El éxito del referéndum

El éxito del referéndum

Como en todo el país, los juristas guantanameros fueron los primeros en opinar y analizar durante el actual proceso de consulta popular de la Reforma Constitucional en Cuba.  Para Carmen Sugranyes Ramos, presidenta de la Junta Directiva de la Unión de Juristas en esa provincia, el proceso define mucho más de lo que imaginamos. Con esta mujer, que lleva más de 20 años atendiendo la Protección de Menores en la Fiscalía y al mismo tiempo es abogada del capítulo científico de Derecho Civil y de Familia territorial, Trabajadores conversa acerca de lo importante de estos días para los cubanos

Foto: Adriana Rojas Preval

Uno de los artículos más discutidos en Guantánamo durante la  consulta popular del Proyecto de Constitución es el 68, contenido en el Capítulo III referido a los Derechos Sociales Económicos y Culturales, cuyo enunciado permitiría el matrimonio entre personas del mismo sexo, desestimando así el precepto anterior en el que se establece al matrimonio como “la unión voluntariamente concertada entre un hombre y una mujer con aptitud legal para ello…”, un concepto que  para nuestra entrevistada resulta cada vez más discriminatorio y  opuesto a los principios de la sociedad que elegimos fundar desde  1959.

“Primero hay que partir de que innegablemente en Cuba tenemos arraigado un machismo de muchos años y en los 50, por ejemplo, se planteaba que la homosexualidad era una enfermedad, incluso se veía como algo antisocial, inmoral y, a medida que la ciencia fue avanzando nos dimos cuenta de que no es así. Se trata de personas que, por ser parte de nuestra sociedad, no se les puede limitar el derecho a tener una vida en común, o que a la hora de separarse puedan dividir sus bienes, o que si uno fallece tenga derecho el otro a una herencia.

El Estado ha llevado a cabo a través del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) una campaña encaminada a que las personas entiendan el porqué del respeto a la libre orientación sexual, aunque esta no es una batalla de un día para otro, considero que faltan argumentos a nuestra población para entender que de no legitimarse carecería de sentido eso que promulgamos de la igualdad de derecho de la sociedad cubana; sería una utopía decir que en Cuba todos somos iguales.

Tal y como consta en el artículo 40, el que nos garantiza que ‘Todas las personas son iguales ante la ley, están sujetas a iguales deberes, reciben la misma protección y trato de las autoridades y gozan de los mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo, género, orientación sexual, identidad de género, origen étnico, color de la piel, creencia religiosa, discapacidad, origen nacional o cualquier otra distinción lesiva a la dignidad humana’.

“Incluso he escuchado opiniones de personas en la calle que aplauden precisamente uno de los formulados de la nueva reforma concerniente al reconocimiento de las personas que se hacen tatuajes, promoviendo que sean aceptadas sin discriminación, cuando años atrás eso era un rasgo marginal y solo adjudicado a los convictos.

Vivimos en una sociedad que ha creado políticas públicas para beneficio de sectores vulnerables como los niños, las mujeres, discapacitados, campesinos… además, los derechos humanos nadie tiene el derecho a desestimarlos. Cambiar mentalidades es difícil y eso nos toca a los juristas, a las organizaciones de masas, poco a poco, porque realmente es una necesidad.

¿En ese sentido, muchas personas cuestionan, por ejemplo, que en la Carta Magna deba definirse o no qué es el matrimonio en nuestra sociedad…?

El matrimonio para nosotros no es un contrato o una instancia particular como sucede en las sociedades capitalistas. En Cuba el matrimonio constituye una institución de carácter social y, por tanto, el Estado está en la obligación de su protección, porque forma parte de la familia, de ahí que aparezcan regulaciones al respecto en la Carta Magna.

Por otro lado si será entre hombre y mujer, como se establecía por la anterior Constitución o quedara lo ahora expuesto, luego de la consulta popular y la decisión de la Asamblea Nacional, teniendo en cuenta las opiniones del pueblo, habrá que regular la forma, los requisitos, limitaciones de  lo que definimos por matrimonio, pero ya desde la ley específica que es el Código de Familia. Y aparejado a ello van a tener que reformarse numerosas legislaciones como el Código Penal, la Ley de Procedimiento Civil, la Ley de Ciudadanía, debe promulgarse una Ley de Quejas, porque la Constitución solo marca principios, valores de carácter general, define la situación político-económica de un país.

