Son los pueblos quienes pueden articular la unión

Son los pueblos quienes pueden articular la unión

Por Alina M. Lotti y Francisco Rodríguez Cruz

Un llamado a unir las acciones, romper las barreras y las campañas que tratan de dividir a los pueblos, realizó el presidente de la República Bolivariana de Venezuela Nicolás Maduro Moros, al intervenir en la sesión de clausura del Encuentro Antimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo, que concluyó la víspera en La Habana, luego de tres intensas jornadas.

 

Foto: René Pérez Massola

 

Maduro resaltó que quienes pueden articular esa unión son los pueblos y expresó que después de una férrea resistencia en América Latina y el Caribe, se puede decir que empieza a configurarse una nueva situación geopolítica en la región.

“Nosotros ya visualizamos que se ha levantado una nueva ola antineoliberal que tendrá los espacios del futuro para una nueva situación de alternativas”.

Ante una sala plenaria enardecida, que proclamaba consignas revolucionarias, progresistas y de izquierda, el presidente Maduro habló de la resistencia en tres frentes: primero el de los países del Alba, entre los que mencionó a Cuba, Nicaragua, Bolivia, Venezuela y el Caribe, sobre los cuales se ha desatado una persecución financiera y comercial.

“A nosotros nos han robado 30 mil millones de dólares en activo, en cuentas bancarias. En Estados Unidos llaman a empresas navieras para que no lleven el trigo, no lleven el maíz, el arroz, para que no recojan el petróleo, para matarnos de hambre”.  Pero Venezuela está de pie y ha respondido con aciertos, éxitos y resultados.

Comentó que en Bolivia existe hoy una derecha racista, fascista, envenenada, “peor que la venezolana”, y ratificó su optimismo a favor de Evo, quien le solicitara transmitir sus felicitaciones a este Encuentro y también “al compañero Raúl, a Díaz-Canel, que cuenten con que el indio Evo va a resistir y va a triunfar frente a esta amenaza fascista”.

Agregó que “no van a tumbar a Evo, quieren tumbar al pueblo de Bolivia”, y manifestó su confianza en que las poblaciones originarias —aymara, quechua, guaraní—, los mineros, los campesinos, los jóvenes de las universidades, de los barrios, van a salir a las calles para respaldarlo.

Al referirse al segundo frente explicó que es aquel que se levanta en la América Latina  progresista, de avanzada, antineoliberal, encabezado por dos líderes que van a jugar un papel determinante en la articulación de los países de la región en los próximos años, como son el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y Alberto Fernández, en Argentina.

Y un tercer frente que es el de la resistencia de los movimientos populares; en la actualidad en las calles en Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Colombia, los cuales irán abriendo caminos.

Comentó que el Gobierno de Estados Unidos y los imbéciles de la derecha, gobernantes en algunos países, culpan al Foro de Sao Paulo, a Raúl y a él mismo de muchas de las situaciones que están viviendo algunas naciones de la región. Ante ello señaló de manera categórica que los culpables son Pinochet y el Fondo Monetario Internacional. Y más adelante defendió la idea de que los pueblos tienen derecho a la rebelión y a la búsqueda de alternativas.

Al referirse de manera particular a este encuentro de solidaridad, aseveró que la Declaración final recoge el entusiasmo de este momento histórico, la fuerza que representa en la construcción de una alternativa real frente al neoliberalismo, al capitalismo salvaje, construyendo con creatividad en cada país la respuesta a las políticas de distribución injusta de la riqueza que le pertenece a los pueblos.

Conmovido por las consignas revolucionarias escuchadas en las sesión de clausura, Maduro aseguró que Fidel está presente en la  fuerza de este encuentro para buscar salidas al capitalismo salvaje y al neoliberalismo.

Aquí, en  estos  mismos  espacios  de  la Cuba  revolucionaria —manifestó—  se fue gestando la primera respuesta al modelo neoliberal. Recordó los esfuerzos de Fidel por despertar al mundo, por iluminar el camino, justo cuando en los años ochenta empezaba de manera cruda y salvaje a imponerse,  desde el Fondo  Monetario Internacional y el Banco Mundial,  el modelo del pensamiento único a través de los mecanismos de la deuda externa.

“Fue Cuba la que convocó al mundo a debatir, a estudiar, a desenmascarar los mecanismos financieros de dominación económica, política, cultural, que ya se avistaban en distintas regiones del mundo”.

Refirió con especial importancia el caso de Chile,  donde el golpe de estado contra el presidente-mártir Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973, fue el comienzo de la aplicación del modelo más brutal. “¡Qué felicidad que 46 años después en Chile ha despertado una revolución social, que apunta hacia el camino de la regeneración constituyente!”

Criticó el hecho de que tras 18 años de dictadura, y luego de casi 30 años de la llamada democracia, esta nación sudamericana mantuvo el modelo económico, cultural, político, de la constitución de Pinochet (“una vergüenza para todos los latinoamericanos”), que nadie se atrevió a cambiarla por cobardía, por intereses.

Hoy la situación es otra y el pueblo de Chile está en rebelión en las calles. El presidente Maduro elogió esta actitud y apuntó que las movilizaciones  multitudinarias en diferentes ciudades han resucitado el espíritu de los mártires y el canto que llevan los jóvenes chilenos es el de Víctor Jara: “el pueblo unido jamás será vencido”.

En esta línea de pensamiento, evocó algo que siempre le apuntaba el Comandante Hugo Chávez: “Nicolás, los pueblos tienen en sus genes,  como un patrimonio que se siembra en su memoria colectiva, los momentos heroicos, y solo falta que en un momento en la historia algo accione el botón de la sensibilidad revolucionaria y rebelde para que surja toda esa fuerza que hemos visto surgir en Venezuela”.

Maduro sentenció que eso es lo que está ocurriendo en estos instantes en América Latina y en muchos lugares del planeta. “Hay una insurgencia general de los pueblos contra el modelo de exclusión, de empobrecimiento, de individualismo, del capitalismo neoliberal y salvaje del Fondo Monetario Internacional”.

Hizo un recuento histórico y rememoró la caída del muro de Berlín, el desplome del llamado bloque socialista, la desintegración de la Unión Soviética, lo cual hizo que muchos creyeran que el modelo dominante capitalista era el triunfador para siempre.

No era difícil pensar eso —aseguró—, mucha gente de movimientos de izquierda  se quitaron la chaqueta, se rajaron y creyeron que había llegado el último aliento de las ideas revolucionarias.

Destacó la difícil situación que Cuba vivió en los años noventa y valoró como heroico lo que hizo nuestro país al quedarse sin el apoyo de la Unión Soviética. “Cuba resistió, se mantuvo de pie y salió adelante con dignidad, con fuerza, dando el ejemplo una vez más”.

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