III Juegos: Nombre completo: Centroamericanos y del Caribe

Cartel oficial de los III Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Cartel oficial de los III Juegos Centroamericanos y del Caribe.

La tercera edición de la cita regional en El Salvador, 1935,  estuvo marcada por la formalización del nombre: Juegos Centroamericanos y del Caribe, con lo cual quedó legalizado nominalmente la participación de las naciones caribeñas, en un intento más de cumplir el propósito fundacional: darle fogueo a los deportistas de esta área con vista a los Juegos Olímpicos.

Aunque la propuesta inicial para servir de sede había sido Guatemala, uno de los países fundadores junto a Cuba y México de estos certámenes, los salvadoreños asumieron la responsabilidad con honor, y tanto fue así que tras fuertes tornados e inundaciones en junio de 1934 no dieron marche atrás a su compromiso y sólo pidieron retrasar el torneo unos meses (marzo-abril de 1935).

El incremento de los deportistas fue notable (741), pero la cifra de países se mantuvo en nueve. La inclusión de la lucha libre, el boxeo y la equitación animó también la cita, mientras los nicaragüenses debutaron en sustitución de Jamaica —presente en la versión precedente de 1930—. El ideal olímpico había prendido para siempre entre las naciones del área.

Suceso lamentable

En medio de la alegría contagiosa de la tercera edición de los Juegos, Cuba retiró toda su comitiva de esgrima. Encabezados por el dos veces titular olímpico, Ramón Fonst, nuestros espadachines argumentaron parcialidad e incompetencia del jurado que actuó en la modalidad de florete.

Una vez más la disputa de medallas entre mexicanos y cubanos colmó la atención, aunque Puerto Rico consiguió sus primeros monarcas a este nivel con cuatro doradas sorpresivas en el campo y pista, gracias al jabalinista Antonio Figueroa, el balista Fernando Torres, el saltador de altura Juan Luyanda y el garrochista José Sabater.

Guatemala también vio coronarse por vez primera a unos de sus deportistas, cuando el pentatlonista Felipe Orenalla se impuso con récord de América incluido. La natación dejó un buen sabor para la delegación cubana, cuando Raúl del Valle continuó la senda triunfal de Leonel “Bebito “Smith en el estilo libre, con oros en 400 y 1500 metros.

Pese a las vicisitudes y algún que otro descontento, El Salvador cumplió con el deporte de la región y de América.  La clausura del 5 de abril abrió más esperanzas para todos. Los Juegos eran una realidad incuestionable.

 

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