Aquel  congreso obrero en plena guerra de liberación

Aquel congreso obrero en plena guerra de liberación

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Apenas faltaban 23 días para el derrocamiento de la tiranía de Fulgencio Batista cuando en plena ofensiva del Ejército Rebelde aconteció  el primer Congreso Obrero en Armas, en Soledad de Mayarí, territorio liberado por las fuerzas del Segundo Frente Oriental Frank País.

El destacado dirigente obrero Antonio (Ñico) Torres (de pie), junto a otros combatientes, dirigió las sesiones del Congreso Obrero en Armas, efectuado en diciembre de 1958

La histórica cita efectuada  el  8 y 9 de diciembre de 1958 constituyó un importante eslabon  en  pro de la unidad del proletariado cubano, la conquista de sus legítimos derechos y el rechazo a elementos reaccionarios que desde 1947 detentaban la dirección del movimiento sindical.

En ese núcleo  guerrillero existía un Buró Obrero perteneciente al Movimiento 26 de Julio (M-26-7) que respondía a la necesidad de estructurar un organismo para atender la situación de los trabajadores y sus agrupaciones sindicales en las zonas liberadas.

En aquel momento, hacendados y colonos pretendían sabotear la zafra aucarera al  plantear  la imposibilidad de iniciarla  debido a la falta de piezas de repuesto y otros aseguramientos para reparaciones y  alegaban que la principal responsabilidad de tales obstaculos  era del Ejército Rebelde por no permitir la entrada de recursos.

Era preciso desenmascarar las maniobras saboteadoras. El Buró Obrero, dirigido por Antonio (Ñico) Torres (ya fallecido) a través de los canales clandestinos del Movimiento 26 de julio, convocó a  una reunión unitaria, sin sectarismos ni elementos traidores, la cual fue ratificada en nombre del Frente Obrero Nacional Unido (FONU) constituido semanas antes y que agrupaba a representantes de diversas organizaciones revolucionarias.

Ante la diversidad de problemas que enfrentaban los trabajadores de otras esferas laborales, aquella cita,  concebida inicialmente para el sector azucarero, amplió su representatividad y se convirtió en un Congreso Obrero  al incluir  a ferroviarios, portuarios, constructores, mineros, trabajadores cubanos en la base naval de Guantánamo y a todos aquellos dispuestos a defender  los intereses del proletariado y respaldar  la lucha libertadora liderada por el Ejército Rebelde.

Al cónclave asistieron  cerca de 100  delegados  elegidos  en territorios liberados y, en otros casos, designados por sus respectivas organizaciones revolucionarias en reuniones clandestinas..

Para muchos de los allí presentes resultó sumamente escabroso llegar al lugar de la reunión. Hubo  que recorrer a pie o a caballo enormes distancias, atravesa r  montes y terrenos accidentados, fundamentalmente de noche para  burlar la férrea vigilancia de efectivos militares de la dictadura..

El evento se realizó con éxito a pesar de los ametrallamientos y bombardeos de la aviación  en sitios cercanos a la reunión, lo cual  obligó a los congresistas a interrumpir las sesiones  e internarse en los cafetales para  continuarlas .

Entre los principales asuntos tratados figuraban el análisis de la situación del movimiento sindical en el país, la persecusicón y asesinato de algunos de sus genuinois lideres,  las demandas inmediatas en  la industria azucarera, las relaciones con el campesinado y el enfrentamiento a los lacayos del gobierno en las filas proletarias.

Fueron aprobados 14 acuerdos referidos al apoyo incondicional al Ejército Rebelde, la desautorización de las organizaciones obreras  en manos de falsos dirigentes, el apoyo a las reivindicaciones del campesinado por una genuina reforma agraria, la realización de la zafra azucarera en los territorios liberados y el reconocimiento al Frente Obrero Nacional Unido (FONU), que agrupaba a todos los sectores revolucionarios que combatían a la dictadura de Batista.

El primer Congreso Obrero en Armas fue una muestra de la unidad que siempre  ha caracterizado al proletariado cubano desde sus inicios,  se ha fortalecido  tras el triunfo de la Revolución y  constituye un escudo de nuestra Central de Trabajadores de Cuba.

Acerca del autor

Graduado de Licenciatura en Periodismo, en 1976, en la Universidad de La Habana. Hizo el servicio social en el periódico Victoria, del municipio especial isla de la Juventud, durante dos años.
Desde 1978 labora en el periódico Trabajadores como reportero y atiende, desde 1981 temas relacionados con la industria sideromecánica. Obtuvo premio en el concurso Primero de Mayo en 1999 y en la edición de 2009. Es coautor del libro Madera de Héroes.

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