Cuba: ¿Por qué un riesgo-país? (+ Fotos)

Cuba: ¿Por qué un riesgo-país? (+ Fotos)

Al margen de otros muchos daños y obstáculos a la economía y al desarrollo del país, lo cierto es que el bloqueo que durante casi 60 años han impuesto las administraciones norteamericanas a Cuba incide, sobre todo, en la salud del pueblo.

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), en La Habana. Foto: Abel Padrón Padilla.

La hostil, agresiva, perversa y cruel política provoca en el sector de la Salud Pública innumerables daños, los cuales en la práctica se manifiestan —por tan solo mencionar algunos— en el déficit de medicamentos, enormes dificultades para acceder a tecnologías y equipos médicos de última generación, así como a una literatura actual y especializada.

No obstante, el país no se detiene en medio de tantos tropiezos y como se dice en buen cubano “busca por aquí y por allá” y logra cumplir sus propósitos y burlar ese cerco, también inhumano.

 

El Heberprot-P una oportunidad no tenida en cuenta

Además de las afectaciones en los propiamente servicios de salud, el bloqueo afecta al desarrollo de la biotecnología cubana, un sueño del Comandante en Jefe Fidel Castro, quien la fomentó sobre todo a partir de los años 80`.

Así el 1 de julio de 1986 se creó el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) cuya misión es producir medicamentos novedosos tanto para la salud humana, animal y vegetal. Actualmente pertenece al sistema empresarial de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE) BioCubaFarma.

Doctora Marta Ayala Ávila, miembro del Buró Político del Partido y vicedirectora general del (CIBG). Foto: René Pérez Massola.

A propósito de la presentación en Naciones Unidas del proyecto de resolución Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, la doctora Marta Ayala Ávila, miembro del Buró Político del Partido y vicedirectora general del (CIBG) explicó que la entidad comercializa alrededor de 14 productos en alrededor de 42 naciones.

Agregó que el centro cumple, además, una intensa actividad en la investigación y desarrollo de medicamentos, y que todos estos proyectos están sustentados por patentes, pues “es la manera de proteger la propiedad intelectual y poder lograr el acceso al mercado, sobre todo del primer mundo”.

Estos productos e investigaciones pueden tener un gran alcance —señaló—, incluso pudiéramos llegar a los Estados Unidos, lo cual está restringido por causa del bloqueo.

“El acceso de los norteamericanos a nuestro desarrollo científico se limita. Un ejemplo de ello, lo es el Heberprot-P, aprobado en Cuba desde el 2006, registrado en más de 26 países y comercializado en alrededor de 20. Sin embargo, en los Estados Unidos ni siquiera se ha podido iniciar una prueba clínica, a pesar de que la úlcera de pie diabético es allá un problema de salud”.

Comentó que delegaciones de científicos, congresistas y senadores norteamericanos han visitado el CIGB buscando la vía para introducir este medicamento en ese territorio, lo cual no ha sido posible. Al margen de las pérdidas económicas para Cuba —por la no comercialización del producto— los pacientes estadounidenses se ven privados de acceder a este tratamiento que es único.

La terapia con el Heberprot-P salva de la amputación a los seres humanos, lo cual genera discapacidad y gastos a los sistemas públicos de salud. “A una persona amputada se le acelera la posibilidad de que se le ampute la otra pierna, y que fallezca en menos de cinco años. O sea, desde el punto de vista humano, el medicamento tiene un impacto importante para la población”.

 

Otras restricciones

Ingeniera Yai Cruz Ruiseco, directora de importaciones en el CIGB. Foto: René Pérez Massola.

La ingeniera Yai Cruz Ruiseco, directora de importaciones en el CIGB, precisó las dificultades respecto a las transacciones bancarias, tanto en el momento de recibir los financiamientos como de realizar los pagos.

“Hay naciones que tienen mecanismos muy complejos, porque sus bancos tienen accionistas americanos, y eso hace que se recrudezca todo el sistema bancario. Entonces tenemos que acceder por otras vías y el proceso se hace muy engorroso.

“Lo cierto es que esta complicación bancaria atrasa notablemente el proceso productivo”.

En cuanto a la adquisición de materias primas y reactivos, manifestó que el CIGB no tiene acceso al mercado norteamericano. Por lo tanto, se ve en la necesidad de buscar en otros lugares lejanos, ya sea en Europa o en Asia.

“Además, el obtener préstamos resulta muy difícil, porque siempre Cuba se ve como riesgo-país, y eso hace que los intereses sean más altos.

“Otro de los elementos que nos entorpece es la disponibilidad de navieras o aerolíneas dispuestas a traer mercados. Las mercancías no pueden tener trasbordo en territorio estadounidense, eso hace que perdamos oportunidades y opciones más baratas para llegar a nuestro país”.

Según explicó, se ha dado el caso de que determinadas aerolíneas han cancelado el envío de mercancías a Cuba, por lo cual ha sido necesario buscar otras, encareciendo los fletes.

Sobre las posibilidades de exportar, aseveró que —lamentablemente— no se ha podido llegar a los Estados Unidos, “pues es necesaria una autorización para que nuestros productos puedan entrar allí”.

La especialista subrayó que se trata de una labor compleja, pues hay que estar todo el tiempo evaluando alternativas. “Hoy en un determinado país puede ocurrir que de un día para otro los americanos se conviertan en los principales accionistas. ¡Cuando eso ocurre —y ha pasado— hasta ahí llegó todo!”.

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