Trabajadores

Cirelys y el oro del 26

 ¿Cómo asumir ser la única campeona de Cuba un 26 de julio?

Me levanté tranquila ese día, solo concentrada en mis contrarios y en lo que tenía que hacer. No tengo ninguna cábala, pero me dije: hoy no puede faltarle un oro a mi país. Cuando tuve el oro en mi pecho pensé en mi Comandante en Jefe, que hubiera sido muy feliz con este triunfo, de una rebelde y cubana karateca.

Foto: Roberto Morejón

Recuperación y gloria

Es cierto que en la primera pelea recibí casi un nocao, pero nunca perdí la fe de que podía recuperarme y ganar. Con la venezolana de la final había perdido tres veces. Cumplí con tranquilidad la táctica de mi entrenador Almenares. Uno tiene que aprender de los errores. Además, recibí siempre un incondicional apoyo de todo el equipo.

¿Ser capitana dentro de tantos karatecas?

Hace más de cuatro años cumplo esta responsabilidad. Quizás por ser un poco carismática todos me quieren y respetan. Somos un deporte muy disciplinado. Cuando se dice una cosa todos cumplen. No tengo problemas con mis compañeros. Los entiendo y me entienden. Fuera del kárate, bailamos, cantamos y fiestamos juntos.

Llegaste al deporte para defenderte no para ser campeona

Entré en kárate, como mis dos hermanas, porque mamá quería que aprendiéramos a defendernos. Y tanto aprendí que hoy soy campeona panamericana, de estos juegos y quiero ser la primera medallista olímpica cubana en este deporte. Y no es un sueño lejano, solo hay que esperar a Tokio 2020. Allí nos veremos.