Trabajadores

Ruido nuestro de cada día

No peco de exagerada, más bien de conservadora, si afirmo que todos los meses sale publicado en algún medio de prensa, local o nacional, el tan traído y llevado tema de la contaminación sonora porque unos, que distan de ser pocos, apabullan al prójimo con la música de su gusto a niveles insoportables y dañinos, pues el ruido excesivo está incluido entre los agentes contaminantes del medio.

caricatura: Lacoste

Es infaltable y temida no solo en el verano. Inseparable compañera de vacaciones masivas y del incremento de actividades en las comunidades por las direcciones de Cultura y en centros de ese sector, las cuales vienen a alimentar un fenómeno cotidiano in crescendo que encontramos en la calle, en el ómnibus, en la casa.

Falta el enfrentamiento ante el evidente desconocimiento y violación de regulaciones de los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Salud Pública, de Trabajo y Seguridad Social, y del Interior, que proscriben esos excesos, y entre otras medidas fijan sanciones monetarias, el decomiso de los medios utilizados para cometer la contravención y de los productos obtenidos de esta, hasta suspensión temporal o definitiva de licencias, permisos y autorizaciones.

El ejemplo debía empezar por la casa grande, es decir, las instalaciones y actividades estatalmente autorizadas. Pero lamentablemente muchas de estas “dan la nota” negativa.

Pegadita a la tarima

Con este comentario nos hacemos eco de las cartas de los lectores que durante todo el año remiten sus quejas al respecto desde cada rincón del país. La más reciente proviene de la santiaguera Diamela Sosa Portuondo, vecina de Carretera Vieja del Cristo y Autopista s/n, Entronque de Boniato, porque en una tarima aledaña a su vivienda, de lunes a domingo, la música es el día entero hasta pasadas las dos de la madrugada.

“Mis dolores de cabeza van en aumento, apenas podemos intercambiar palabras porque de manera constante tenemos que alzar la voz, ni tampoco descansar después de una jornada de trabajo en el Banco Popular de Ahorro donde laboramos mi esposo y yo”, señala.

A pesar de que han llevado la protesta a diversas instituciones nadie toma partido y enumera algunas gestiones: “La Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba pasó la queja a la dirección de Cultura. Esta respondió que ellos solo tienen contratados dos días al mes hasta las 12 de la noche y otra situación debía ventilarse con las autoridades locales. La delegada Adelaida Pérez Pupo nos contestó que vendiéramos la casa o la permutáramos, del Partido en Boniato tampoco dan solución y la Policía dice que la delegada es quien debe poner coto al problema”.

Es mejor que no saquemos conclusiones y esperemos por una reacción rápida y sistemática, por el bien del orden y la salud de los ciudadanos.