Guamá: Primer Frente rebelde en dos tiempos

Guamá: Primer Frente rebelde en dos tiempos

Por Betty Beatón Ruiz y Juanita Perdomo Larezada . Fotos: Betty Beatón Ruiz y Archivo

Andar por la geografía del costero y montañoso municipio de Guamá, uno de los nueve de la provincia de Santiago de Cuba, y el más largo de la nación, hincha de gozo el alma de cualquier mortal.

De un lado está el mar, a ratos suave, acariciando el tramo de orilla de arena oscura, a ratos violento contra las rocas, salpicando incluso al caminante desprevenido. Al otro lado está la montaña, trozo de la Sierra Maestra de un verde intenso que enamora tanto como el azul profundo.

El mar Caribe y la Sierra Maestra siluetean la belleza paisajística del municipio de Guamá.

Pero Guamá es más que una tierra bella, bendecida por un clima singular y un suelo donde brotan, a decir de muchos santiagueros, las mejores yucas y malangas de la región, además de piñas, mangos y marañones que se disputan primacía con los de El Caney.

Guamá es historia viva, tangible en cada rincón donde el Primer Frente José Martí, con el liderazgo del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cimentó las bases del Ejército Rebelde, sus primeros combates y sus primeras victorias, hitos que a 60 años de Revolución son honrados con el día a día de su gente noble y trabajadora.

Punto de partida

En la tierra guamense se marcaron puntos de partida que definen las esencias de estas seis décadas de Revolución.

El primero se puso el 17 de enero de 1957, en La Plata, donde se desarrolló el combate inicial del núcleo guerrillero, que a decir de el Che “(…) constituyó nuestra primera victoria y tuvo cierta resonancia, más lejana que la abrupta región donde se realizó. Fue un llamado de atención a todos, la demostración de que el Ejército Rebelde existía y estaba dispuesto a luchar, y para nosotros, la reafirmación de nuestras posibilidades de triunfo final”.

La Plata también mostró la esencia humanista de aquella revolución naciente, con un tratamiento y atención a los heridos y prisioneros de guerra que sorprendió a los soldados batistianos, y fraguó lo que es hoy una realidad a lo largo y ancho de la nación, anticipada por Raúl Castro Ruz en su diario de guerra luego de prender fuego al cuartelito de La Plata y remontar hacia lo firme de la Maestra: “Desde lo lejos, se veían arder sobre los cuarteles de la opresión, las llamas de la libertad. Algún día no lejano sobre esas cenizas levantaremos escuelas”.

Fidel, Raúl y otros barbudos protagonizaron el primer ascenso del Ejército Rebelde al Pico Turquino.

 

Otros sitios de la geografía de Guamá tienen marca de historia y victoria. Ahí está, por ejemplo, el Pico Turquino, el punto de mayor altitud en Cuba, con mil 974 metros sobre el nivel del mar, a donde llegaron por primera vez Fidel, Raúl y otros integrantes de la guerrilla, el 28 de abril de 1957, en plena gesta libertaria, para volver a cumplir con Martí y renovar el singular espíritu de triunfo que siempre los acompañó.

Justo en evocación de aquel momento, el Comandante en Jefe expresaba en noviembre de 1965: “Entraña un símbolo, y es el símbolo de que el espíritu que nos trajo a estas montañas, el espíritu que nos llevó a estas montañas, es hoy como ayer, y será siempre, nuestro espíritu, ¡el espíritu de nuestra Revolución!”.

Raíz guamense tienen también Uvero, escenario de un combate —28 de mayo de 1957— que marcó la mayoría de edad del Ejército Rebelde; e igualmente Mar Verde del Turquino, sitio que el 29 de noviembre del propio año se abonó con la sangre de Ciro Redondo, ascendido póstumamente a Comandante y de quien el Che escribiera: “Gran compañero y sobre todo, uno de los inconmovibles puntales en cuanto a obsesión de lucha”.

Iniciativa para educadores

El paso del tiempo no mengua la esencia de historia y victoria que esa tierra lleva en sus entrañas. Hoy destaca entre los territorios que aportan resultados a la provincia de Santiago de Cuba, sede de las actividades centrales del país por el aniversario 60 del triunfo de la Revolución.

Remozamiento de centros de salud, creación de nuevos servicios, engalanamiento de comunidades costeras y montañosas, impulso a los planes agropecuarios y forestales, desarrollo de la industria alimentaria y turística y solidez de la educación resultan notables en Guamá.

 

Una iniciativa como la de la Tienda del Maestro en Guamá demuestra que se pueden buscar alternativas para estimular a los trabajadores de este sector.

Justo en este último orden destaca una acción singular en la que administración y sindicato se dieron la mano para mejorar la cotidianidad de los afiliados del sector; se trata de la Tienda del Maestro, iniciativa que ha beneficiado a los mil 557 trabajadores del sistema de educación, particularmente a los 700 docentes que imparten clases en las 84 escuelas del municipio, ciento por ciento Plan Turquino.

“El local nos pertenecía, comenta la Máster en Ciencias Maritza del Río Torres, directora municipal de Educación, nuestros propios trabajadores lo repararon y con el apoyo del gobierno y comercio se mantiene surtida, lo cual facilita, en una rotación ordenada, dando prioridad a los centros y maestros con mejor evaluación de su labor, el acceso a productos de alta demanda”.

Bien lo saben los “profes” de zonas como La Magdalena, Ocujal, Uvero, Bahía Larga, El Francés, muchos de ellos beneficiados con cocinas, camas, colchones de muelle y espuma, muebles para el hogar, ropa reciclada de primera, productos de aseo y limpieza, y mucho más, con horarios de compra que se adecuan a las necesidades y demandas de los docentes.

Guamá aporta

Si bien en el territorio guamense los sectores sociales despuntan por su desempeño, los productivos no quedan atrás. La planta de beneficio de café y cacao Benjamín Pardo, de la zona de Las Coloradas, lo demuestra.

En ese centro 14 trabajadores se encargan de procesar y clasificar todo el cerezo que se recoge en el municipio, buena parte de este arábico de alta calidad con destino a la exportación, además del cacao, aporte directo a la sustitución de importaciones.

“En esta cosecha tenemos un plan de 55 toneladas, y ya para el cierre del 2018 superamos las 45; sin duda volveremos a cumplir lo pactado, y a superar en físico, en valores y en rendimiento lo que se logró en el año precedente, lo cual repercute a favor del salario, que como promedio ronda los 2 mil pesos”.

Tal y como reconocen trabajadores de larga data en la planta: Félix Martínez, José Ángel Méndez y Geanny Pozo, a esos resultados hay que sumarle el empeño de los que día a día “remiendan los hierros”, pues la maquinaria, ya obsoleta, sobrevive gracias al ingenio de los de allí, cuestión que resulta común entre la gente de Guamá, ufanos siempre por saberse de la misma estirpe de aquellos que algo más de 60 años atrás fundaron en esos predios el Primer Frente José Martí.

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