Yarisley y la sonrisa de oro en Lima

Yarisley y la sonrisa de oro en Lima

Yarisley Silva, tricampeona panamericana. Foto: Mónica Ramírez.
Yarisley Silva, tricampeona panamericana. Foto: Mónica Ramírez.

Lima.- La más grande pertiguista cubana de todos los tiempos volvió a sonreír pasada las cinco de la tarde de este 8 de agosto. Primero fue la concentración, luego el vuelo hasta los 4,75 metros, la acrobacia sobre la varilla y al caer sobre el colchón nadie era más feliz que ella en el estadio de la Villa Deportiva Nacional (VIDENA). Era por tercera ocasión campeona de los Juegos Panamericanos. ¿Su nombre? Yarisley Silva.

Marcada por un tiempo frío y húmedo, la pinareña nos regaló las mayores emociones en los finales de la prueba, pues inexplicablemente sobrepasó en el tercer intento los 4,35 (una marca muy inferior a su calidad) y todo parecía presagiar una salida temprano del colchón. Solo que ese pensamiento podía haber sido el mismo del 2011, 2012, 2015, en los que también estuvo a punto de ser eliminada en competencias cumbres y resurgió. Dejó los nervios a un lado y eligió la garrocha ideal para el Todo o Nada.

La escena de suspenso apenas duró poco más de un minuto, lo que demoró ella en salir, volar y caer. Significó lo mejor que ha hecho en la actual temporada, lo cual es lo que más desea un atleta: hacer en la competencia fundamental su mejor marca. En un principio no se lo podía creer, pero luego asimiló el éxito, y por supuesto, el asedio de la prensa no se dilató.

“Solamente con la ayuda de Dios he podido llegar hasta aquí. Ha sido un año difícil, la competencia fue dura porque no pude calentar como lo hago normalmente, de ahí la explicación de por qué empecé en alturas más bajas, lo cual no es habitual en mi”, comentó la también campeona mundial al aire libre y bajo techo.

“No quería ganar con tanta tensión, pero a veces hay cosas que no salen como uno quiere y otras que fallan. Tenía confianza en que no me iría de aquí sin medallas. Con seguridad son los Juegos más tensos y difíciles, pero ya aporté al medallero. Tengo 32 años y lo próximo será el campeonato mundial en Doha y los Juegos Olímpicos, en Tokyo, adonde espero hacer una meda

“Gracias a mi pueblo, a mi profe Navas, al colectivo de médicos, fisioterapeutas, a todas las personas que me han apoyado y se me toman al menos algunos minutos para dejarme mensajes de aliento en Internet. Estaba molesta porque no me gusta dar errores, pero me dije echa un poco para atrás, sube los agarres y echa los postes para adelante y hay que lograrlo como quiera”.

Una vez más, Yarita, como dicen sus compañeros, encumbró al atletismo cubano y nos ahoga el pecho con el grito de una palabrota que se repitió desde Pinar del Río hasta Guantánamo la tarde del 9 de agosto. Subir al cielo para ella no era cualquier cosa, era cuestión de honor y gallardía. Lo hizo como siempre. Y ganó como lo que es: una estrella.

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