Lo razonable sobre la mesa

Lo razonable sobre la mesa

Por Ernesto León

Desde hace varios años acortar el tiempo en el béisbol se ha convertido no solo en una obsesión de la WBSC, sino de varias ligas profesionales del mundo. La diferencia estriba en que la entidad internacional tiene una sola meta: estabilizar su presencia en los Juegos Olímpicos; en cambio los demás certámenes buscan más ritmo y espectáculo sin perder dinero ni herir esencias.

A fuerza de ser sincero, rebajarles dos entradas traerá aparejado equipos de 20 o menos peloteros para eventos internacionales organizados por esa entidad, un punto favorable en la carrera por los cinco aros y que recibirá con seguridad el visto bueno de los decisores del COI.

Sobre las perspectivas de disminuir casi una hora de juego no es nada despreciable para un entorno donde el deporte que más dura no sobrepasa las dos horas y media, al tiempo que crecen las opciones recreativas para los jóvenes.

Sin embargo, nada garantiza que aumentará la atracción per se del público joven europeo y africano, pues en buena parte de América y Asia no es apreciable ese problema, incluso mientras más dure más grata es la fiesta. Para quien lo dude basta recordar partidos memorables de cinco, seis y hasta siete horas en los que la tensión aumenta con cada batazo y casi nadie hace caso al reloj.

Quizás lo más polémico de la propuesta es llegar a ella sin antes haber pasado o probado otras ideas, por ejemplo, exigir un minuto entre inning para salir al terreno; disminuir las visitas al box de los mentores; no permitir envíos de calentamiento a los relevistas; ser más riguroso con los pítcheres en cuanto al tiempo entre lanzamientos y no descansar casi cinco minutos en el quinto capítulo para el mantenimiento del terreno como sucede en la actualidad en casi todos los torneos nacionales e internacionales.

Una y otra vez la WBSC ha insistido en que la globalización de la pelota pasa por hacer más sencillas las abultadas reglas, rebajar el tiempo de los encuentros y contar con los mejores jugadores del planeta. Ya sabemos que esto último es una quimera, pues  la Major League Baseball jamás cambiará su calendario.

De ahí que hayan enfocado sus acciones en las dos primeras. El Béisbol Five (conocida pelota a la mano para los cubanos) es una expresión muy concreta y asciende con facilidad. ¿Será acaso una jugada de engaño lo de los siete innings? ¿El futuro olímpico no estará en esa nueva modalidad? Parece más razonable y la mesa anda servida.

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