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El penalti dorado

Barranquilla.-La tarde caía en la cancha Pibe Valderrama y el partido entre México y Cuba en hockey sobre césped semejaba una campaña entre bastones, defensa e historia. Para las nuestras no había mejor forma de pelear tras la derrota en la clasificatoria contra las aztecas, mientras los cuatro títulos en línea desde 1993 eran un talismán que sabían de memoria y no se dejarían arrebatar.

En los dos primeros cuartos, por más que lo intentaron, las chicas de Guillermo Stakemann no lo consiguieron. Pero la muralla se franqueó en el minuto 37 con un penalti corner de Sunaylis Nikle, a la postre el gol de oro que apuntalaría, para más coincidencia, la medalla 37 de nuestra delegación en los Juegos, así como la primera en deportes colectivos hasta la fecha.

Pero nada más tenso que el final. La portera Yurislmalis García, imposibilitada de jugar antes por enfermedad, compartiría el papel protagónico del encuentro con dos atajadas que hubieran enfriado el ambiente y muchos corazones que presenciaban una de las finales más promocionadas del fin de semana. “Hice lo que me tocaba, sabía que no podía fallar”, diría en medio de la celebración.

Mucho habría que cronicar de esta victoria. Pero basta resaltar la garra con que salieron en cada partido al campo, la fuerza colectiva que desplegaron para recuperarse del único revés, la inteligencia y unidad por el ideal más alto. Una frase de Stakemann bastaría: “Fue otra película, nos ganaron el primero, pero el bueno no pudieron”.

Y en la mente de todos quedaba flotando el penalti dorado del triunfo.