Trabajadores

 BARRANQUILLA ADENTRO: Raspado y frutas

Barranquilla.— Por estos días de calor y deporte no son pocos los que hemos parado en la calles de esta ciudad para tomarnos un buen raspado (para nosotros granizado) o comernos unas frutas frescas compradas en improvisadas tarimas con ruedas, en las cuales es posible tomarse también un buen cóctel.

Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

A la salida del hotel, de las instalaciones deportivas, de día y hasta bien entrada la tarde, los vendedores ambulantes no pregonan a viva voz sus productos. La mejor promoción está en la variedad de las ofertas, la limpieza y frescura, así como en lo deliciosa que entran por los ojos del comprador.

Frutas naturales como corozos, tamarindos, zapotes y nísperos se juntan con mangos, piñas plátanos y mamey, al tiempo que unas apetitosas mandarinas complementan los puntos ambulantes, pues según nos cuenta Ignacio (vendedor por más de 10 años en la 48 con 72) el currambero prefiere muchas veces merendar a media mañana esto que comerse un pan u otro producto de harina.

Como si conocieran ya nuestros gustos, ofrecen promociones o precisos preferenciales para los cócteles que más solicitamos: mago, plátano, piña y mamey. Insisten en que el jugo de tamarindo lo consumimos más que ellos y que no sabemos las bondades de comer nísperos para la buena digestión.

Sin embargo, tan o más presente que esas “carretillas de madera” con las exquisitas frutas andan los carros metálicos con neveras portátiles, llenas de hielo, para un buen raspado que ayude a sofocar el corrientazo de calor y humedad que salta de solo caminar 20 minutos por una ciudad en la que volvemos a constatar que el agua fría no quita la sed, por más que litros que tomemos.

Hay raspados de fresa, maracuyá, coco y cuántos sabores imaginados quieras pedir. La diferencia más notable con el nuestro es que el hielo no se derrite ni se ahoga en el sabor, pues uno puede pedir más o menos hielo y licor en dependencia de su paladar. Y lo mejor, cuesta el mismo precio.

Durante los juegos, nada mejor que desterrar las comidas chatarras para sumar frutas y más frutas, raspados y más raspados. Solo que también todo en exceso es malo y muchos colegas ya lo han comprobado con una urgencia sanitaria tras comprar tres cócteles, un paquete de mandarinas y cinco plátanos.

Para los deportistas esta dieta se antoja ideal en función de su actividad. Y muchos cuando salen de la Villa o recorren la ciudad ya conocen a Ignacio y a decenas que como él agradecen a esta cita regional del músculo la posibilidad de aumentar sus ganancias a la par que dan más salud y vida a sus clientes.