Erik Varela: “la vida me ha favorecido en mi madurez existencial…”

Erik Varela: “la vida me ha favorecido en mi madurez existencial…”

Momento en que Nereida López Labrada, secretaria general del Sindicato de la Cultura, le imponía a Erik la distincion Raúl Gómez García.
Momento en que Nereida López Labrada, secretaria general del Sindicato de la Cultura, le imponía a Erik la distincion Raúl Gómez García.

El 2019 ha sido un año de sonados éxitos profesionales y artísticos para el reconocido creador Erik Varela Ravelo, quien gentilmente accedió a dialogar con su equipo de prensa sobre algunas de las principales conquistas del joven pintor, fotógrafo, grabador y escultor en esta etapa. Para él, el arte constituye una vía excepcional para exteriorizar sus sentimientos y emociones sobre la base del estudio y reflexión sobre el mundo que le rodea, motivo por el cual sus cuadros constituyen profundas valoraciones críticas sobre el hombre y la sociedad de su tiempo.

¿Cuáles consideras tus logros más importantes durante los primeros siete meses del actual año?

En realidad esta etapa ha sido muy intensa en mi vida creativa. Te puedo decir que en los primeros meses me dediqué por completo a organizar la expo colateral que presenté en el Museo de los Trabajadores Palacio de los Torcedores durante la 13ª. Bienal de La Habana bajo el título de Relatos insulares, muestra que fue muy concurrida por críticos, especialistas y público, tanto nacionales como extranjeros, y de la que conservo opiniones realmente estimulantes.

Durante la apertura de la exposición recibí un Diploma de Reconocimiento firmado por el secretario general de la CTC y miembro del Buró Político del Partido, Ulises Guillarte De Nacimiento. También el Sindicato de la Cultura me impuso la Distinción Raúl Gómez García.

El otro momento que considero crucial en mi carrera fue el haber recibido por parte de la Universidad del Instituto Americano Cultural, de México, el título de Doctor Honoris Causa, un reconocimiento que emociona e intimida, a un tiempo. Emociona porque muestra la generosidad con que los demás contemplan el trabajo que uno ha hecho, e intimida porque distinciones como estas le hacen ver a uno que la carrera profesional está mediada, a pesar de que aún queda un largo camino por recorrer; aunque de algún modo nos resistimos siempre a creer que ya no somos los entusiastas principiantes que fuimos.

Al concederme tan valioso honor, me siento aún más comprometido, y no solo con mi obra, sino con mi pueblo, que es mi principal fuente de inspiración, pues mi quehacer  fundamentalmente se nutre de  la cubanía, de lo cubano, y de los cubanos de este tiempo, de nuestros problemas e inquietudes, muchos de los cuales son similares a los que enfrentan todos los pueblos de Nuestra América, al que nos unen enérgicos vínculos de hermandad. Aunque, como ya he expresado, me inspira la humanidad toda, sus angustias, inquietudes, sufrimientos, aventuras,  alegrías y tristezas.

 

¿Se considera un pintor realizado artísticamente?

Mi creación plástica empezó en los atardeceres de mi juventud, cuando comencé a exteriorizar mis inquietudes dentro de las artes visuales; aunque desde la adolescencia sentí particular vocación por el arte, particularmente por la fotografía artística, sobre todo de paisajes de La Habana, entre los que se destacaron los nocturnos,  en tanto incursionaba en la confección de piezas de tanta complejidad como los humidores para tabacos, mesas, receptáculos y vasijas de diferentes tipos, además de ciertos trabajos con marcadas tendencias hacia la escultura.

 

¿En  su inclinación hacia las artes visuales, cuál considera el hecho que más le influenció para tomar la decisión de incursionar en la plástica de manera profesional?

Debo reconocer las influencias que en mi desarrollo artístico ejerció el proyecto Arte Real, el cual fundé y que poco después paso a denominarse Enmarcarte, perteneciente a una de las instituciones más prestigiosas de la Isla, el Fondo Cubano de Bienes Culturales. Ya en esos momentos, había comenzado a pintar, primero mediante abstracciones geométricas que prontamente ganaron palmas de la crítica y los especialistas, hasta que, en muy breve tiempo mis trabajos dieron un giro total al tomar como fuente de inspiración las universales sombrillas, artilugio que, como todos conocen, posee diferentes significados en las culturas antiguas, como la oriental, la china, la india y la griega, amén de las diversas representaciones que se les atribuyen en los sueños.

