En Alamar: Infortunios de una biblioteca

En Alamar: Infortunios de una biblioteca

Desorientados entre las desreguladas calles de Alamar nos detuvimos en la Zona 1 y le preguntamos a un transeúnte dónde radicaba la Biblioteca Municipal Tina Modotti (BMTM):

—Doble a la derecha y a mitad de cuadra se va a encontrar con varios edificios en mal estado constructivo con techos abovedados. En ellos radica nuestra biblioteca pública.

biblioteca
Falta de mantenimiento sistemático, desinterés y subvaloración de la función social de este centro. Fotos: Jorge Rivas

Con el fin de conservar, preservar y promover el patrimonio bibliográfico, y fomentar el interés y el placer por la lectura, fundamentalmente entre las nuevas generaciones, el 11 de octubre de 1973 fue fundada la biblioteca municipal de La Habana del Este, institución que desde el año 1977 ocupa tres viviendas de la calle 162 D, número 333, entre 162 C y 3ª, construidas en la década de los años sesenta, poco antes de iniciarse el apogeo de las microbrigadas en esa barriada donde ya viven alrededor de 200 mil personas.

Debido a la falta de mantenimiento sistemático, el desinterés y la subvaloración de su función social, este centro actualmente está prácticamente eclipsado. Allí existían tres salas respectivamente especializadas en Arte y literatura, Literatura infantil y Ciencias y técnicas, distribuidas en espacios separados, ya que para tal fin se adecuó igual cantidad de inmuebles originalmente concebidos como viviendas donde se atesoraban unos 50 mil libros, de los cuales, luego de dos años de cerrados esos locales, apenas podrá salvarse el 40 %, por su evolutivo deterioro a causa de la humedad —les caen encima goteras que se filtran desde los techos cuando llueve—, el calor, las polillas y el indebido almacenamiento.

“Nuestra biblioteca atendía a más de 30 centros escolares de Alamar y de otras barriadas como las de Guiteras, Guanabo, Cojímar, Camilo Cienfuegos (más conocido como Habana del Este) y Campo Florido, de las que cada día nos visitaban unos 100 lectores, en su mayoría estudiantes”, dijo con nostalgia Dineya Vázquez Acuña, de 69 años de edad, 45 dedicados a dirigir esa entidad.

Dineya Vázquez Acuña señala el deplorable estado de la construcción.

Delgada, sencilla y devota bibliotecaria, especialidad de la que es graduada, además de exhibir el título de Licenciada en Información Científico Técnica, esta noble mujer está a punto de jubilarse. Ella subrayó que “en medio de las casitas que en su conjunto conforman la biblioteca, existe otra que comparte una familia y una filial de Comunales. Deberíamos de ocupar las cuatro edificaciones”.

Con muestras de pesar ante el deterioro de miles de libros de diferentes disciplinas del saber humano, subrayó: “Quisiera que esta, mi otra casa, volviera a resplandecer. La Dirección Provincial de Bibliotecas periódicamente analiza su pésimo estado constructivo y esperamos con ansiedad su reparación, ya que cada año que pasa se destruye más y, con ella, los libros que quedan”.

Natural de Morón, y con evidente sentido de pertenencia, Dineya, quien además estudió (sin concluir) Medicina —Estomatología— tiene la esperanza de que aunque “no se ha dicho la fecha de inicio de la restauración, esta se acometa antes de fin de año, a través del Plan del esfuerzo decisivo por los 500 años de La Habana”.

Los anaqueles y demás mobiliario de la Tina Modotti también están completamente destruidos, como las puertas, ventanas y algunas áreas de los techos y las paredes. “No tenemos luz. La única lámpara que existía, traída por mí, se fundió. Cuando llueve las filtraciones invaden las instalaciones eléctricas, lo cual constituye un serio peligro de incendio”.

En la BMTM laboraban alrededor de 15 trabajadores, entre ellos técnicos bibliotecarios, auxiliares de información y personal de servicios, muchos se trasladaron para la antigua Biblioteca Popular de Alamar, “donde se reubicaron varios libros y ofertamos algunos servicios.La mayoría de nuestro patrimonio se encuentra en este lugar en el que ningún custodio quiere desempeñarse por las pésimas condiciones y el bajo salario. “Desde hace buen tiempo —añadió— no disponemos de teléfono, se nos retiró por falta de presupuesto para pagarlo”.

A pesar de los achaques personales propios de la acumulación de los años, la entusiasta directora debe moverse entre la sede actual (Avenida de los Cocos, Zona 7) y este edificio (Alamar Playa), donde, incluso, hace rondas durante la noche ante el temor de que se produzca algún hecho vandálico.

