Trabajadores

Autorrobo

Me molesta mucho cuando a veces le oigo a alguien comentar que el dueño particular no deja que le roben, pero al Estado, sí es posible hacerlo. Este es tal vez uno de los mayores dilemas que debe resolver la propiedad socialista, para que de verdad haga honor a su nombre y ofrezca los resultados que nuestra sociedad requiere.

La diversificación de formas de gestión que experimenta la economía cubana desde hace ya algunas décadas, pero sobre todo durante la actualización de su modelo en estos últimos años, alivia por una parte, pero por otra hace más evidente esta cuestión no resuelta por la experiencia socialista: el todavía insuficiente autorreconocimiento del trabajador como dueño de los medios fundamentales de producción, y en consecuencia, su inacción, participación o colaboración con quienes menoscaban la propiedad socialista.

Son múltiples y muy complejos los factores que intervienen en la formación o no de este sentimiento de poseedores colectivos de los bienes y recursos que creamos y con los que trabajamos, pero podríamos intentar sintetizarlos en tres nociones primordiales que impactan en ese aparente alejamiento entre los intereses de la gente y los del Estado como su representante: la forma de apropiación de la riqueza producida (salario digno), la participación en la toma de decisiones y la formación de los nuevos valores socialistas.

Las dificultades muy objetivas de una economía poco desarrollada como la nuestra, agravadas por el impacto del bloqueo estadounidense, son un escollo importante a la producción. Sin embargo nos urge distribuir y redistribuir mejor de acuerdo al principio socialista de cada cual según su capacidad, de cada cual según su trabajo.

Visualizar y aprehender como un beneficio propio esa noción de la redistribución colectiva de la riqueza que cada quien crea con su esfuerzo e intelecto, requiere de un nivel de conciencia social en un contexto actual y previsible hacia el futuro, donde la gestión privada o cooperativa parecerían ser la vía para el éxito individual, al permitir una apropiación más directa y abundante.

Hallar fórmulas más eficaces para incrementar la productividad del trabajo, la eficiencia empresarial y los ingresos de quienes trabajan para la sociedad, especialmente al decisivo y muy amplio sector presupuestado, es un paso ineludible para que sus propietarios socialistas perciban mejor esa titularidad.

Pero no solo son las necesidades materiales sin cubrir las que producen esa separación subjetiva entre la propiedad estatal y sus legítimos dueños. Los métodos de gestión centralizados, poco democráticos y a menudo nada transparentes que no pocas veces caracterizan la administración estatal, son un lastre que debemos superar a partir de todas las transformaciones en marcha para otorgar más autonomía a las empresas socialistas, lo cual incluye mayores facultades a asumir por sus colectivos de trabajadores y sus sindicatos.

Y a la par de esos procesos objetivos e inviolables del crecimiento económico y del perfeccionamiento organizacional que son esenciales para que el pueblo reconozca y disfrute de los beneficios que debe generarle su condición de copropietario, hay que hacer énfasis también en esos valores universales que el socialismo tiene que reforzar como la honradez, la solidaridad, la integridad.

Podríamos llegar incluso a ser una nación próspera, pero esa condición no sería sostenible si no conseguimos remontar perniciosas filosofías de vida que hoy contaminan y perjudican a la propiedad social, como el concepto de la “búsqueda” fuera del salario como principal motivación para un empleo estatal; la idea de que el Estado tiene más que yo, y por tanto, solo le tomo una parte de lo que me toca cuando me apropio de lo que no es mío; el consejo de resuelve tú, y deja que los demás también resuelvan; la apreciación casi general de que si algo es estatal, a nadie le duele, y otras muchas entelequias desmovilizadoras que constituyen, en última instancia, un peligroso
y corrosivo autorrobo.

Descargue aquí: Separata Lunes 27 de agosto de 2018 Economia (954 descargas)