Refinería Ñico López: Ni Standard ni Oil (+ Fotos)

Refinería Ñico López: Ni Standard ni Oil (+ Fotos)

Aunque también tiene una Casa Blanca, como le han llamado desde siempre al edificio donde radica su dirección general, nada más lejos de los designios del Gobierno de Washington que la refinería Ñico López, ubicada en los márgenes de la Bahía de La Habana y colindante con el ultramarino poblado de Regla.

 

La Ñico López nunca detiene la modernización de sus instalaciones, que no son ya ni remotamente las de aquella inexistente Standard Oil. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

Unos mil trabajadores laboran allí en sus rutinas cotidianas, entre estrictos protocolos de seguridad, sin ser ajenos a que a principios de mayo la poderosa transnacional Exxon Mobil  presentó en una corte federal estadounidense la primera demanda contra empresas cubanas, al amparo del Título III de la inaplicable Ley Helms- Burton, la cual incluye dentro de sus endebles argumentos que esa industria es “de su propiedad”.

Ricardo Amador Seoane, el empleado número 68. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

“¿Qué nos van a reclamar? ¿El casco?”, exclamó categórico Ricardo Amador Seoane, cuya identificación como el empleado número 68 atestigua su presencia en la fábrica desde 1957, cuando en aquellos 2,8 kilómetros cuadrados coexistían la Esso Standard Oil Company  y la Shell de Cuba S. A., ambas intervenidas por el Gobierno revolucionario el 1.0 de julio de 1960.

Historia de un conflicto

Con sus lúcidos 86 años y toda una vida en el laboratorio de la refinería, Amador recuerda muy bien la inauguración el 24 de diciembre de 1957 de Planta 1, unidad de destilación atmosférica y al vacío, seguida en marzo de 1958 por Planta 2, craqueo catalítico fluidizado, de la entonces Standard Oil.

Solo unos meses después de iniciar operaciones con la tecnología más moderna de aquella época, triunfó la Revolución el 1.0 de enero de 1959, y como parte de las presiones contra Cuba comenzaron las restricciones al arribo de crudo venezolano y los intentos por detener la producción, nos contó Ricardo Amador.

Lo que pretenden ignorar sus antiguos dueños al ofrecer su versión de  los  hechos  es  que  la  orden  de refinar  el  petróleo  soviético        —cuyo primer envío acababa de arribar a puerto cubano—, la cual firmara el 30 de junio de 1960 el aquel entonces primer ministro Fidel Castro Ruz, y la intervención al día siguiente de ambas compañías por su desacato, tenía un estricto basamento legal, según explicó Kenia Pavón Roca, actual asesora jurídica de la Ñico López.

La intervención tuvo un estricto basamento legal, explicó Kenia Pavón Roca, asesora jurídica. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

La Ley de Minerales y Combustibles de 1938 establecía desde mucho antes para cualquier refinería en el territorio nacional la obligatoriedad de procesar el petróleo que les proveyera el Estado cubano, argumentó la jurista, quien apuntó también a la Constitución de 1940 como la base para su nacionalización posterior, en agosto de ese mismo año.

La Shell, otra empresa petrolera anglo-holandesa que operaba en el país, recibió en su momento las compensaciones por aquel acto justo y legal. Solo la antecesora de la hoy reclamante Exxon Mobil no aceptó negociar con el Gobierno cubano.

Lo que el tiempo renovó

Zulma Pila, directora general. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

Hoy la directora general de la refinería Ñico López es Zulma Pila Gálvez, una joven reglana que comenzó a laborar allí desde hace un cuarto de siglo, justo en el mismo laboratorio donde, según el experimentado Amador, nunca trabajó una mujer hasta 1961.

Pero eso no fue lo único que cambió durante estas seis décadas. La industria actual poco tiene ya que ver con las instalaciones y componentes originarios de la fábrica norteamericana. Cuantiosas y sistemáticas inversiones modernizaron y mejoraron el flujo productivo a lo largo de toda su historia.

Pila Gálvez enumeró varias de las principales transformaciones estructurales y tecnológicas que acontecieron en el devenir de la refinería. Desde las mejoras en las décadas de los años  70 y 80 con equipamiento ruso, las calderas de vapor, los sistemas de enfriamiento, de compresores de aire y de alimentación eléctrica, hasta las constantes ampliaciones en la capacidad de almacenamiento —ahora el doble del inicial—, entre otras muchas.

