Año nuevo con problema viejo

Año nuevo con problema viejo

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Todo comenzó mucho antes, desde tiempos remotos. Sin embargo fue hace tres años que la imagen de un pequeño cuerpo movido por las olas en una playa turca conmocionó al mundo.

La imagen fue más convincente que declaraciones y alertas de organizaciones humanitarias para dar a conocer el peligro que corren los migrantes.

niño migrante fallecido
Foto: AFP

El niño sirio Aylan Kurdi acompañaba a sus padres en lo que representaba una gran aventura.  Su muerte lo  convirtió en el rostro de los miles de infantes que junto a sus mayores intentan cruzar el Mediterráneo.

Pero otros escenarios son tan peligrosos como esa ruta marítima, como los desiertos, ríos y otros parajes en diversas partes del planeta que también amenazan a quienes buscan una solución a sus problemas.

Unos escapan a los conflictos armados, casi siempre impuestos por potencias extranjeras que buscan obtener beneficios con la “ayuda humanitaria”. Otros buscan trabajo, huyen de bandas criminales o sencillamente de la violencia que los pone en peligro. Muchos tienen motivaciones económicas,

Las cifras de los niños fallecidos durante el viaje hacia lo desconocido aumentan cada año y de seguro son muchos más aunque nunca se sabrá cuántos desaparecen y no son parte de las estadísticas. Se calcula que  solo en el 2018 y en el Mediterráneo sumaron más de 600 las víctimas infantiles.

 

Lustro mortífero

La segunda semana de enero se dio a conocer en Ginebra que cerca de 5 mil personas murieron o desaparecieron en las rutas migratorias en todo el mundo durante el año recién concluido.

Este es el quinto año consecutivo en el que se supera el umbral de los 4 mil muertos, según dio a conocer el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Costa de Cádiz, España. Foto: Antena 3

No son datos completos, como tampoco lo fueron los más de 6 mil en 2017 y los 8 mil un  año   antes, aunque el Mediterráneo  sigue siendo la ruta más peligrosa en el camino hacia Europa.

Nunca se sabrán los muertos durante el viaje a través del desierto hacia esa ruta marítima o en la frontera entre México y Estados Unidos, constituyendo los principales focos de atención en cuanto a los migrantes.

Mucho más noticioso ahora, durante la `presidencia de Donald Trump, quien insiste en la construcción del muro y por la llegada el fin de año de varias caravanas de migrantes centroamericanos.

 

No cuentan, ni vivos ni muertos

Miles de muertos yacen en un el pequeño cementerio sudafricano de Olifantsvlei, en la llamada cuadra de los pobres. Uno encima de otro, cinco por cada tumba con una inscripción que lo dice todo; desconocido, hombre o mujer, y nada más.

Nadie lleva la cuenta, decía un funcionario de Naciones Unidas porque si no se preocupaban por ellos en vida, menos lo hacen ahora. Es como si nunca hubieran existido. Una gran cantidad se ahogó, murió en un desierto o fue víctima de los traficantes de personas. Cada vez hay menos presupuesto para atender este fenómeno.

Por ejemplo, tres años atrás un barco se accidentó frente a la costa italiana. Se considera que fue el desastre de este tipo más grande en Europa donde fallecieron más de 800 personas. Italia se comprometió a identificar las víctimas y encontrar a sus familiares, pero ya no existen fondos para llevar a cabo esa tarea.

Siempre se habla de las olas de migrantes africanos en su intento por cruzar el Mediterráneo, pero no de otras olas que emigran a otros países africanos en busca de una mejor vida. Se calcula en 16 millones las personas que se han desplazado en tal sentido y cuando desaparecen no dejan rastros, sobre todo al intentar cruzar el desierto.

Sucede también en el norte de nuestro continente. A mediados de 2017, por solo citar un ejemplo, voluntarios encontraron ocho cadáveres en el desierto de Arizona y colocaron sus imágenes con la esperanza que fueran identificados de alguna manera por sus familiares.

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Frontera de Estados Unidos-México. Foto: AP

La mexicana María Elena Luna quedó impactada por una de esas fotos. Un cadáver en descomposición aparecía en un paisaje árido, lleno de cactus y arbustos, boca abajo, con una pierna doblada hacia afuera. La pose la resultó familiar; “así dormía mi hermano”, dijo en voz baja.

El fenómeno es mundial. Asía es considerada la región con más migrantes del mundo. Hay numerosas tendencias: indios que se van a los Emiratos Árabes Unidos, bangladesís que quieren llegar a la India, afganos que le huyen a la guerra.

En una región donde abunda el tráfico de personas y los desplazamientos por la fuerza, las bajas cifras de muertos y desaparecidos no indican que los peligros son escasos, sino que no hay buena información.

La OIM dice “que el desierto del Sahara bien puede haber matado más gente que el Mediterráneo. Nunca se sabrá a ciencia cierta en una región donde las fronteras no significan nada y los gobiernos no buscan a los desaparecidos. El sol ardiente y los vientos del desierto descomponen rápidamente los cadáveres y los entierra bajo la arena. Cuando son encontrados es imposible identificarlos”.

¿Hará falta que otro pequeño cuerpo sin vida, de cualquier nacionalidad sea descubierto en una playa para sensibilizar a gobiernos y organizaciones internacionales y se logre el incremento de la ayuda a los migrantes?

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Un comentario en Año nuevo con problema viejo

  1. Estimado periodista, por estos días el problema de la migración y sus consecuencias negativas principalmente para los niñ@s, ha sido ampliamente debatido y publicado en la prensa nacional y extranjera desde muchas aristas y países involucrados. Lo que me llama la atención es que se traiga a colación (y hasta el momento solo por Trabajadores), ese trágico hecho, he incluso publiquen esas impactantes imágenes que recorrieron, he hicieron llorar a muchos en el mundo (me incluyo porque soy padre de dos pequeños y en mi mente solo existe una idea, “Los niños nacieron para ser felices” como dijera nuestro apóstol José Martí). Aunque lamentablemente la realidad sea otra. Lo que le solicitaría muy amablemente es que, de estar en sus manos, se retirara de la portada esa tristísima historia, porque en nuestras manos no está la solución a ese problema y si creo que quizás, además de mí, le haya echado a perder un poco el día a unos cuantos, recordandome imágenes que ya había logrado olvidar. Gracias de antemano.

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