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Dos oros con M para cerrar la gimnasia

Barranquilla.- Manrique Larduet y Marcia Videuax dieron a Cuba las últimas medallas de la gimnasia artística en los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe en la final por aparatos, a pesar otra vez que la imparcialidad de los jueces privó de al menos un título más para nuestros muchachos, quienes ganaron por países esta disciplina con seis oros, siete platas y dos bronces.

El máximo acumulador de la lid comenzó este martes con puntuación de 14.575 en una de sus pruebas más fuertes, el caballo de salto, lo cual parecía infranqueable para sus rivales hasta que el dominicano Audrys Nin (por cierto, entrenado por cubanos) lo hizo casi perfecto (14.600) y destronó al nuestro de la cima. “Fue justa la nota y por eso lo felicité de primero”, comentaría Manrique al término de la competencia.

Manrique Larduet terminó con tres coronas en Barranquilla. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

Tocaría entonces el turno a las barras paralelas, con el primer duelo ante el ídolo local, Jossimar Calvo, quien levantó aplausos con sus 14.825, pero que ni así puso a temblar al subtitular mundial de este aparato, quien expuso su calidad con un magistral 14.925, a partir de una ejecución en la que no dio margen a la subjetividad de algún árbitro mareado.

Pero la tarde se acababa y había que potenciar alguna dorada de Calvo, para lo cual se pintó ideal la barra fija, evento en el que Manrique y Randy Lerú tenían las mismas posibilidades de triunfar. Tras el desempeño impecable de Manrique (14.125) una reclamación cubana calentó el ambiente, justo cuando debían poner la nota del colombiano.

La demora inexplicable delató la maniobra y tras casi 10 minutos se informó que no prosperaba lo argumentado por nuestros técnicos y se colocó, por fin, los 14.300 de Calvo. Quedaba la carta de Lerú, a quien tampoco valoraron con justicia los árbitros, pues le endilgaron un 14.150 en clara alusión a lo planificado alevosamente por los jueces. Baste decir también que los tres tenían la misma nota de partida 6.300, es decir, la diferencia la marcaron las ejecuciones, o mejor, los vestidos de negro.

“Es lamentable que hasta entrenadores de otros países nos reconozcan que se calificó muy mal en la barra fija. Eso sin contar que la competencia no se debió parar por nuestra reclamación. Se hizo así para en dependencia de si nos daban la razón subir o bajar la nota de Jossimar”, explicó muy molesto el preparador de estos muchachos, Carlos Rafael Gil.

En cuanto a las damas, Marcia no dejó margen a la improvisación con su labor en manos libres (13.525), muy superior a lo hecho por las boricuas Karelys Díaz (12.650) y Andrea Maldonado (12.375). “Sabía que podía lograr este oro por lo bien que lo hice en el por equipos y el all around, por eso no me preocupé”, reconoció la granmense, reina indiscutibles de este deporte con tres de los seis títulos que repartió la justa.

Antes de ese premio, había intentado al menos un podio en la viga de equilibrio (10.825), pero dos caídas le reservaron una séptima plaza, dos más abajo que su compañera Mary Morffi (11.800). Con el cetro se adueñó Cristina León, de Puerto Rico, al compilar 12.625, mejor que la mexicana Jimena Moreno (12.500) y la anfitriona Dayana Ardila (12.200).

A pesar de retener el cetro por país alcanzado en Veracruz 2014, ahora con dos coronas más, queda en atletas y entrenadores la insatisfacción que pudo haber sido más pesado el cofre de títulos. No obstante, la gimnasia artística cumplió con algo más grande: ganar divertidos, triunfar con sonrisas, agradecer a quienes contribuyeron con esto (psicólogos, trabajadores de la escuela, entrenadores, alumnos, familias y amigos incondicionales).

En la apuesta o reto personal de las dos M, Larduet se vanagloria de haber vencido a Videaux siete medallas (3-3-1) por cinco (3-2). Y ambos se abrazaron. El próximo paso apunta a la Copa Panamericana.

Macia Videaux, campeona en manos libres. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda