Cultura, economía y comunidad: un mismo fin

Cultura, economía y comunidad: un mismo fin

La Habana cuenta con dos emblemáticos centros culturales de Artex, este año reconstruidos de forma capital, que se caracterizan, ante todo, por un nuevo estilo de trabajo en el que los planes económicos y la programación artística de cada uno disponen, además de los criterios de sus directivos, con los de los representantes de las comunidades donde radican. Me refiero a El Sauce, ubicado en la calle 9.a, entre 120 y 130, Playa; y Fontanar, en la parte final de esa barriada del municipio de Boyeros.

En la foto, el confortable restaurante del Centro Cultural de Fontanar, perteneciente a Artex, donde se han creado fuertes vínculos con la comunidad, la cual está representada en cada uno de sus equipos de dirección. Foto: Rivas

Estos dos espacios tienen asimismo en común el haber sido rediseñados sobre la base de sus arquitecturas originales para desde estas establecer armoniosos conjuntos de reanimación estética con tendencias vanguardistas; amén de contar con avanzadas tecnologías en los equipamientos de audio y luces, respectivamente, ubicados en áreas que provocan mínimos perjuicios sonoros a las personas que habitan cerca.

Cuantiosa inversión no solamente pensada para mejorar los servicios —tanto culturales como gastronómicos— que en ellas se ofertan, sino además servir de escenarios polivalentes que benefician a los pobladores de los barrios donde se encuentran, particularmente a los niños y a las personas de la tercera edad, con una variada programación cultural; mientras que los jóvenes universitarios también son favorecidos en sus visitas.

El Sauce reabrió sus puertas el día 12 de agosto, en homenaje al cumpleaños del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y tiene entre otras zonas de esparcimiento una sala para espectáculos denominada Juan Formell, una plaza con plataforma —ambas techadas— para conciertos al aire libre, una tienda, tres bares, una academia de bailes dirigida por Paradiso, un bazar cafetería, ocho puntos de wifi y un cine 3D. Allí concurren alrededor de 800 personas los fines de semana, las cuales disfrutan de diferentes géneros musicales, entre ellos pop fusión, trova, música alternativa y popular bailable, así como la discoteca La Máquina de la Melancolía (disco temba) los domingos a las 5:00 p.m. “Esta nueva concepción ha permitido incrementar los ingresos de manera considerable”, dijo su joven y atenta directora Arazay del Río Guerra, quien estuvo al frente del centro durante todo el proceso de reparación capital.

El de Fontanar, inaugurado el 29 de enero en ocasión del aniversario 165 del natalicio del Héroe Nacional José Martí, además de los servicios culturales posee varias ofertas de recreación deportiva: canchas de balonmano, voleibol, tenis y gimnasio; y dos piscinas —una para adultos y otra para niños, en las que se ofrecen clases de natación—, hoy cerradas por falta de cloro.

La instalación, radicada en un club social fundado en el año 1957, ahora está especialmente concebida para los pobladores del municipio de Boyeros, entre los que se promueve y comercializa parte de lo mejor del producto cultural cubano. Dispone igualmente de un suntuoso restaurante con diseño de lujo, en el que se expenden cerca de 20 platos y más de 30 cocteles criollos e internacionales; una tienda, un aula multiusos para conferencias, reuniones y otros eventos —también se imparten clases de música—, y cuatro puntos de wifi. En construcción está una gigantesca plaza para acoger a más de mil 500 bailadores y un amplio escenario para grandes espectáculos.

No obstante tener una extensión mucho mayor y contar con más ofertas que las de El Sauce, “las ganancias del centro de Fontanar no pueden compararse con las de aquel, ya que el engorroso sistema de transporte hacia esa zona dificulta notablemente la asistencia de público”, dijo Juan Borrell Pérez, capitán del salón.

Excepto cuando hay conciertos de grupos muy conocidos —oportunidad en que la concurrencia apenas sobrepasa las 400 personas—, los demás días este lugar se encuentra prácticamente vacío. El complejo recreativo cultural fue entregado el pasado año por la dirección del gobierno de La Habana a la empresa Promociones Artísticas y Literarias Artex, con la finalidad de cambiar el concepto cultural y recreativo de un espacio deteriorado por el tiempo. Por tal motivo, valdría la pena realizar serios estudios de mercado que permitan incrementar el número de visitantes a este hermoso complejo.

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