Trabajadores

Vestir un santo y…

Lo que narra en su misiva a Buzón abierto la artemiseña Kirenia Rosas Rodríguez muy bien que se apega al conocido refrán.

Ella parte de que, ante las limitaciones materiales y económicas, siempre son válidas las buenas iniciativas y mucho más cuando se trata de aportar opciones recreativas para el verano, sobre todo los que disfrutan de un merecido descanso.

Pero lo que no comprende la lectora es que quienes en ese tiempo se mantienen laborando como le ocurre a ella en Bahía Honda, su municipio de residencia, por el plan vacacional tuvieron que sufrir desde junio las afectaciones en el transporte y ejemplifica con la línea hasta Cabañas.

Por viajes al Parque Lenin, el zoológico, Expocuba, playas, ríos, y piscinas, entre otros destinos, disminuyeron o dejaron de cumplirse servicios que afectan a quienes van para su centro de trabajo, el hospital u otra gestión, expone.

En su caso particular señala que se traslada desde el Consejo Popular (CP) Silvio Caro hacia Bahía Honda, cerca de unos 30 km, “y casi siempre demoro hasta cuatro horas para llegar al trabajo”. A este CP se le aprobó una ruta desde Cabañas —la única que existe—, con entrada a la localidad donde ella vive, prestación “que desapareció hace meses, la guagua supuestamente está rota y sin embargo cubre otros itinerarios”, así como brinda las opciones mencionadas anteriormente.

Kirenia especifica que ese transporte debe entrar a las 6:10 a.m. y es el único que les resuelve a todos los que necesariamente tienen que salir temprano.

Su queja también abarca a otros CP, pues, por ejemplo, el día 28 de agosto, fecha en la que recibimos su escrito, hacía referencia a la semana anterior cuando cuatro rutas “habían fallado”, porque los equipos estaban alquilados para el plan vacacional.

Por eso concluye con varias interrogantes como el silencio de las autoridades ante las reclamaciones al respecto, por qué no alquilan las guaguas de los organismos o las escolares para dar cobertura a las opciones de esparcimiento del verano o, simplemente, declaran vacaciones masivas en la localidad.

Por nuestra parte sería saludable que las autoridades valoren en el municipio las experiencias de la etapa veraniega para que cosas como las denunciadas por Kirenia no se repitan.

En cuanto a la última opción que ella sugiere consideramos que nadie la tomaría como válida, porque significaría la paralización total de la producción y los servicios. Aunque percibimos que su enunciado solo evidencia el grado de insatisfacción y desesperación de alguien que decidió enviar su queja porque quiere una solución viable para todos, y no “desvestir un santo para vestir otro”.