Sindicato: abogado de oficio

Sindicato: abogado de oficio

Quizás el concepto más difundido y abarcador acerca de los sindicatos, su máxima y, a la vez, tarea principal desde su surgimiento, es la defensa y representación de los trabajadores, algo que en la Cuba de hoy cobra aún una mayor prioridad.

Foto: Joaquín Hernández Mena
Foto: Joaquín Hernández Mena

Incluso algunos le agregan “a ultranza” —que es como decir “defensa a como sea”— algo que aunque pudiera despertar suspicacias, no es nada negativo, siempre y cuando no se traduzca en defender lo indefendible; sin embargo, la cotidianidad, el día a día, echa por tierra teorías y consignas y pone cada cosa en su lugar. Muchos se preguntan si en nuestro contexto defenderá siempre el sindicato al trabajador.

Los debates en el reciente XXI Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba sumaron notoriedad al tema y tuve la gran oportunidad de comprobar que, de manera general, hay comprensión de la importancia del asunto, pero a decir verdad, todavía hay sindicalistas cuyos criterios distan de lo que deberían ser.

Conozco no pocos ejemplos en que la máxima de que el sindicato siempre tiene que defender a los trabajadores no se expresa debidamente, o se hace a medias, que es como decir permeada por ideas o conceptos evidentemente errados. Claro, también conozco centros donde la organización sindical ha hecho de la representación de los trabajadores una tarea prioritaria.

No descarto lo difícil que debe resultar a un sindicalista defender a un afiliado que cometió determinado delito o a otro que no es ejemplo de productividad en su colectivo, si bien soy del criterio que tal defensa constituye piedra angular del sindicato, que siempre deberá asumir su alegato con el debido equilibrio, alejado de conceptos más que todo economicistas.

¿Quién en su sano juicio defendería a alguien que ponga en peligro a la Revolución o haya lacerado la economía de su centro laboral?

No obstante, el sindicato —sin contraponerse a la sagrada encomienda de salvaguardar por encima de todo los más genuinos intereses del país— está en la obligación de ser el abogado de oficio de su afiliado. No un “letrado” de ocasión, sino alguien que se erige en consejero y asesor, apoyo y auxilio del trabajador. Siempre que sea posible —so pena de perder su esencia— deberá buscar la condena menor para su defendido. Tal es mi apreciación de un fenómeno en el que, incluso, reconocer un error con una palmada en el hombro, bien pudiera servir de solidario apoyo.

Algunos consideran, entre ellos quien escribe estas líneas, que el sindicato no debería estar presente en comisiones donde se diriman idoneidades o se discutan plantillas laborales. Entre mis argumentos está que la organización sindical solo debería ocupar, con su ojo avizor, un espacio donde pueda “sancionar” las decisiones en que de ninguna manera estuvo comprometida.

Quienes así piensan —o no pensamos— no estamos locos y sí muy apegados a la certeza de que no fue el sindicato el que hizo reventar las plantillas, aunque justo es decirlo, la solución del entuerto es algo que nos toca a todos, incluida la organización sindical.

Un delegado al Congreso reiteró el concepto de que el sindicato tiene que darle la razón a quien la tenga. Correcto, así debe ser. Pero tampoco puede olvidar que su razón de ser es ese trabajador, que aún sin tener la razón, deberá ver en el sindicato a un aliado, al amigo que lo acompaña “en las verdes y las maduras”. ¡Y que conste, hay numerosas formas de escoltar al trabajador sin faltar a los principios!

El debate en el XXI Congreso sobre los Órganos de Justicia Laboral mostró el interés porque la representación de los trabajadores sea razón de ser, una obligación del movimiento sindical.

No es ocioso recordar —y allí se dijo— que muchas veces el trabajador va solo a la vista del Órgano, sin asesoramiento, sin ayuda sindical. En la mayoría de los casos en que así sucede, la balanza se inclina en contra del trabajador.

El accionar del sindicato en la Cuba socialista difiere sustancialmente con el de organizaciones similares, pero con contextos diferentes; en ambas realidades deberá tener lugar preferente la defensa y representación de los trabajadores.

13 comentarios en Sindicato: abogado de oficio

  1. Este es un tema a debatir en un Cogreso. El liderazco del dirigente sindical se gana en el centro de Trabajo; su ejemplo, consagracion al trabajo; que sus compañeros lo sigan como el lider en el cual depositaron su confianza. Hoy en dia en nuestra Cuba es bastante dificil, nadie quiere buscarse problemas. Y las Administraciones tienen muchas fuezas. Hay que seguir preparando a nuestros dirigentes sindicales.

