Broecker, Trump y el cambio climático

Broecker, Trump y el cambio climático

Por Orlando Oramas León

El científico estadounidense Wallace Smith Broecker, el primero en acuñar el término “cambio climático’, falleció en Nueva York a los 87 años, cuando en su país gobierna un presidente que hace caso omiso a sus aportes y, para colmo, sacó a EE.UU. del acuerdo mundial para mitigar el calentamiento global.

Broecker predijo este fenómeno de múltiples consecuencias un año antes de que se conociera síntoma alguno al respecto. También fue pionero al suscribir, por vez primera, lo que calificó de “calentamiento global pronunciado en la Tierra”.

Fueron sus conclusiones publicadas tras estudios desde el Observatorio de la Tierra Lamon-Doherty y el comité académico del Instituto de la Tierra, ambos de la Universidad de Columbia.

Ese artículo lo tituló “Cambio Climático”, y en sus líneas alertó que el clima del planeta podría cambiar de forma brusca en períodos muy cortos de tiempo, como está ocurriendo actualmente.

Sus contribuciones científicas le fueron reconocidas con galardones como el Premio Vetlesen (1987), la Medalla Nacional de Ciencia del gobierno de Estados Unidos (1996), el Tyler Prize for Environmental Achievement (2002) y el Premio Crafoord (2006), entre otros.

Él abrió un camino en el cual se confirma la incidencia de la actividad humana en el cambio climático y su causa, el calentamiento global acelerado, provocado por las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero.

“No me lo creo”, ha dicho el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuyo país es uno de los principales responsables del lanzamiento a la atmósfera de esos gases contaminantes.

Si bien es cierto que la Tierra se ha calentado y enfriado en diversas ocasiones de forma natural, ahora esos ciclos son mucho más rápidos y provocan variaciones que de manera natural no se producían.

Antes tales cambios tomaban millones de año y ahora en apenas dos siglos la temperatura del planeta se eleva con severas secuelas para la vida, no solo la del ser humano.

Los expertos coinciden en señalar la Revolución Industrial como el momento en que comenzó a dispararse las emisiones de gases de efecto invernadero, de la mano de la consolidación del capitalismo como nuevo modelo de producción y consumo, con cambios agrícolas, tecnológicos, demográfico, de medios de transporte, finanzas, por citar algunos.

Para mencionar solo un dato: en 1750 la población mundial no llegaba a los 800 millones de habitantes. Hoy los terrícolas somos más de siete mil 500 millones. El consumo de alimentos y otros insumos, y en particular de energía, producida fundamentalmente a través de la quema de combustibles fósiles, puso al planeta en lo que los científicos llaman el Antropoceno, que en otras palabras significa la época geológica provocada por el impacto del ser humano en la Tierra.

Le acompañan el aumento de la temperatura, el deshielo en los polos con el consecuente aumento del nivel del mar. También la muerte de especies biológicas, cambios en los ecosistemas, desertificación, fenómenos meteorológicos extremos, sequías, incendios forestales,  y desplazamiento poblacional, entre muchas otras secuelas.

Para muestra, este inicio de 2019 ha estado marcado por impactos climáticos en diversas latitudes, incluido  frío extremo y peligroso en América del Norte; calor récord, incendios sin control y lluvias con inundaciones en Australia; temperaturas y lluvias récord en áreas de América del Sur, y fuertes nevadas en los Alpes y los Himalayas, según la Organización Meteorológica Mundial.

Y retorno a la frase de Trump: “No me lo creo”, su respuesta al informe federal titulado Evaluación Federal sobre el Clima, elaborado por 300 investigadores de 13 agencias federales, considerado el estudio científico más completo sobre los efectos del cambio climático en la infraestructura, la economía, salud pública y costas de Estados Unidos.

Para mayor ironía e ignorancia, el presidente Trump tuiteaba con ironía: “¿No era que había calentamiento global?”, cuando hace poco la avalancha de frío azotaba la costa este de su país.

No habría que ser adivino para suponer qué pensaría al respecto Wallace Smith Broecker, cuando, por demás, los efectos del cambio climático solo en el último quinquenio le han costado perdidas a EE.UU. por valor cercano a los 400 mil millones de dólares.

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