estrés crónico.

Varias teorías relacionan su aparición, pero una reciente la vincula con los trastornos inflamatorios, incluso hay artículos que así lo expresan. No es que aumente de tamaño un codo o una rodilla, son procesos inflamatorios internos.

¿De cuántas depresiones podemos hablar?

Hay varias, de acuerdo a las características. Por ejemplo, el cortisol es una hormona que se produce en la glándula suprarrenal (encima de los riñones) y en algunas depresiones cuando el paciente se encuentra alterado esto se dispara, se acelera. Incluso se ha pensado que había algún tipo de tumor en esta glándula y no es eso, es que existen depresiones que cursan con el cortisol elevado. Lo más llamativo es que cuando la depresión mejora se normaliza el cortisol. O sea, que la enfermedad es multifactorial.

¿Quiénes se deprimen más las mujeres o los hombres?

Las mujeres. Entre los factores se encuentran los endocrinos, se dice que la testosterona preserva al hombre de este padecimiento.  No obstante, este lleva más a vías de hecho el suicidio, aunque las mujeres lo intentan más.

También está la depresión post parto, pues después que la mujer pare las hormonas decaen, pero también hay un proceso perimenopáusico y menopaúsico. Es cierto que todas pasan por eso, pero cuando coinciden varios factores (el estrés, el cuidar algún enfermo, tener hijos pequeños, la situación socio-económica y familiar) entonces aumenta la posibilidad de padecerla, al margen de la resiliencia, que es la capacidad del individuo de sobrevivir a pesar de los problemas.

La personalidad es otro elemento a tener en cuenta y los psico-traumas que pueden aparecer en la primera infancia. Es decir, dime cómo te criaste, cuáles fueron tus dificultades y te diré como serás en el futuro. Algunas personas logran sobreponerse a los problemas, otras no.

Siempre digo que el deprimido vive en el pasado y, por lo tanto, no disfruta el presente. Entonces eso va haciendo que la gente se predisponga y establezca como cliché, “a mí me pasa todo lo malo”, “a mí no me quiere nadie”. Son formas de pensar que no ayudan. En cambio, el ansioso está pensando ¿mañana qué voy a hacer?

¿Se puede prevenir?

Hasta cierto punto sí. Se puede tener una carga genética determinada, pero se necesitan los llamados disparadores. En este sentido hablamos de un trípode (parecen sinónimos pero no lo son), como las pérdidas, las frustraciones y los fracasos.

Estas situaciones de estrés, al no saber afrontarlas, favorecen el desarrollo de cuadros depresivos. Todos en un momento tenemos las tres cosas, pero la diferencia entre unos y otros es saber solventarlas.

¿Cuál es la relación entre esta y las adicciones?

La drogadicción y la depresión funcionan en ambos sentidos. En los adolescentes, por ejemplo, la drogadicción puede enmascarar una depresión. No necesariamente es así, pero el especialista debe tener en cuenta a la hora del abordaje terapéutico y del diagnóstico si la adicción es un elemento secundario o primario. En los alcohólicos es frecuente la depresión, como consecuencia del consumo.

Una situación peligrosa que se presenta en la enfermedad afectiva bipolar es cuando el individuo tiene manifestaciones de excitación, está contento, disfruta la vida, tiene muchos planes, pero también en un momento determinado hace cuadros depresivos.

No hay por qué sentir temor al hablar de depresión. Un hombre deprimido es muy rechazado, casi condenado. En cambio, si se refugia en el alcohol es más aceptado por la sociedad.

La depresión no depende de la fuerza de voluntad. Por eso muchas veces la sociedad no comprende por qué una persona puede deprimirse. Es importante que los familiares controlen y velen por adecuado manejo del tratamiento.

¿El tratamiento farmacológico es siempre necesario?

Puede ser psicológico, farmacológico, o una combinación de ambos. Hay depresiones que son leves, que con psicoterapia perfectamente pueden resolverse. Un criterio extendido en la  población es que “si estoy deprimido o no puedo dormir” tengo que tomar pastillas. El especialista debe practicar una medicina personalizada, aunque dos pacientes estén deprimidos, hay que tener en cuenta una serie de condiciones, incluso hasta los medicamentos que ambos consumen, a fin de evitar reacciones medicamentosas.

¿Es posible salir del “bache”?

A un paciente uno no puede decirle “toma este medicamento y ven a verme dentro de tres meses”. Eso es un error, hay que atenderlo con frecuencia, porque se trata de una enfermedad que tiende a hacerse crónica. Por lo tanto, es necesario un tratamiento sistemático, comprobar si al paso del tiempo mejoró o empeoró, y en caso de que así sea buscar las causas.

Sí es posible salir del “bache”, es fundamental enseñar métodos de afrontamiento. Hay quienes solo se circunscriben a una sola cosa, y uno en la vida debe buscar varios asideros, como pueden ser las visitas a amistades, al teatro, la lectura de un buen libro, la práctica de ejercicios, el disfrute de una vida profesional activa, en fin cultivar los disfrutes sanos.

 

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