Trabajadores

Psicóloga en tiempo de medallas

Barranquilla.— Aunque estuvo en natación cuando pequeña y el abuelo fue campeón de bateo en 1952 jugando por el club Teléfono de la liga amateur, su amor por el deporte hoy lo canaliza desde una profesión que aporta muchas medallas desde el anonimato. La psicóloga Sucel Suárez Armas tiene ya un libro de historias que contar en su primera experiencia internacional.

Foto: Abel Rojas

Ha ampliado su trabajo habitual con los equipos de gimnasia artística y en estas jornadas se le puede ver acompañando además al tenis de mesa, las pesas, el hockey sobre césped, el béisbol, el tiro o el voleibol. “Somos dos para atender a los 538 integrantes de la delegación y el trabajo es muy fuerte, en función de mantenerlos estables emocionalmente y que puedan enfrentar la competencia”, comenta la joven de 33 años.

Para eso se basan en la ficha psicológica que tienen de cada atleta, confeccionadas por los profesionales que trabajan con ellos toda la preparación, lo cual les permite conocer características de la personalidad, formas de enfrentar el estrés competitivo, los niveles de ansiedad que puedan manifestar y algunas recomendaciones puntuales. Todo eso lo ha usado Sucel, quien prefiere poner varios ejemplos que la han marcado por estos días.

“En el tenis de mesa tenía un atleta (no menciona nombre por ética) con niveles de ansiedad elevados y le recomendé algunos ejercicios de técnica de respiración que la ayudaran a auto controlarse. Al regresar con su medalla me agradeció y eso lo guardaré siempre.

“Como también que las chicas del hockey, tras algunas dinámicas grupales que aplicamos, vengan luego a decirte que lo aplicaron en el juego y estén felices con su título”, comenta Sucel antes de narrar lo que le sacó las lágrimas por estos días.

“Los muchachos de la gimnasia artística, mis niños, antes de irse me llamaron a su cuarto para una sorpresa. Junto a sus entrenadores organizaron una especie de agradecimiento al trabajo hecho durante estos meses (comienza a llorar de nuevo). Manrique dijo unas palabras y me regalaron la mascota de los Juegos (Baqui), pero eso me hizo tan, pero tan feliz”.

Por supuesto, para la joven psicóloga los momentos más duros son cuando las derrotas se apoderan de sus alumnos o equipos y ella tiene que sacar fuerzas como profesional y cubana. “Nosotros no podemos darnos el lujo de sentirnos derrotado ni amilanarnos, todo lo contrario, tenemos que ser un motor muy fuerte para ayudarlos a enfrentar la derrota y levantarse”.

Finalmente Sucel no deja de pensar en todo lo que ha contribuido para desarrollar la voluntad, la perseverancia y la combatividad de la delegación. “No olvidaré jamás Barranquilla, esta experiencia es única, porque siempre estamos detrás de las medallas”.