Combinado de Rones Cubanacán: Premio a la excelencia (+ Fotos)

Combinado de Rones Cubanacán: Premio a la excelencia (+ Fotos)

Quienes trabajan en el Combinado de Rones Cubanacán Benito Ramírez, del municipio de Camajuaní, en Villa Clara, se sienten afortunados y tienen razones para ello: fue este uno de los colectivos laborales del país galardonados con la Bandera Aniversario 80 de la CTC, en el año del XXI Congreso de la organización.

El Combinado de Rones Cubanacán, Vanguardia Nacional por 35 años. Foto: Lourdes Rey Veitía
El Combinado de Rones Cubanacán, Vanguardia Nacional por 35 años. Foto: Lourdes Rey Veitía

Vanguardia Nacional por 35 años consecutivos, es uno de los más reconocidos en el país con este estímulo. Además ostentan condecoraciones de diferentes organismos y entidades nacionales y provinciales, que avalan la calidad de los productos que elaboran. Desde 1975 cumplen todos los planes económicos establecidos, no se reportan rechazos, ni quejas de los clientes, actos delictivos ni desvíos.

Cuentan que creyeron que el 2016 sería un año inigualable pues habían realizado la mayor producción de su historia, algo casi insólito con su envejecida tecnología, pero por la entrega del colectivo, en el 2018 sobrepasaron las metas previstas, hasta elaborar como promedio mil cajas de ron diarias.

“Cuando de esfuerzo se habla no hay más que reunirse, explicar qué hace falta y todos responden”, aseveró Delvis González Broche, secretario general de la sección sindical.

“Todos aquí conocemos el sabor del triunfo, del reconocimiento y la admiración. También sabemos y muy bien, lo que es trabajar sin descanso para cumplir las metas, somos de ley, no entendemos lo que es fallar, cada triunfo entraña un mayor compromiso”, expresaron quienes laboran en esta unidad optimistas y convencidos de que el trabajo ennoblece.

Con el añejo equipamiento

La maquinaria es obsoleta y a veces se siente el sonido de los hierros viejos acompasando el proceso, “pero la añeja tecnología nunca ha sido justificación para incumplir y menos para que el producto no tenga calidad”, subrayaron varios de los trabajadores.

Puede verse a algunos mecánicos ajustando la estera, revisando botones y haciendo funcionar una fábrica que cuenta con 116 años de explotación, la que primero fue de hielo y refrescos gaseados y, nombrada La Constancia, para terminar produciendo diferentes rones, entre ellos Decano, Cubanacán, Vodka Villa Clara y Arecha.

Cualquiera de las problemáticas presentadas en el proceso productivo debido a la obsolescencia tecnológica ha encontrado soluciones dentro de los propios innovadores; unas veces recuperando partes de fábricas de otros lugares del país, otras con una genial idea.

Roberto Calle Hernández es uno de esos trabajadores que de la nada hace maravillas por su inventiva e ingenio. Ha dirigido las reparaciones más increíbles, lo mismo en la estera, que en la máquina tapadora o adecuando elementos para implementar diversos tipos de envases, sobre todo los más modernos a partir de la tecnología del soplado, entre otros.

En estos días está inmerso en una nueva encomienda: adaptarle cestos plásticos a la enjuagadora, y lo hace con los recursos disponibles y con la ayuda de las empresas del municipio.

Se cumplen todas las normas de inocuidad de los alimentos y los requisitos establecidos para mantener los parámetros de calidad. Foto: Lourdes Rey Veitía
Se cumplen todas las normas de inocuidad de los alimentos y los requisitos establecidos para mantener los parámetros de calidad. Foto: Lourdes Rey Veitía

Las innovaciones que se realizan en esta entidad tienen un altísimo valor, muchas no siempre posibles de calcular. “Son piezas únicas, casi de museo, todo es recomponer y volver a armar, calcular bien, ir al torno y no cansarse hasta encontrar la solución adecuada para continuar elaborando un producto cotizado en el mercado nacional e incluso algunos de sus renglones se han insertado en el turismo”, dijo el innovador.

Ahorrar con el oído y el olfato

Dicen que Mario Enrique Fleites tiene un oído fino, parecido al de un músico, porque a golpe de escuchar caer el ron en los toneles se ha convertido en un experto en saber cuando están a punto de llenado. Esa, según aseguraron, ha sido una medida de ahorro elemental para no tener derramamiento del producto.

“El ahorro en este proceso se logra estando a la viva”, manifestó Oriel Claro, especialista de Fabricación. Añadió que la eficiencia se obtiene con la debida atención a cada paso del proceso, como por ejemplo, exactitud con los grados establecidos, que sean los cálculos adecuados, evitar derrames en los tanques tanto en el llenado como en el descargue.

“En la bodega de añejamiento es importante no tener toneles vacíos para mantener ajustados los aros de estos, marcar los defectuosos y también controlar el tratamiento de agua, el que se realiza cada tres días para no agotar las resinas, velar la medida exacta del agua y la cantidad necesaria para detener el proceso en el momento exacto es una prioridad”, enfatizó.

“Lo fundamental es tener un control estricto de los índices de consumo y analizar bien la materia prima para determinar en qué puede utilizarse. El propósito es mantener el prestigio de los productos, en lo que decisivos los catadores, y un estricto cumplimiento de las normas de inocuidad de los alimentos”, explicó Norma Rodríguez, especialista de la Calidad.

Jesús, hombre triunfador

Jesús González Triana, el director. Foto: Lourdes Rey Veitía
Jesús González Triana, el director. Foto: Lourdes Rey Veitía

Jesús González Triana, hombre octogenario, se sabe los secretos del Decano, pero quienes lo conocen dicen que lo toma poco. Con sus años a cuestas, Jesús parece tener la vitalidad de los 35 de Vanguardia Nacional de su centro y reconoce que se rejovenece cada vez que obtiene nuevos reconocimientos o cuando surgen ideas renovadoras.

Llegó al Combinado Benito Ramírez luego de desvincularse de la Columna Juvenil del Centenario, se incorporó al combinado con humildad y con la efervescencia de la juventud, fue un obrero eficiente, llenó botellas, intervino en el proceso de fabricación, dirigió una brigada e incluso la producción completa. Luego, y desde hace 38 años, funge como director.

Comentan que la mayor virtud de Jesús es el arte de dirigir con la participación colectiva. “Si es pintar, pintamos todos juntos, si es reparar el techo o arreglar una maquinaria, se involucra a todo el colectivo incluso la familia y la comunidad apoyan. Si se trata de una necesidad productiva no hay horas… si es participar en las actividades del Consejo Voluntario Deportivo allí estamos todos y Jesús de primero”, afirmó el secretario general de la sección sindical.

Este hombre pudo haber sido ingeniero químico o dirigir cualquier otra entidad, pero se entregó a su fábrica, esa que dice amar con fervor, como a la novia de la juventud. Cuando afirma esto su sonrisa dulce se acrecienta en los labios, su mirada se hace más clara y la frase suena a rejuvenecimiento, a progreso, a triunfo.

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