  2. bueno mi criterio es que el congreso fue un acto por el primero de mayo o una simple reunion mas de reafirmacion, simplemente no huvo tal congreso o lo que se hablo y no legusto a los dirigentes sensillamente se sensuró como siempre, hasta que explote todo y los trabajadores de cansen de lo mismo

  3. Ante de sistir los sindicato es mejor tener un órganos de justicia laboral, o un tribunal para que defiendan a los trabajadores

  4. Considero que mientra en cuba los sindicatos sean patronales, y no defiendan a los trabajadores, no se conviertan en la contraparte de la administración podemos levantarnos un dia y enterarnos que los sindicatos no existen

  5. El sindicato desde que se fundo como organizacion su funcion es la de defender a los trabajadores y hoy en dia no es asi simplemnte acata las decisiones de los jefes fijese si es asi que nuestro sindicato es decir nuestro secretario reglamo por escrito y verbalmente el porque no se nos esta pagando los 20 CUC a nuetra empresa y no hay respuesta alguna de la reclamacion que se realizo al sindicato NACIONAL DEL TURISMO ni respuesta del sindicato ni del Ministro , en la empresa no existe transporte para los trabajadores de esta empresa y pertenecemos al Ministerio del Turismo simplemente nos dicen que no hay capacidad y esto esta planteado igualmente a nivel nacional del sindicato

  6. A los foristas que participamos y opinamos nos gustaria saber por este periodico TRABAJADORES que nos representa como trabajadores sindicalizados durante muchisimos años cual fue la posicion y defensa de nuestros delegados en el congreso recien finalizado respecto a la demanda generaralizada de analizar la posibilidad de redusir la edad de jubilacion a las edades anteriores, DE ESTO NI SE HABLA, NO HEMOS TENIDO RESPUESTA NINGUNA esto es algo que pudieron defender sin caer en complicidad con lo mal hecho VIVA CUBA

  7. El sindicato, y sobre todo su ejecutivo, en quien se personaliza esta figura, no puede ser abogado del diablo, y defender todo lo indefendible, cuando hay como bien reseña el articulo, pérdida de valores, delitos, y corrupción, o incumplimiento de funciones, falta de productividad, etc. Puede sentarse con el trabajador que erró, y decirle bien clarito cuales son sus deberes y sus derechos, pero no “pasarle la mano”, que es lo que mayormente se hace, por amiguismo, sociolismo o paternalismo. Ahora, cuando la administración falla, y el sindicato está bien claro de qué y en qué, ahi es donde se expresa bien la defensa del trabajador, hasta las últimas consecuencias; pactados todos los deberes y derechos, no hay quien se escape… Otra cosa, hay lugares donde el sindicato es el último al que acude el trabajador, por desconocimiento o porque no lo considera como tal, y cuando va ya todo el daño está hecho.

  8. En mi opinión hoy el sindicato no goza de buena preparación para ir en defenza de un trabajador en cualquier entidad estatal o particular, hoy el sindicato en cualquiera de estas está muy alineado con las administraciones laborales y gubernamentales, dando como resultado el no otorgamiento de la razón a un trabajador ante cualquier violación de sus derechos, o reclamo de estos, o antes abusos de poder por parte de algunos administrativo, etc, pero sí muy dispuestos en el cobro de la cuota.
    Entonces, ¿se puede confiar en un sindicato que no represente ni defienda tus derechos?, yo creo que no.

    • jajaja, colega tu trabajas en mi UEB????, pq coincido contigo el director d mi Empresa dice q tenemos q hacer mas, esforzarnos mas y bla bla bla pero no hay un sindicato q le dija oiga director q hace Ud por buscar la Materia Prima, q hace UD por orientar a las UEB lo unico q sabes ahcer es decier q hay q hacer gestiones pero el no autoriza el dinero para las compras q hacen falta, en resumen yo no creo ya en ese sindicato q sale en los noticiero y en los periodico, salio la Res 6/2016 pero le han ido poniendo cosas q ya aqui ni se cobra pago por resultado, q espera el sindicato para proyectarse????? a los agentes d telecomunicaciones si ganas mucho t bajan la cuota d bonificacion de compra d tarjetas y el sindicato pq no ha dicho nada, simplemente no saben d nada asi estamos por esos temas y si sigo diciendo cosas no m publican

    • Edgar Correa Escribano nos dice:
      mayo 13, 2019…
      Saludos:
      Acabo de leer su escrito en trabajadores y estoy muy de acuerdo con usted, y es que a mi modo de ver en muchas secciones sindicales el sindicato es como un apéndice de la administración, donde los dirijentes sindicales en ocasiones no quieren buscarse problemas con la dirección al enfrentarlos.
      Un buen ejemplo de esto es un caso que le ocurrió a una persona que conozco -estube al tanto de todo lo que le sucedió- donde la trabajadora fué separada de la entidad y el sindicato en ningún momento se preocupó por su situación, ni incluso cuando la administración le negó el acceso a las pruebas que supuestamente decia que poseia sobre la indisciplina cometida, por supuesto la defenza no se pudo realizar lo mejor posible y el resultado de la reclamación se veia venir ya que estamos hablando de una trabajadora de TRD, donde el “sistema de justicia” es injusto ya que las reclamaciones se realizan a dos instancias, la primera reclamación es a la misma persona que le sancionó y la segunda y última es al director nacional de la cadena.
      Como usted podrá apreciar no hay órganos de justicia laboral, no hay tribunal que sea independiente de la entidad y que sea imparcial y que solo se base en las pruebas aportadas por las partes, además no se puede ser juez y parte a la vez.
      Gabino así es muy dificil que esos trabajadores puedan tener justicia laboral y mucho menos que el sindicato los defienda ya que pudieran buscarse un problema con la administración.
      Quizas esto le sirva a usted de motivo para adentrarse en este tipo de “justicia laboral” que de justo – a mi entender – no tiene nada.

      Atentamente: Edgar Correa Escribano

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