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Ileana Mulet: Cuentos sobre la tierra húmeda

Existen artistas que se encierran en su mundo para lograr la inspiración, un ejercicio válido y acertado. Otros prefieren escudriñar en el exterior, en busca de las más disímiles y heterogéneas musas. Ese es el caso de Ileana Mulet, quien trae al panorama nacional literario de este año el libro Sobre la tierra húmeda, publicado por Ediciones Cubanas, perteneciente a Artex.

Desde hace años conocíamos sobre la vocación de la autora como reconocida pintora y poetisa. A lo largo de su carrera profesional ha participado en más de 30 muestras personales y 60 exposiciones colectivas. Poemas suyos se incluyeron en la antología latinoamericana Juegos florales (Editorial aBrace, Uruguay, 2010), además del volumen ¿Quién golpea las puertas? (Ediciones Cubanas, 2013), entre otras obras. Pero esta vez amplía su diapasón creativo y devuelve, mediante 37 cuentos, a La Habana que contemplamos día a día.

“Con una mirada de antropóloga, Ileana nos sumerge en las cavernas de la existencia humana que hubieran sido las delicias del escritor francés Georges Perec (…) o del cubano Alejo Carpentier quien dedicó páginas memorables a ese urbanismo al que debemos regresar de tiempo en tiempo”, afirma la poetisa y Premio Nacional de Literatura, Nancy Morejón, en el prólogo del volumen.

Hubiera sido un relato cualquiera, ¡cuántas historias no tiene La Habana!, pero el mérito de los textos reside en captar y desnudar a esa ciudad viva, conocer su esencia y desentrañar sus secretos incógnitos. No se trata de referenciar solamente en la escritura la pluralidad que nos caracteriza, sino cómo asumimos esa diversidad desde una urbe testigo y cómplice de nuestros desmanes y venturas.

“¡Qué calor, tengo que deshacerme de los abrigos pues de solo verlos me sofoco… Aflojan infortunios como flores perfumadas con alcohol donde se pudren las esperanzas! ¿Se esfuman las esperanzas para algunos mortales? ¡Ciudad ármate de valor y aplica sentencia!”, es el reclamo de Mulet en las palabras al lector, donde retrata eso que llamamos identidad y cubanía, el “sabor” de un país marcado por la insularidad.

Desde el título la artista logra captar la atención de los apasionados por las letras. Las mentes inquietas quieren descubrir lo que habita (o sucede) sobre la tierra húmeda a la que hace referencia.

La imagen de la cubierta constituye otra incógnita: una mujer de perfil y sin ropas mantiene los ojos cerrados como ensimismada en sus pensamientos, con las ramas secas de un árbol y el cielo de fondo. ¿Quién será? ¿Qué hay detrás de esa aparente quietud? Los secretos residen en los minicuentos, y solo se sabrá cuando se abra la primera página y culmine con la última.