Moderno Coliseo de 133 años

Moderno Coliseo de 133 años

Foto: Archivo de Vanguardia

El Coliseo de Santa Clara: el Teatro La Caridad, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad, llega a sus 133 años,  institución antigua, pero moderna por la calidad y variedad de su programación, la que está diseñada desde una variada e inteligente concepción.

La creación del inmueble responde al gusto y la voluntad de Doña Marta Abreu de Estévez, ilustre mujer, benefactora y patriota, quien decidió donar  la edificación a la ciudad.

Cuenta que una noche en que Marta y Luis Estévez, su esposo, regresaban de una función en el anterior teatro, ella comentó que este era pequeño para el crecimiento que se iba operando en la localidad. De ahí la idea de concebir uno mayor, elegante y moderno: el teatro, que según la hija excelsa de Santa Clara, merecía la Villa. De inmediato se iniciaron las gestiones para la compra del terreno en el privilegiado lugar que ocupa, el proyecto y su construcción.

El teatro, Monumento Nacional desde 1981, ubicado en el Parque Leoncio Vidal  en el centro de la ciudad,  tuvo entre sus fines  hacer el bien, pues parte de lo que se recaudó en sus funciones se utilizó para ayudar a los pobres, es decir para hacer la Caridad, de ahí el nombre y el haberse inaugurado el día dedicado a la patrona de Cuba.

Es una edificación patrimonial, estilo colonial de dos pisos, concebida en su interior como una herradura. Sobresale en ella el espacioso escenario, teniendo en cuenta la época en que fue construido, los íntimos palcos laterales, las depuradas pinturas de tres mujeres que simbolizan el genio, la fama y la historia, así como el mobiliario compuesto por lunetas y butacas refinadas, el lobby elegante y sobrio, y la fachada matizada por  arcadas y áreas de servicio en la zona exterior.

La obra arquitectónica fue enriquecida a partir de la  intervención de destacados artistas plásticos entre ellos el cubano Miguel Melero, quien realizó los bustos de Calderón y Echegaray. También dejó su huella en los telones y la escenografía el español Miguel Arias , a su vez  la decoración de la embocadura, y el conjunto escultórico para el frontón, estuvieron a cargo de Bossi. El pintor filipino Camilo Salaya, graduado en academia  San Fernando, de Madrid, ejecutó la decoración del cielo raso y los laterales de la parte superior de la boca escena.

Su gran trascendencia es haberse convertido en centro cultural de referencia en el país, en el que  han actuado relevantes figuras de talla internacional y nacional como  Jorge Negrete, Enrico Caruso,  Libertad Lamarque, Rosita Fornés, Chucho Valdés y la prima ballerina Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba, los hermanos José María y Sergio Vitier, la Orquesta Aragón y los más notables grupos de teatro del país.

En esta ocasión,  en homenaje al 133 aniversario de la  fundación de la institución cultural, los  jóvenes músicos Juan Manuel Campo y Sheila Ramos, dedicaron un concierto en el que  interpretaron obras de Palo Milanés, Silvio Rodríguez, Carlos Varela y otras latinoamericanas, demostraron que desde su particular y contemporánea manera de hacer arte se robustece la cultura nacional, en un escenario vetusto pero moderno.

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