Por eso es que hay artículos que no se modifican como el carácter socialista, porque si somos una nación socialista, así debe ir reflejado en la Ley Fundamental, igual sucede cuando decimos que nos dirige un partido único que defiende la unidad de todos los cubanos. Una vez que se analicen los criterios y valoraciones de nuestra población, posteriormente serán examinados por una comisión encargada, pero es la Asamblea Nacional del Poder Popular, como órgano consultivo, legislativo y constituyente, el único facultado para aprobar o no la presente reforma.

Un camino andado tienen ya los juristas guantanameros en los temas referentes al Derecho de Familia en Cuba. Usted, que posee un aval dentro de ese acervo, ¿qué consideraciones tiene acerca de las impugnaciones hechas sobre si un matrimonio compuesto por dos personas del mismo sexo pueda ser capaz de criar a un niño bajo conductas éticas, morales, cívicas…?

Primero, es pertinente decir que el matrimonio no tiene como única finalidad la procreación porque pueden existir parejas que por determinados motivos, ya sea por voluntad o problemas de salud, no tengan hijos; pero, hay un matrimonio. Por tanto, si se aprueba el matrimonio entre dos personas homosexuales, creo que sería injusto negarles el derecho a la adopción homoparental, como se llama en este caso.

Nosotros, por la Fiscalía, atendemos las escuelas de conducta y niños con trastorno de esta y, sin embargo, en los estudios que se han hecho muchos de ellos no han llegado ahí por ser hijos de homosexuales. La mayoría son hijos de heterosexuales, pero han llegado a ese camino porque han tenido padres con una inadecuada atención a sus hijos, sobre todo porque han sido muy permisivos, otros han sufrido la violencia intrafamiliar, la falta o mala comunicación con sus progenitores, situaciones difíciles de índole económica, padres divorciados…

Entonces creo que la meta estaría entonces en la educación de esos niños, para que entiendan a su debido momento por qué son hijos de una pareja homosexual, al igual que ha de explicársele a un menor adoptado que esos no son sus padres biológicos y para eso concurren especialistas como psicólogos, psiquiatras y demás en pos de no provocar un trauma en ese menor. Pero creo que esa meta va en la educación, porque también hay ejemplos de padres homosexuales que han criado sobrinos, primos y han resultado ser excelentes como muchos tantos heterosexuales.

No obstante, en Cuba los procesos de adopción tienen un alto rigor, infranqueable incluso por los matrimonios heterosexuales; también se dice que los Tribunales tienen la última palabra al respecto, ¿es así?

La adopción siempre la aprueba el Tribunal, luego de escuchar al  Fiscal, que es la instancia que representa el interés social y del menor en este caso, además es quien investiga las condiciones de los adoptantes: la conducta social, cómo vive y piensa, condiciones económicas y si el niño está en condiciones de ser adoptado, o sea, si tiene padres o no, si son fallecidos o si tienen suspendida la patria potestad.

De ahí se hace una valoración recogida luego en un dictamen técnico que es presentado ante el Tribunal, el cual escucha  igualmente las pruebas de los adoptantes y, teniendo en cuenta lo mejor o conveniente para el menor –según establece la Convención de los Derechos del Niño– se declara si es factible o no la adopción. Este es un proceso que tiene una jurisprudencia plenamente capacitada para determinar si esos adoptantes cumplen o no con los requisitos del Código de Familia.

No es un proceso para nada riguroso y es bastante rápido, se denomina de Jurisdicción Voluntaria. En este incurren abogados que dan cuenta al Fiscal, quien tiene 10 días para su dictamen, se hace la práctica de prueba y el Tribunal emite su consideración. Antiguamente no se aprobaba, incluso, la adopción entre parientes, porque se decía que traía confusión consanguínea y no una adopción plena, que excluye vínculos de consanguineidad, de ahí que resultara contradictorio que una abuela adoptara a su nieto; sin embargo, ahora si el Tribunal considera que es lo mejor, se aprueba.

