Invasión de Camilo y Che: Por la ruta de los libertadores

Invasión de Camilo y Che: Por la ruta de los libertadores

Después de poco más de 70 días de incesante batallar en el Frente Número Uno de la Sierra Maestra, como explicó al pueblo por la Radio Rebelde el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, el Ejército Rebelde rechazó y destruyó virtualmente a la flor y nata de las fuerzas de la tiranía, que habían pretendido acabar con la insurrección mediante una poderosa ofensiva emprendida desde finales de mayo de 1958, la cual duró hasta el 6 de agosto.

El resultado fue totalmente contrario a lo esperado por el régimen: los rebeldes le ocasionaron al enemigo “uno de los mayores desastres que pudiera haber sufrido un ejército moderno, adiestrado y equipado con todos los recursos bélicos, frente a fuerzas militares no profesionales circunscriptas a un territorio rodeado por tropas enemigas, sin aviación, sin artillería y sin vías regulares de abastecimientos en armas y víveres”. Durante ese tiempo se libraron más de 30 combates y seis batallas de envergadura, y Fidel consideró llegado el momento para emprender la contraofensiva.

Emitió dos órdenes militares que asignaron al Comandante Camilo Cienfuegos la misión de conducir la Columna 2 Antonio Maceo desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Pinar del Río, y al Comandante Ernesto Che Guevara partir hacia la provincia de Las Villas para operar en dicho territorio, al mando de la Columna 8 denominada Ciro Redondo, en homenaje al heroico capitán rebelde muerto en acción y ascendido póstumamente a Comandante.

De ese modo, los nuevos libertadores rebeldes seguirían los pasos de una hazaña del ejército mambí en 1895: la invasión protagonizada por Gómez y Maceo.

Así lo señaló Camilo cuando emprendió la marcha invasora desde un lugar conocido como El Salto: “Compañeros, se nos ha encomendado la difícil pero honrosa labor de llevar la guerra a Occidente. Recordemos todos que esta Columna llevará el nombre de Antonio Maceo y que esta tarea ya fue realizada por el Titán de Bronce. Así es que nuestra obligación es cumplir con este deber. Podemos caer muchos en el camino, lo que sí no podemos es dejar de cumplir nuestra misión. Y si uno solo queda con vida, la cumplirá por todos nosotros”.

Desde las cercanías de Las Mercedes, en la Sierra Maestra, partió el Che días después. Según relataron posteriormente integrantes de su Columna, fue concreto y sobrio al hablarles a los hombres bajo su mando sobre la tarea que les correspondería cumplir. Dijo que era voluntaria, tal vez el 50 % no pudiera llegar y que el llano no era igual a la Sierra; calificó a la misión de muy peligrosa y dura, pero había que cumplirla aunque llegara un solo hombre.

A su paso por Camagüey, como relató el propio Che posteriormente, el 9 de septiembre en el lugar conocido como La Federal, la vanguardia de la Columna cayó en una emboscada; este encuentro les permitió a las fuerzas enemigas localizarlos y no les dieron tregua. “Ahora debemos marchar con mucho cuidado, debido a que la aviación conocía nuestra ruta aproximada”, escribió el jefe guerrillero.

Otro momento difícil de la Columna 8 fue en Cuatro Compañeros, también en ese territorio, días después, donde se produjo otro choque con el ejército de la tiranía. “Era el amanecer, y logramos cubrir, con mucho trabajo una gran parte de la tropa, en el mayor cayo de monte que había en la zona, pero el ejército avanzaba por los lados y tuvimos que pelear duramente para hacer factible el paso de algunos rezagados nuestros por una línea férrea, rumbo al monte. La aviación nos localizó entonces, iniciando un bombardeo los B-26, los C-47, los grandes C-3 de observación y las avionetas sobre un área no mayor de 200 metros de flanco”.

Acerca de la situación de la Columna 2 encabezada por Camilo, este le escribió a Fidel: “Para empezar te diré que desde que salimos de la zona de Cauto con rumbo a Occidente, hemos caminado sin descansar una sola noche, cuarenta jornadas, muchas de ellas sin prácticos por la costa sur como orientación y una brújula por guía, el viaje por esta costa fue desastroso, durante 15 días marchamos con el agua y el lodo hasta las rodillas, cada noche evadiendo emboscadas y tropas situadas en los cruces que debíamos hacer.

“En treinta y un días que demoró el viaje por la provincia de Camagüey, solamente comimos once veces siendo esta la zona ganadera de Cuba, después de cuatro días sin probar alimento alguno, tuvimos que comernos una yegua, la mejor de la ya nuestra pobre caballería. La casi totalidad de los animales habían quedado en los pantanos y tembladeras de la costa sur”.

Tanto Camilo como el Che, siguiendo las orientaciones de Fidel, lograron en sus respectivos territorios, la unidad con los demás destacamentos guerrilleros bajo la dirección del M-26-7.

Al conocer sobre las vicisitudes por las que atravesaron las columnas guerrilleras en un avance realizado en muchas ocasiones combatiendo y tenazmente perseguidas, en terrenos desfavorables, hasta llegar al centro del país, Fidel escribió desde la Sierra Maestra: “(…) no hay palabras con qué expresar la alegría, el orgullo y la admiración que he sentido por ustedes. Con lo que han hecho ya bastaría para ganarse un lugar en la historia de Cuba y de las grandes proezas militares”.

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