Cuando el frío mata

Cuando el frío mata

El todavía presidente Mauricio Macri, en más de una ocasión, pidió que su gestión de Gobierno fuera evaluada con la cantidad de personas que salieran de la miseria. Uno de sus principales eslóganes era lograr que la pobreza fuera cero.

Pura palabrería de campaña electoral y de mentiras para aferrarse a un barco que va a la deriva. Los datos, no las palabras de este politiquero, desmienten todas las falsedades que ha dicho durante su mandato.

No se trata de los arrabales, sino del centro de Buenos Aires. Foto: AFP
No se trata de los arrabales, sino del centro de Buenos Aires. Foto: AFP

Un día cualquiera de este mes de julio, caluroso para los cubanos y todo lo contrario para los argentinos, quienes viven una ola de frío, provocó la repulsa popular y la realidad pasó a las páginas de los diarios.

Otro Macri, pero de nombre Marcelo, forma parte de los miles y miles de quienes viven en las calles de todas las ciudades y pueblos de un país caracterizado por sus riquezas naturales y la pobreza, cada vez mayor.

En nota periodística de un medio local, Marcelo se apresuró a confirmar que no tiene ningún tipo de vínculo familiar con el otro Macri, el que esa noche dormiría en una habitación con calefacción luego de disfrutar una buena cena.

Dice la nota del colega argentino: “Son las diez de la noche de un miércoles y Marcelo se retuerce de frío. Está en situación de calle desde hace tres meses y hoy la temperatura bajará hasta los 2 grados. Será la jornada más fría del año”.

 

La desigualdad mata

Muy cerca del lugar donde tratará de dormir Marcelo hay pequeños carteles entre ramos de flores. Uno de ellos anuncia: “Acá murió de frío y de ausencia del Estado Sergio Zacaríaz, de 52 años. La desigualdad mata”.

Zacarías murió en una de las calles del barrio San Telmo, uno de los reconocidos puntos turísticos de Buenos Aires. El dictamen médico señala que fue por hipotermia debido a la ola polar similar a la que actualmente azota a esa y otras ciudades de esa nación.

pobreza en Argentina
Foto: Rusia Today

Aunque ya están acostumbrados a este tipo de desgracia, la noticia causó indignación entre los vecinos. Según la prensa local ya son cinco las personas que en todo el país sufrieron lo mismo que “Zaca”, como le decían sus amigos.

“Sergio murió al lado de un puesto de comidas donde siempre se colocaba con su frazada y apenas una campera. Aunque no es la primera vez que vemos que el frío cobra una vida en la calle, su muerte me puso muy triste”, recuerda Sonia Sánchez, quien curó en más de una ocasión sus heridas.

 

Cuidar de los sin casa

Sonia forma parte de un colectivo que durante la semana recorre diferentes puntos de la ciudad, acude con donaciones y alimentos calientes que ellos mismos cocinan, para repartir entre las personas que están en “situación de calle”, como se les conoce a los que tienen las aceras y los parques como vivienda.

Ella declaró a un colega que en “la temporada de invierno, cuando las temperaturas en la madrugada oscilan entre 0 y 2 ℃, es cuando más arduo deben trabajar a causa de las severas complicaciones médicas que provoca dormir en la intemperie”.

Zacaríaz tenía instrucción superior. Sonia lo nombraba como “el maestro de la calle”.  Marcelo era albañil, pero hace tres meses perdió su trabajo. “Estoy hace poco durmiendo acá, pero es hasta que encuentre otro trabajo. A los refugios del Gobierno no quiero volver, es muy inseguro y sucio. Prefiero estar acá que regresar a un lugar donde se reciben malos tratos”, afirma.

La muerte de Zacaríaz provocó que el club de fútbol River Plate abriera las puertas de su estadio –el Monumental– para recibir a las personas que quieran pasar la noche y donde también se entregaron donaciones.

 

La madre, la hija y el frío

Suman decenas los comentarios y reflexiones publicadas en la prensa con motivo de la ola de frío que azota a la Argentina. Así se pueden conocer historias de vida que no solo muestran la pobreza de ese pueblo, sino el abandono oficial en que se encuentran.

Muy cerca del barrio Puerto Madero, el distrito más exclusivo y costoso de la Capital Federal, sobreviven Gisela con su hija, de cuatro años: “Vinimos desde la provincia para poder cobrar el subsidio, pero no entiendo cómo hacer los trámites. Solo estamos mi hija y yo”.

Frente a la Casa de Gobierno existen aceras con techo. Allí más de 20 personas tratan de resguardarse del frío. Otra crónica periodística señala: “Nicolás, un joven de 18 años pasa las noches allí junto a su novia. Él también llegó desde la provincia de Buenos Aires en busca de un sitio mejor para su vivir”.

No se conocen las cifras exactas de quienes sobreviven en las calles argentinas, no se saben. El Gobierno menciona a unas 3 mil, aunque dos años atrás reconocía que eran más de 5 mil. No obstante, los datos no pueden reflejar el dolor de quienes viven esta amarga experiencia.

Cecilia Zapata, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), y del área de Estudios Urbanos del Instituto de Investigaciones Gino Germani, explica que la crisis habitacional de Capital Federal es algo histórico, que creció exponencialmente desde el 2007:

“Desde 1947 hasta la actualidad, la densidad poblacional del territorio es más o menos la misma. Pero las personas en situación de calle y en villas de emergencia aumentaron exponencialmente. Además, el Gobierno posee una medición muy particular en este tema: si una familia está en un refugio por un determinado tiempo, no cuenta como situación de calle. ¿Y mañana a dónde van?”

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