Por tal motivo, mi  pintura hay que entenderla como un incesante proceso de cambios y metamorfosis, suerte de encuentros y desencuentros a través de los que intento escalar nuevos y mayores retos dentro de un modo muy personal de hacer arte, el cual no solo insta al espectador a percibir mis obras con los sentidos e interiorizarlas en correspondencia con sus sagaces investigaciones en torno a los temas de sus discursos, sino también como construcciones derivadas de una operación plástica en la que cada día trato de sorprender al espectador con discursos eminentemente conceptualistas.

Se trata de composiciones artificiosas en las que quiebro los vínculos con lo real para, incuestionablemente aludiendo al mundo circundante, conformar narraciones que recrean elementos o situaciones extraídas de mi entorno citadino para revelarlas como signos que, durante una primera mirada, están aparentemente desprovistos de “significados”.

 

¿Cuál es su principal fuente de inspiración?

Pienso que la vida me ha favorecido en mi madurez existencial, en la concepción intelectual y profunda de mis discursos pictóricos, los cuales se nutren de mi  terruño, esa Isla de ensueños, la cual recreo a través de mis dibujos, pinturas y esculturas, mediante una mirada eminentemente simbólica, sobre la condición de ínsula en la que nací, vivo y he realizado mi producción plástica, signada por el hecho de estar completamente rodeado de agua, como dijera el gran escritor, dramaturgo y poeta cubano Virgilio Piñera  en su célebre obra La isla en peso, por “La maldita circunstancia del agua por todas partes…”.

Para mí, el concepto de isla posee un ambiguo simbolismo; es decir alaba y bendice esa suerte de vivir en medio del inmenso mar, condición que propició que los cubanos se formaran de una personalidad e idiosincrasia únicas. De tal modo, al pensar mis proyectos iconográficos  trato de hacer reflexionar al espectador a través de la asociación de este accidente geográfico con representaciones de aislamiento, confinamiento y muerte, relacionados con la persistente intención del imperialismo yanqui de aniquilarnos, de destruir y bloquear al pueblo que habita en esta paradisiaca región del Caribe.

De tal modo, y como aseguró el eminente islamólogo y filósofo francés, Henry Corbin (París, 1903-1978), en mi creación, cito, “el símbolo anuncia un plano de conciencia diferente a la evidencia racional, es la esfera de un misterio, el único medio de decir aquello que no puede ser aprehendido de otra manera, no está jamás explicado de una vez por todas, siempre ha de ser de nuevo descifrado”,

Numerosos y respetables críticos y especialistas han elogiado en mis trabajos la belleza de la línea, del color y de las relaciones entre ellos. En tal sentido pienso que el público desea, en tanto se le provoca la reflexión, disfrutar el arte, vivirlo en plenitud.

 

Sobre qué premisas psicológicas, artísticas y culturales usted ha seleccionado las sombrillas como centro de sus discursos iconográficos

Mis actuales creaciones, en las que son recurrentes las sombrillas, tienen como base una simpática premisa del  célebre arquitecto, urbanista y diseñador alemán Walter Adolph Georg Gropius (Berlín, Alemania, 1883-Boston, Estados Unidos, 1969), quien expresó que “La mente humana es como la sombrilla, funciona cuando se abre”. Esa, precisamente, es la intención básica de mis ideas estéticas al establecer sobre el lienzo, la cartulina o el bronce diversos discursos en torno a un dispositivo que, luego de ser inventado en Asia, ha acompañado al hombre desde tiempos inmemorables y que es frecuente encontrar entre los cientos de habaneros que en pleno sol ocupan un espacio en el popular malecón.

Como en toda mi creación precedente, a través de mis composiciones, pretendo insinuar, provocar  e incitar al espectador y, como dice el conocido refrán, que “cada cual saque sus propias conclusiones”, a fin de cuentas concibo mis trabajos desde realidades concretas, tomando como base objetos del mundo conocido y convirtiéndolos en símbolos, así sugiero  ideas relacionadas con la vida del hombre contemporáneo.

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