Hasta con el alma ahorran

Hasta con el alma ahorran

Muchos consideran que lo significativo está en el ahorro de combustible en la terminal Palatino, del capitalino municipio del Cerro, donde validan la tecnología de ómnibus híbridos (emplean diésel en el arranque y calentamiento del motor, y luego continúan con la electricidad generada). Yo aprecio la maravilla en los resultados de la labor del hombre, en el celo que tienen con cada vehículo, en lo eficientes que los hacen ser.

Para uno de los vehículos que usaban hace dos años, empleaban 180 litros de combustible por jornada; ahora la cifra disminuyó a unos 50. “Antes necesitábamos 6 mil 200 litros en el abasto de los carros para un día de trabajo; hoy está en mil 487, nunca llega a 2 mil”, afirmó el chofer Esteban Carnero; y lo confirmó Inalvys Rodríguez, directora de la unidad empresarial de base Palatino.

En la actual coyuntura energética esta es la tecnología ideal, la que prueban hace casi dos años con choferes capacitados por los fabricantes chinos de los Yutong. Quizás fue su céntrica ubicación geográfica la que determinó que esta terminal fuera la elegida, donde además estudian el único ómnibus eléctrico (Yutong) y otros dos de tecnología rusa (Lía y Caisa) que ruedan en Cuba.

Aparentemente nuevos

Súbitamente, Melanio García descendió de su carro y se incorporó a la charla con Trabajadores. El azul intenso de sus ojos me hizo mirar al ómnibus acabado de estacionar. ¿Es nuevo?, le pregunté, y me dijo: “Tiene dos años de uso”, y me invitó a subir. Lo observé en detalles: no muestra rayones, abolladuras, partes ni asientos rotos, y está impecablemente limpio. Ante mi asombro, insistió: “Acabo de regresar de un viaje”, afirmó el primer chofer de un híbrido en Cuba.

Melanio: “El cuidado de cada ómnibus, que con dos años de uso parecen nuevos, es vital para los choferes de Palatino”. Foto: René Pérez Massola

“Del fin de semana que tengo de descanso, dedico el sábado para limpiarlo, desde las seis y treinta de la mañana hasta la noche: ventanilla por ventanilla, cada laminita, cada detalle, la pizarra, y al techo le paso un paño húmedo con cloro. Aquí los carros no se rompen, o se rompen muy poco; hay un cuidado y un control estrictos de la administración”.

Son pasadas las once de la mañana y aún en Palatino (la dotación se constituye con 40 híbridos y un eléctrico para cubrir las siete rutas) está el ajetreo del fregado de los vehículos. Unos entran, otros salen limpios para recibir a su público, del cual dicen los choferes es colaborativo a veces, otras problemático: algunos no pagan el pasaje, empujan al entrar, se demoran en bajar, discuten, ponen música alta en los celulares.

Observo las cámaras e indago. “Todos los carros tienen cámaras, con un ojo visor, que nos ayuda al control del pasajero; y GPS, que puede salvarnos en situaciones como accidentes, una queja por no parar en cierto lugar, el cumplimiento del itinerario, pero fundamentalmente aporta los datos técnicos: el tráfico del vehículo, si vas por la ruta planificada, si haces paradas indebidas y el consumo de combustible”, explican Melanio y Orlando Borrero.

Verde, sin ruido ni humo: único

Daniel Ríos Santos se ha convertido en la cara de Palatino, y Trabajadores no puede obviarlo. Su entrega y ejemplo ante el colectivo son méritos ineludibles.

El Yutong eléctrico y los híbridos —ómnibus urbanos— pasaron con creces las pruebas en Cuba, dice Daniel. Foto: René Pérez Massola
El Yutong eléctrico y los híbridos —ómnibus urbanos— pasaron con creces las pruebas en Cuba, dice Daniel. Foto: René Pérez Massola

El Yutong eléctrico que conduce Daniel por las rutas de Palatino no emite ruidos ni gases contaminantes, lo que lo hace ser ecológico en toda la extensión de la palabra. Es muy fácil de identificar: el único pintado de verde y en los flancos se lee Zero Emission; tiene las demás ventajas de los híbridos, que facilitan la labor del hombre.

Hay cierto brillo en sus ojos cuando describe las bondades del equipo; está visiblemente enamorado, y esa tarea de evaluar el comportamiento de los carros que aún se encuentran en fase experimental, la asume muy bien.

“Estos Yutong superan con creces las pruebas, hasta los fabricantes están asombrados de su resistencia, porque en Cuba se les maltrata: no hay límites de pasajeros, los baches dañan el carro y nos atrasan, a veces nos apuramos para cumplir el itinerario”.

Daniel se entrega totalmente; reconoce la exigencia de la dirección, el compromiso del colectivo; está inconforme con algunas cosas, pero sabe que hasta con el alma hay que ahorrar para seguir transportando a los cubanos en estos y en todos los tiempos.

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