Existen hoy secciones de familia dentro del Tribunal, con un equipo multidisciplinario de psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales, dirigidos metodológicamente por la Federación de Mujeres Cubanas, quienes asesoran al juez cuando este tiene dudas sobre su decisión, ayudándolo a fallar lo más ajustado a la norma y a lo que sea mejor para ese menor.

¿Una de las propuestas realizadas en el territorio es aprobar, en este caso para los homosexuales, el llamado matrimonio de derecho, que sería como concederles derecho legal a unirse sin necesidad de establecerlo en la ley?

Esta es una posibilidad que ya había sido propuesta en el Anteproyecto del Código de Familia pero en vez del matrimonio en sí, aboga por uniones de hecho: la cuales establecen que todo lo que se adquiere en unión con una persona representa una copropiedad para ambos, lo cual otorga derechos patrimoniales y de herencia a esos copropietarios.

¿Nuestra Constitución ha sido vanguardista respecto a muchas en designios y preceptos como la protección a la maternidad; por ejemplo, que no se incluye en muchos países. ¿Cuánto podría ayudar a avanzar asimismo a otras normativas como el propio Código de Familia o al orden jurídico nacional?

Nuestro Código de Familia tiene más de 30 años y fue vanguardia con relación a otros países latinoamericanos, incluso fue promulgado antes de la Convención de los Derechos del Niño y de la Niña y de muchos tratados y convenciones internacionales. Yo pienso que si se lograse aprobar este proyecto claro que por consiguiente tendríamos un código muy avanzado. Y es que hay muchas cuestiones importantes y novedosas para el desarrollo de nuestra sociedad planteadas por esta reforma, como la creación de tribunales cuando hay violación de los derechos del ciudadano para atender infracciones a los consumidores, de índole laboral, o cometidas por determinados organismos y estas son quejas que han tenido quizás una respuesta tardía a través de las oficinas del Gobierno o la Fiscalía, y ahora tendrán una forma más que es la vía jurisdiccional con la que usted puede ir a los Tribunales cuando le han violado un derecho constitucional.

Asimismo se habla aquí del Debido Proceso, que no es más que el derecho a la igualdad de debate entre las partes, o el Habeas Corpus, en caso de detención ilegal, la cual tiene antecedentes en la Ley de Procedimiento Penal pero ahora está recogida en la Carta Magna. Están también los requisitos para ser presidente, vicepresidente, la elección de un ministro, la creación de gobernadores, y en eso la población debe estar interesada porque es vanguardista y es importante para el futuro de la nación que las personas, independientemente de la posición política o credo, den su criterio en algo que atañe al futuro de nuestra nación.

¿Para usted, como jurista, qué es lo más importante de este proceso?

Creo que el proceso de reforma constitucional es necesario, partiendo de que la constitución actual data del año 1976, que aunque sufrió algunas modificaciones realmente no está atemperada a las condiciones económicas, políticas y sociales de hoy. Ello se une a que la mayoría de la población no maneja en sí lo que es la Constitución.

Las personas conocen que existe, que es una ley fundamental, que regula derechos, pero no al detalle: sobre todo para conocer las garantías, dónde reclamar la violación de sus derechos, la estructuras del Estado, cuáles son los instrumentos jurídicos, hasta dónde llegan las funciones de las Asamblea Municipal, Provincial y Nacional. Creo que si hay algo en lo que ayuda este proceso es en que además de convertir al pueblo en constituyente, eleva la cultura jurídica del pueblo. Tanto es así que ha traído mucho debate.

Pero considero que para eso es crucial asistir, participar, opinar y sobre todo confiar en nuestros legisladores, que salieron del pueblo mismo, eso es lo más importante si realmente queremos una constitución actualizada, parecida a nosotros y a la época en que vivimos. El éxito del referéndum es el éxito de la consulta popular que hoy se está haciendo.

 

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