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Trabajadores de EE.UU., entre el crecimiento y la desigualdad


Estados Unidos conmemora hoy el Día del Trabajo con un balance mixto, pues mientras se registran varios indicadores económicos favorables, diversas fuentes advierten sobre el aumento de la inequidad y un estancamiento de los salarios.
A diferencia de otras naciones del mundo donde la jornada para reivindicar los derechos de los trabajadores es el 1 de mayo, en este territorio tal efeméride tiene lugar el primer lunes de septiembre.

De ahí que en los últimos días diversos medios de comunicación y analistas publicaron editoriales dedicados a la fecha, con énfasis en el repunte de una economía de la cual el presidente Donald Trump presume con frecuencia, pero también en las desigualdades asociadas a ese crecimiento.

Hay algunas razones para celebrar el Día del Trabajo este año, señaló un artículo del diario neoyorquino Newsday, el cual resaltó el bajo nivel de desempleo existente en el país (del 3,9 por ciento), el estado del plan de ahorro para el retiro 401(k) y la marcha de una economía que creció 4,2 por ciento en segundo trimestre.

‘Desafortunadamente, la recuperación de la Gran Recesión (crisis económica de 2008) ha sido desigual para muchos aquí y en todo el país’, alertó la publicación.

El periódico sostuvo que los salarios se han estancado, mientras las cifras económicas esperanzadoras enmascaran a las personas subempleadas, que trabajan independientemente sin beneficios, carecen de las habilidades necesarias en el mercado digital o simplemente dejaron de buscar trabajo.

Al mismo tiempo, ‘las grandes empresas se están haciendo más grandes a través de fusiones, lo que reduce la influencia de los empleados para cambiar de trabajo por un salario más alto’, agregó la publicación.

Entre los comentarios sobre la situación de millones de norteamericanos, varias fuentes se hicieron eco de un reciente reporte del Instituto de Política Económica, según el cual los jefes ejecutivos de las 350 principales empresas del país ganaron como promedio 312 veces más que sus empleados en 2017.

Tal diferencia se dio después de que los directivos de las mayores compañías norteamericanas obtuvieron en 2017 un aumento salarial promedio del 17,6 por ciento, mientras los sueldos de sus trabajadores solo crecieron 0,3 por ciento.

A ello se suma una encuesta publicada la pasada semana por el Urban Institute, la cual arrojó que alrededor del 40 por ciento de las familias estadounidenses tuvieron problemas para satisfacer al menos una de sus necesidades básicas el año pasado, como el pago de alimentos, atención médica, vivienda o servicios públicos.

El sondeo realizado entre casi siete mil 600 adultos indicó que las dificultades eran más predominantes entre quienes reciben menores ingresos o presentan problemas de salud, pero también reveló que podían afectar a personas de todos los ámbitos.

A partir de esos datos, el estudio indicó que el crecimiento económico y el bajo desempleo, por sí solos, no garantizan que todos los norteamericanos puedan satisfacer sus necesidades básicas.

Frente a ese tipo de realidades, un artículo de opinión difundido por el diario The Post and Courier, de Carolina del Sur, señaló que durante la mayor parte de los últimos 40 años, Estados Unidos ha sufrido una progresiva desigualdad y un crecimiento anémico de los salarios para la mayoría de las personas.

‘Si bien estas tendencias tienen una serie de causas, el hilo común que las une es la degradación del poder de negociación de los trabajadores con salarios bajos y moderados’, advirtió la autora del texto, Heidi Shierholz, del Instituto de Política Económica.

Para la especialista, esta situación de débil influencia económica para la mayoría de los asalariados es producto de décadas de ataques por parte de los legisladores, ya sea a través de acciones directas o por no seguir el ritmo de las prácticas cambiantes de los empleadores que les arrebatan el poder.

La mejor garantía para un lugar de trabajo justo es la representación gremial y un acuerdo de negociación colectiva, sin embargo, en 2017, solo el 10,7 por ciento de los trabajadores eran miembros de un sindicato, lamentó.

En tanto, el diario The Berkshire Eagle, de Massachusetts, divulgó un editorial bajo el título Trump le está fallando al trabajador estadounidense, en el que critica el impacto de la reforma fiscal aprobada en diciembre de 2017 y de la política arancelaria del mandatario republicano.

Al referirse a los recortes de impuestos de la reforma fiscal, el medio afirmó que beneficiaron fundamentalmente a los estadounidenses más ricos, y crearon un déficit fiscal usado ahora como excusa por los republicanos para atacar programas que necesita el trabajador promedio como la seguridad social.

‘Justo la semana pasada, Trump citó el déficit como un pretexto para cancelar los aumentos programados a todos los trabajadores federales, que están sindicalizados’, añadió la publicación, la cual consideró que este es un tiempo peligroso para el trabajo, tanto organizado como no organizado. (Tomado de Prensa Latina)