El sindicato bien pegado al surco

El sindicato bien pegado al surco

La agricultura necesita incentivos para, en tiempos de menos recursos, explotar todas las potencialidades y compensar con nuestros alimentos el déficit de otros que vienen desde lejos, cuyas cantidades irán disminuyendo en la medida en que el sector logre sustituirlos.

Néstor Hernández Martínez: “El sindicato tiene que incentivar los resortes de la productividad”. Foto: Ana Margarita

No podemos pedirle peras al olmo; hay que explotar adecuadamente las tecnologías, la maquinaria y los recursos que existen en las empresas, los institutos, en la base productiva; terminar las inversiones en proceso, procurar su sostenibilidad en el menor tiempo posible y ahorrar en cada actividad.

Y cuando faltan recursos materiales, quedan los resortes del alma, los del compromiso. El sindicato tiene una cuota importante en ello: las formas para motivar y estimular a las mujeres y los hombres que tan abnegadamente sacan los mejores y mayores frutos a la tierra.

Néstor Hernández Martínez, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores Agropecuarios, Forestales y Tabacaleros (SNTAFT) es un convencido de que debe haber fórmulas para cada momento y actividad laboral, que se sumen a las tradicionales, hurgando precisamente en las reservas.

Una de ellas será la creación de microemulaciones en aquellos colectivos que aporten productos a la sustitución de importaciones y la exportación, maneras de evitar la erogación de divisas y de captarlas, comentó el dirigente sindical, y puntualizó que también se precisa la aplicación de medidas económicas que reviertan a ese mismo punto, un porciento de las ganancias de las ventas.

“El sindicato nacional estimulará oportunamente la calidad y los resultados en la terminación de las inversiones planificadas para este año, para lo cual empleará banderas o certificados de proeza y hazaña laboral.

“Debemos poner a la asamblea general en las unidades básicas de producción cooperativa (UBPC) y las de afiliados en empresas, unidades empresariales de base (UEB) e institutos en función del análisis de los planes y reservas para establecer compromisos en la obtención de producciones superiores, cumplir con las entregas al encargo estatal, las ventas al turismo, y lograr encadenamientos productivos con otras entidades y usufructuarios”.

El llamado proceso de dignificación, que trata de mejorar las condiciones laborales, la presencia, la salud y protección de los trabajadores en todas las ramas de la agricultura, puede convertirse, si se trabaja inteligentemente, en motor impulsor de las fuerzas productivas, destacó.

El secretario general del SNTAFT comentó que sostendrán intercambios con los usufructuarios para establecer los compromisos de cumplimiento de su contrato de producción y con el uso adecuado de la tierra.

Otro de los propósitos apuntados por Néstor Hernández es la realización de evaluaciones sistemáticas del aprovechamiento de los inventarios e insumos necesarios para el desarrollo de la venidera campaña de frío, la cual es decisiva en el logro de los planes productivos en la mayoría de los renglones del sector.

El sindicato estimulará además el vínculo con las universidades —fuentes de conocimientos, de proyectos novedosos, de inserción en programas de colaboración— para la ejecución de sus programas de desarrollo, ofreciendo el apoyo preciso en las condiciones de las entidades de la agricultura.

“La Universidad es una fuente de saberes donde debemos beber todos los días”, aseguró Néstor, y reconoció los esfuerzos del Ministerio de la Agricultura en aras de perfeccionar esas relaciones, esencialmente con las cátedras de agronomía, veterinaria, ingeniería, jurídicas, económicas, entre otras.

Es un imperativo que las estructuras sindicales, junto a las de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap) tengan mayor protagonismo en la batalla por eliminar los impagos a los productores. No se concibe que alguien entregue un producto a otro organismo para su industrialización o comercialización, y que se acumulen deudas millonarias con quienes lo obtuvieron.

Las más altas se concentran en Artemisa, Mayabeque, Granma, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila, fundamentalmente, y los deudores son la Industria Láctea, Turismo y Comercio y Gastronomía, acotó.

Otro asunto al cual brindará atención el sindicato es al cumplimiento de los per cápita fijados por el programa de autoabastecimiento municipal, ya que sus producciones suplen otros abastecimientos que no llegarán o escasearán en esta época en que la economía cubana se resiente.

De manera que el sindicato no existe para acompañar, para ir a las visitas de control junto a los directivos gubernamentales y de la agricultura, sino para motivar con sus estilos y formas a las fuerzas productivas —creadoras de todas las riquezas— en el uso óptimo de los recursos, en el ahorro, en el mejoramiento de la calidad y la creación de productos competitivos.

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