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Enfermedades profesionales: Sobre el saturnismo o intoxicación por plomo

Entre las enfermedades profesionales —según lo establece la Ley número 116, Código de Trabajo— se encuentra el saturnismo, o lo que es igual la intoxicación por plomo o a otros compuestos tóxicos derivados de este mineral.

Doctor Juan Antonio Castellanos Ortiz, Máster en Salud de los Trabajadores y especialista de Primer Grado en Higiene e Epidemiología. Foto: Alina M. Lotti

Acerca del origen de tal padecimiento, las manifestaciones y su prevención, Trabajadores dialogó con el doctor Juan Antonio Castellanos Ortiz, quien labora en el Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores (Insat)* desde su fundación.

El también Máster en Salud de los Trabajadores y especialista de Primer Grado en Higiene e Epidemiología, explicó que en la antigüedad, en honor al dios Saturno, los artesanos al manipular el plomo, otros compuestos o vapores derivados, padecían de una enfermedad a la que se le dio el nombre de saturnismo, la cual ha llegado hasta nuestros días con tal denominación.

Al mencionar una encuesta realizada hace algunos años, afirmó que en nuestro país alrededor de 150 procesos industriales emplean este mineral o parte de sus derivados. Tal es el caso de quienes laboran en la fabricación y reparación de baterías, por lo que muchos de estos trabajadores reciben atención en la institución, adscrita al Ministerio de Salud Pública.

Algunos polímeros o plásticos lo utilizan en la fabricación de muebles sanitarios para conferirles dureza. “Tiempo atrás los plomeros hacían una mezcla denominada cerusa o albayalde, una especie de acetato de plomo, que servía para conectar las tuberías”, comentó.

Quienes laboran en minas y fundiciones de plomo, en imprentas y en la fabricación de plaguicidas también corren este tipo de riesgo.

En las fundiciones es real el riesgo de la intoxicación por plomo. Foto: Agustín Borrego

¿Cómo se manifiesta?

Un individuo intoxicado por plomo —precisó el especialista— puede, desde el punto de vista digestivo, sentir un dolor abdominal. Incluso, este ha sido descrito en la literatura como cólico saturnino.

“Cuando se hace una correcta historia ocupacional y se sabe que la persona labora bajo esta contingencia entonces se llega a la conclusión de que dicho malestar se debe a la exposición al plomo, y no a otra afección que conlleve una cirugía.

“Las otras manifestaciones están relacionadas con dolores articulares, cefaleas, astenia (debilidad muscular), salivación, miosis (disminución del diámetro pupilar), nerviosismo, u otra alteración desde el punto de vista hematológico, como la anemia”.

En época antigua se hablaba del famoso Ribete de Burton, “es decir el ennegrecimiento del borde de las encías como consecuencia de la acumulación del plomo o de algunos de sus derivados”. Puntualizó que a partir del diagnóstico se indica el tratamiento. “Por ejemplo en el Instituto existe una sala de enfermedades profesionales, donde en caso de que la persona tenga algún tipo de manifestación se toma la medida de separación inmediata del puesto laboral o se le orienta un medicamento para eliminar dichas sustancias”.

Quienes reparan equipos electrodomésticos y emplean estaño también están expuestos. Foto: Heriberto González

La prevención resulta ideal

El destacado médico, profesor e investigador, recalcó que la prevención es esencial, y dijo que esta incluye la que realiza el propio trabajador y la que se lleva a cabo en el centro.

“Más allá del necesario lavado de las manos, y de no ingerir alimentos en el puesto de trabajo, es imprescindible que los trabajadores conozcan los productos que a diario manipulan y ganen conciencia al respecto.

“Lo otro son el examen preventivo dirigido a conocer el grado de exposición, y el chequeo preempleo para determinar —de acuerdo con la actividad— si el individuo ha estado o no en contacto con el mineral”.

Alegó que también se efectúan los exámenes de reintegro al trabajo.

“Puede ser que un obrero en un momento dado tenga valores de plomo en la sangre o en la orina, pero pasado cierto tiempo, ya sea con tratamiento o separado de lo que hace a diario, recobre los niveles adecuados y pueda reintegrarse.

“Algo importante es que todo aquel expuesto a alguna sustancia química (en este caso es el plomo) debe contar, según lo establecido, con el equipo adecuado para su protección”.

En relación con el centro laboral, precisó la necesidad de tener en cuenta la llamada inspección sanitaria estatal, que permite conocer si en el puesto de trabajo existe cierto tipo de contaminación o nivel de exposición.

“No solo es fundamental realizar una inspección, sino hay que organizar las reinspecciones, con el objetivo de valorar si se cumple lo establecido en la legislación. Por último, resulta imprescindible evitar que los residuales contaminen a la vecindad, pues muchas veces las fábricas vierten hacia los exteriores sustancias contaminantes. Todo ello hay que tenerlo en cuenta”.

*Se creó en 1978 como Instituto de Medicina del Trabajo y dos décadas después asumió el nombre actual.

Algunas manifestaciones

Dolores abdominales y articulares
Cefaleas
Astenia (debilidad muscular)
Salivación
Miosis (disminución del diámetro pupilar)
Nerviosismo u otra alteración hematológica

Criterios a tener en cuenta para su diagnóstico

Clínico
Historia ocupacional
Médico-legal
Higiénico-epidemiológico
De laboratorio


¿Qué son las enfermedades profesionales?

Las enfermedades ocupacionales o profesionales casi siempre presentan una relación de causa-efecto con el ejercicio de la profesión u oficio y constituyen un cuadro clínico más o menos constante y característico, directamente atribuido al trabajo en sí o a las diversas sustancias con las cuales el obrero se pone en contacto durante su ejecución.

Sin embargo, muchas veces estas no resultan tan evidentes, por lo cual hay que recurrir a distintos métodos científicos para comprobar su presencia.


 

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