El nombre de Tina Modotti fue adjudicado al centro en el año 1996 a propuesta de los escritores, historiadores e investigadores Adys Cupul y Froilán González. “Miles de hombres y mujeres, graduados de disímiles profesiones, se auxiliaron en su formación de nuestros servicios. Hoy muchos pasan por aquí y lamentan el penoso estado del centro”, dijo Dineya, quien reconoció el trabajo que siempre realizaron con la comunidad, con varios proyectos, entre los cuales mencionó los dos más antiguos, aún en activo: el de la peña semanal —hoy sede del Grupo Ala Décima—, con 25 años de creada por los colegas y poetas Pedro Péglez González y Luis Hernández Serrano, y el concurso Solo el amor, que coincide con la fecha de fundación de Alamar, a principios del mes de marzo.

La Habana del Este es el quinto municipio más poblado de la capital y el de mayor extensión territorial, donde la BMTM, asimismo promovía el interés por el libro y la lectura en distintos centros de trabajo, hogares maternos y de ancianos, respectivamente. “Hoy es poco lo que podemos hacer con ese fin, ya que ante las adversas condiciones laborales y el desmoronamiento de nuestro ritmo creativo con la comunidad, muchos trabajadores se han ido”.

Esa es la más lamentable consecuencia de la desaparición de la Tina Modotti del escenario social y cultural de Alamar.

Vale recordar que estos centros constituyen un ente fundamental de intercomunicación con la población con la que debe de engranarse de forma activa para forjar ideas y ser baluarte en la transformación ciudadana y en la educación del hombre nuevo. Bajo la savia que emana de sus estanterías, conducidos por el amoroso desempeño de los bibliotecarios, en estos sitios no solo se enriquece la espiritualidad individual mediante la lectura, sino además debieran de servir como fuentes de erudición sobre la localidad donde radican, en torno a la cual —aunque no suele suceder así— se promueva el estudio de las tradiciones, los valores éticos, la historia y la cultura; amén del “conocimiento de los intereses, las demandas y las problemáticas de las comunidades de las que son parte y a las que deben responder”*.

*Aproximación a los discursos sobre las bibliotecas municipales de La Lisa y Habana del Este, investigación de María Karla Cárdenas, Sandra Fernández, Laura Nicolás y Yissel Carmenate. En Ciencias de la Información. Vol. 46, No. 3, sept-dic, 2015.

“Cuando llueve las filtraciones invaden las instalaciones eléctricas, lo cual constituye un serio peligro de incendio”, dijo Dineya.

 

Apenas podrá salvarse el 40 % de los libros por su evolutivo deterioro a causa de la humedad, el calor, las polillas y el indebido almacenamiento.

15 comentarios en En Alamar: Infortunios de una biblioteca

  1. Rodolfo Rensoli 7 horas · LA BIBLIOTECA MUNICIPAL Recuerdo con cariño aquella biblioteca donde me refugiaba saliendo de la escuela en la Jata, Guanabacoa a ver el único librito con personajes de Huckleberry How, y la seriedad de aquellas trabajadoras que me trataban como si yo fuera el usuario más importante del mundo, hasta coger la única ruta que por entonces me llevaba de allí al Roble donde vivía. Recuerdo también “la lucha” y la angustia de los Guanabacoenses cuando se declaró cerrada la biblioteca municipal por el mal estado de su vetusta edificación, después la entrega de Reglita Oviedo y tantas otras con sus Peñas e iniciativas, como si no hubiese otro oxigeno respirable en el planeta. Cuando me mude a “La Habana del Este” fue ineludible pasar por la biblioteca del recién creado municipio allí estaba Dineya, quien tendrá en algún momento una escultura con su bastón andando por algún sitio de la descentrada Alamar, ¿Quién nos quitara del recuerdo a Gisela? Aun batida y con las botas puestas. Dineya fundo la biblioteca (nos contó) allá por los años setenta, fue la primera institución cultural surgida en Alamar cuando el movimiento de las “micro”, surgió como sucursal de la “José Machado” de Guanabacoa, todavía éramos el pedazo norte de la vetusta “Capital del Este. “Empezó en la casa que hoy ocupa “el complejo de instituciones políticas”, es decir P.C.C., U.J.C. etc. Una de esas casas del periodo capitalista que se llegaron a terminar en el por entonces incipiente reparto, hoy agrandada por supuesto. Aquí también aprendí mucho, sobre todo en la Peña de Luis y “Peglez”, vi humildad real y la visibilizacion de todo el que tuviera algo culturalmente importante que exponer. Es lamentable, verdaderamente lamentable que no a todos les importe esto, sobre todo si ocupan responsabilidades que tienen que apoyar esos esfuerzos verdaderamente extraordinarios. Desde hace tiempo un grupo de personas hemos estado muy preocupados con el galopante deterioro que adquirieron las casas que ocupa la biblioteca, después que se movió de su sitio original y a la que se agregó la biblioteca popular cuando ese plan surgió. La cosa llego a un estado alarmante y peligroso, pero nunca se detuvo el trabajo y un silencio de silencios de los destinatarios de las alertas nos llevó al inevitable cierre. Hubo de todo, hasta la iniciativa, deseo espontaneo, de una italiana residente en la Ciudad donde vivió Tina Modotti, que es el nombre de la institución, de recaudar ayudas para recuperarla. Se habló de pasarla para el inmueble de una tienda con bastante “buena pinta” que cerraría al crearse el complejo “Falcón”, a esto se la espeto, la exquisitez de que era un local creado para aire acondicionado y que cultura no podía mantenerlo, como si no pudiera adaptarse, hablamos de pasarla para el inmueble dejado por la U.J.C, después que los concentraran junto al Partido a lo “Artemisa y Mayabeque”, pero nada, por cierto este local otra de las casas construidas en el periodo capitalista, posee magnifica construcción, centralidad, cercanía al resto de las principales instituciones de cultura allí, hay espacio y muchos agregos que aportan capacidad, allí esta, llenándose le yerba, y otras cosas. Sé que a veces los trámites de este tipo son engorrosos pero cuando se quiere, se puede. Un amigo y promotor cultural se coló en una ocasión en una conferencia magistral ofrecida en el complejo pedagógico de Cojimar por el Dr. Torres Cuevas, en la que mencionaba que en muchas ciudades el edificio más importante era el de la biblioteca ¿Dónde está la cultura de nuestros dirigentes? Lo que si se, porque me lo han referido personas para mi, confiables es que en un momento las casas tenían “nombre y apellido” en una lista de interesados a ocuparlas en beneficio propio, dicen que una de estas listas fue encontrada en el buro de la sin dudas, peor Directora Municipal de Cultura de la Historia, Yadira de la Caridad Peña Ruenes, significando el puntillazo de su necesaria defenestración. Esta mujer no solo desconocía totalmente los intereses culturales, si no que destino un local absolutamente inapropiado para la biblioteca donde antes estuvo la dirección de cultura , y transformo además otros