Aunque los dos procesos tecnológicos básicos mantienen el diseño original, sus partes y piezas fundamentales hay que repararlas cada dos años y la mayoría de ellas ya han sido sustituidas por equipamiento moderno, explicó la directora.

Otras modificaciones tienen que ver con la periódica renovación anual de alrededor de siete kilómetros de tuberías, o todo lo hecho en materia de automatización de los controles del proceso fabril, así como en materia de tratamiento de los residuales, “un asunto al cual nunca le prestó atención la empresa estadounidense, responsable durante los movimiento de tierra para construir la refinería de un importante daño ambiental en la contigua ensenada de Triscornia”.

La Ñico López, además, nunca detiene la modernización de sus instalaciones, que no son ya ni remotamente las de aquella inexistente Standard Oil. De acuerdo con su principal directiva, por ejemplo, en la actualidad trabajan en la recuperación y construcción de nuevos tanques, la reposición de motores de enfriamiento, la reparación de calderas de vapor, el mantenimiento de las torres, la ampliación de la base de almacenaje de gas licuado, y muchos más elementos de sus complejos sistemas.

Por derecho propio

Este colectivo laboral perteneciente al Sindicato Nacional de Trabajadores de Energía y Minas no está ajeno a esas recientes maquinaciones espurias ante tribunales extranjeros contra su refinería.

Marlenis González  Díaz, secretaria general del buró sindical, explicó que iniciaron la preparación de sus 28 secciones sindicales, “no ya para conocer superficialmente, sino para dominar con la valentía e inteligencia que nos toca todo el contenido de la Ley Helms- Burton, no solo su título tercero”.

El próximo 6 de junio acontecerá en el teatro de la Ñico López una importante jornada de reflexión sobre el tema, donde esperan la participación de especialistas del Ministerio de Relaciones Exteriores, que les actualizarán de los pormenores del caso.

Como otra fortaleza, una rica tradición sindical distingue a este centro que atesora en una sala museo —y les enseña a las nuevas generaciones— la historia de la Refinería y del joven mártir del Movimiento 26 de Julio cuyo nombre ostentan con orgullo, junto con las proezas laborales y los resultados económicos, sociales y emulativos de sus trabajadores. En una de sus urnas guardan no solo la bandera de las barras y las estrellas que arriaron para siempre aquel 1.0  de julio de 1960, sino también la enseña nacional que la sustituyó.

La refinería nos pertenece por derecho propio y nada ni nadie nos va a amedrentar, afirmó Roger Pérez, tornero y anirista. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

Roger Pérez, tornero y anirista con más de 20 años de trabajo en el centro, no vacila un segundo cuando le preguntamos sobre la compensación financiera que pretente la Exxon Mobil sobre la base un supuesto derecho de propiedad: “Esta refinería es cubana desde que la Revolución la intervino. Nos pertenece por derecho propio y nada ni nadie nos va a amedrentar”.

En la sala de control de Planta 1, unidad de destilación atmosférica y al vacío, es apreciable la automatización actual de los procesos, en contraste con los viejos instrumentos de medición que decoran la pared del recinto. Foto: Abel PADRÓN PADILLA

Un comentario en Refinería Ñico López: Ni Standard ni Oil (+ Fotos)

  1. La Constitución del 40 daba esa posibilidad de nacionalizar las empresas. En la propia etapa capitalista se dio esa posibilidad, pues si alguna empresa se negaba a cumplir algún interés del Estado, se podía nacionalizar. Y eso fue lo que hizo el gobierno cubano después: cuando las empresas norteamericanas se negaron a refinar el petróleo soviético, hicieron uso del derecho que le daba la Constitución del 40 y las nacionalizaron. Porque era nacionalizar o paralizar el país.

    Además, los empresarios se retiraron de Cuba por una indicación expresa del gobierno de EEUU de no aceptar la indemnización que les proponían ni siquiera entrar en negociaciones con el gobierno cubano.

    Habría que preguntarle a Trump y Marco Rubio qué harían si una transnacional decide dejar al país sin combustible. ¿Paralizar el país? No lo creo. Cuando la importante empresa de trenes AMTRAC (en EEUU) cayó en crisis, se empezó a afectar el servicio de pasajeros de una buena parte del país y el gobierno norteamericano la nacionalizó. Y no solo eso, en el país de la libre empresa y el libre comercio, el director de esa empresa lo nombra el propio Presidente de los EEUU. Así que cuando ese Estado quiere garantizar sus intereses, ordena, nacionaliza y decide.

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