Una banda y 100 años de historia

Una banda y 100 años de historia

|Gretel Díaz Montalvo

|fotos: Alejandro Rodríguez Leiva

Constancia. Desinterés. Pasión. Definir cada una de ellas debería incluir inevitablemente como ejemplo la labor de un grupo que desde hace 100 años decidieron hacer música y cultivar almas a toda costa. Ellos son la Banda Provincial de Conciertos de Camagüey y hoy, un siglo después, aún siguen; no se detienen.

La Banda de Concierto de Camagüey durante la presentación con la cual celebraron los 100 años de existencia.|Fotos: Alejandro Rodríguez Leiva

“Este cumpleaños es algo especial. Cien años se dicen fácil pero abarca mucha entrega, mucha música, mucha historia y mucha influencia en el pueblo de Camagüey; gente a la que nos debemos tanto”, dice Gerardo Vasconcelos Sánchez, director titular de la agrupación.

Esos más de 50 músicos son reflejo de la identidad, cultura y tradición de estas tierras. Han estado presente en momentos, por eso para ellos la felicidad se resume domingo tras domingo en el parque Ignacio Agramonte haciendo su retreta y enseñando buen arte.

 

| Fotos: Alejandro Rodríguez Leiva

Aquellos primeros pasos

Se dice y se celebra el 19 de septiembre como la fecha fundacional de la agrupación. No obstante en 1919 la idea corría con fuerza entre las autoridades, evidenciándose así en el diario El Camagüeyano, el cual publicó el acta capitular del Ayuntamiento, que mostraba el presupuesto para instrumentos y presentaba como director a José Álvarez Varona.

En esos inicios se conocerían como Banda Municipal de Música y no fue hasta noviembre de dicho año que, con uniforme y escudo con lira y laurel, harían su primera presentación.

Ya luego en los años 20 destacaban. “Era la mejor música que se podía escuchar. No era necesario acudir a un teatro para conocer  música universal, para deleitarse con piezas de Giuseppe Verdi o Gioachino Rossini o para saber de lo que Cuba fomentaba porque ellos la regalaban en las plazas”, explica Reinaldo Echemendía, clarinetista y director del Ballet Folclórico de Camagüey.

Y es que ellos eran de los que abrían su presentación con un paso doble, incluían un vals, luego algo de ópera hasta cerrar con un danzón, género que fomentaron y gustaba. Una variedad y versatilidad musical que los erige como una institución “donde se aprende de todo”.

Notas graves de un éxito

Sortear vicisitudes ha sido una constante en estos músicos.  “Tuvimos disímiles espacios de ensayo, hasta en una estación de bomberos lo hicimos. Incluso llegamos a guardar los instrumentos en el juzgado”, recuerda Roberto Cortés Monzón, quien ya acumula cinco décadas en la orquesta.

La falta de dinero de algunas alcaldías, así como los intentos de trasladarlos hacia el Casino Campestre fueron elementos que por poco logran apagones musicales.

Pero la crisis de ocho años sin local para ensayar o guardar los equipos fue la más dura, como afirma Vasconcelos Sánchez, quien funge como director desde el 2010. “En ese tiempo solo hacíamos desfiles y teníamos que cargar con los instrumentos. Fuimos perdiendo parte de nuestros archivos, de las partituras”.

Fue la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey, con ayuda de otros, quien los ayudó a retornar al esplendor de antaño. Además, como recuerda Echemendía, quien tuvo como primer centro de trabajo a la banda: “a pesar de los bajos salarios, de los problemas, ellos permanecieron juntos para hacer la retreta. Esa es su fortaleza”.

Una escuela, una familia

Presente en diferentes momentos sociales y culturales; en retretas, galas, desfiles, procesiones. Presente en momentos esenciales del camagüeyano, la banda “resulta institución polifuncional, variada y que identifica a la sociedad, y así se ha hecho sentir de generación en generación”, como asegura la investigadora Verónica Fernández.

Gracias a la enseñanza artística cada año se fortalecen con jóvenes como Danay Pérez Baldoquín, para quien esta institución “es una escuela con una diversidad musical que enorgullece a sus integrantes”.

Esa unión, experiencia y juventud, les permite asumir un amplio repertorio en cuanto a géneros, estilos y compositores, así como música más moderna, la cual exponen en su retreta dominical. Esa, que como defiende el maestro Echemendía, hay que preservar a toda costa, “para que siempre triunfe el arte en función del bienestar y la cultura del pueblo”.

Además, como alega Mabel Echevarría, profesora del Conservatorio de Música José White y bisnieta de Rogelio Pardo González, uno de los directores de mayor permanencia en la banda, “si el Parque Agramonte es el corazón de la ciudad, la banda son sus latidos”.

Un comentario en Una banda y 100 años de historia

  1. La música es el alma de los pueblos. Un pueblo sin música es un pueblo sin alma. ¡ Calurosas felicitaciones a la Banda Provincial de Conciertos de Camagüey y a todos sus abnegados, profesionales y talentosos músicos ! ¡ Y MUCHOS, MUCHOS SIGLOS MÁS DELEITÁNDONOS Y EDUCÁNDONOS CON LOS ACORDES LÍRICOS Y ARMONIOSOS DE LA BANDA !

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