  2. ¿QUÉ HACER?
    Por Carlos Castro Sánchez
    Cuarentaicinco años acaba de cumplir la biblioteca municipal Tina Modotti*, de Alamar. Primer centro cultural del territorio que a sus inicios estuvo en la edificación que hoy en día ocupa el Comité Municipal del Partido.
    La fecha debiera ser propicia para una gran celebración, pero los acontecimientos de por estos días no lo permiten así. El lunes 6 de agosto se publicó un reportaje en el semanario Trabajadores donde se refiere el padecer de este centro con sus libros recogidos en cajas desde hace 24 meses, pero que empecinadamente mantuvo sus actividades de extensión cultural, dígase la reconocida Peña de Luis y Péglez con 25 años de quehacer y reconocida por la UNEAC, así como ser la sede de ALA DÉCIMA y de la premiación anual de sus concursos nacionales.
    Sin embargo, a partir de ahora no sabemos qué será, no solo de la biblioteca sino también de sus actividades de extensión cultural pues acaban de cerrar por completo la biblioteca y enviar sus trabajadores a la otrora biblioteca popular devenida infanto-juvenil en la actualidad. De manera que la municipal queda huérfana del todo.
    Ahora, resulta extraño cuando aproximadamente en mayo pasado el inversionista principal de Cultura aseguró en un Consejo de Dirección del municipio que el uno por ciento se pondría en función de la reparación de sus tres casitas para que continuara prestando los servicios que la prestigian.
    ¿Qué sucedió entre mayo y agosto para que en lugar de su reparación aparezca la temida figura del Cerrado sin apellido? Digo esto porque antes solía atemorizarnos el “por reparación” que le acompañaba en más de un cartel.
    Ni al grupo Ala Décima ni a los encargados de la peña se les aviso de tan importante decisión. ¿Qué hacer? Escribió Lenin. ¿Qué hacer, nos preguntamos todos. Vayan, entretanto, estos apuntes haciendo camino.
    • Á sugerencia de los escritores Adys Cupull y Froilán González, nuestraa biblioteca fue bautizada con el nombre de la combatiente y artista italiana que fuera compañera de Julio Antonio Mella.

  3. Última noticia, la biblioteca sin custodio y cerrada a expensas del pillaje y la mala saña de algunos. Sera una respuesta al artículo por los dirigentes que atienden la entidad o simplemente una huelga de brazos caídos de los trabajadores, Sin respuestas claras la peña de Luis y Peglez con 25 años de accionar recién cumplidos con un encuentro semanal hubo de suspenderse al menos temporalmente hasta nuevo aviso o hasta que se nos informe que no son gratos las personas con criterio y con ganas de trabajar. Otra vez pido que se revisen todos los implicados en el caso y vean si firmaron el concepto de revolución de Fidel por mero compromiso o si serán dignos de cumplirlo a cabalidad. Como es posible que se tenga impunidad para demorarse 15 días en dar una respuesta publica a lo publicado en este articulo. Como militante del PCC y miembro de la comunidad ya no solicito una respuesta sino que la exijo pues es mi derecho tras muchos años de tratar de evitar que se desmantele la biblioteca para entregar sus casa a personas interesadas con la complicidad de directivos del territorio. Tal vez esa siga siendo la piedra angular clave que debele el misterio de tanto abandono.

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