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1901: Una Constitución encadenada

En 1900, en el contexto de la ocupación militar estadounidense de Cuba, se convocó a elecciones para delegados a una Asamblea Constituyente que comenzaría sus labores el 5 de noviembre. Era una situación muy compleja pues la situación de país ocupado condicionaba perspectivas e incertidumbres, además de que la convocatoria establecía la obligatoriedad de redactar una constitución y, como parte de ella, determinar las relaciones que habrían de existir entre Cuba y los Estados Unidos.

Así reflejó la prensa cubana de la época la imposición por Estados Unidos de la Enmienda Platt, que lastró la Constitución de 1901 y por ende el nacimiento de la República.

La composición de los 31 delegados tenía absoluta mayoría independentista, pero con diferentes proyecciones en torno a la república que debía ser, lo cual se percibió en las discusiones y acuerdos. En las expectativas, tenía presencia importante la tradición emanada de las luchas independentistas y el cuerpo jurídico entonces creado. Los temas más debatidos fueron:

Uno de los aspectos más discutidos fue la forma de elección para el Senado y la Presidencia. Si el sufragio universal había prevalecido frente a los partidarios de la restricción del voto, en este aspecto volvió a aflorar la contradicción, pues en el fondo se discutía la república incluyente o no. En el debate venció la posición de elegir a ambas instancias por voto de segundo grado y con requisitos adicionales, pues el Senado (4 senadores por provincia) se elegiría por los Consejeros provinciales y doble número de compromisarios, que serían: una mitad mayores contribuyentes y la otra mitad por capacidad, de acuerdo con lo que determinara la ley. El Presidente también se elegía en segundo grado.

Esta Constitución proclamó la soberanía del Estado cubano; sin embargo, la imposición de la Enmienda Platt como apéndice constitucional sería una limitante en todos los órdenes para la República por nacer.

La Constitución, aprobada el 21 de febrero de 1901, a la que se añadió el apéndice impuesto por el gobierno interventor, mostró las divergencias conceptuales de sus delegados, aunque mayoritariamente salidos de las filas independentistas, así como las condicionantes que imponía la situación de país ocupado. La tradición mambisa se recogió parcialmente y su espíritu liberal estuvo moderado por las posiciones conservadoras. No se había plasmado el cambio revolucionario.