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Las encías no deben sangrar

El índice poblacional con miedo al dentista es altísimo. No existen datos estadísticos sobre esta afirmación pero, ¿qué persona no ha visitado al estomatólogo al menos una vez en su vida? Y ¿cuál desea sentarse en el sillón de una clínica estomatológica y sentir el pinchito de la fresa con su retozo en el nervio de una muela o un diente?

Mayra Correa Ramos exhorta a mantener un correcto cepillado de los dientes para evitar que los microrganismos invadan los tejidos periodontales. Foto: Del autor

A quién no le han sangrado las encías alguna vez mientras se lava la boca, y se ha asustado al ver manchas de sangre entre la pasta, lo que genera preocupación cuando eso se convierte en algo constante.

Muchos dicen que cuando las encías sangran es porque el cepillado es correcto, pero la doctora Mayra Correa Ramos, especialista en Primer Grado en Periodoncia, aclara que no tienen por qué sangrar, y cuando lo hacen es porque hay inflamación.

“Solo puede ocurrir durante la pubertad por la carga hormonal de esa etapa, o durante el primer y tercer trimestre del embarazo, por el nivel de estrógeno propio de ese período”.

Es muy posible que el sangrado se deba a una enfermedad llamada gingivitis, que solo afecta las estructuras de protección de los dientes. Cuando esta no se trata a tiempo puede progresar y convertirse en periodontitis, aunque no necesariamente tiene que suceder así.

Mayra trabaja en el policlínico 19 de Abril, del municipio de Plaza de la Revolución, en La Habana. Manifiesta que durante sus dos años como especialista ha notado el aumento del número de pacientes que acuden a su consulta, y le llama la atención la poca asistencia de diabéticos.

“Estas personas sufren microangiopatía diabética que les reduce el calibre de los vasos sanguíneos y, por tanto, la llegada de las células de defensa a los tejidos periodontales son menores, así como la síntesis de colágeno, elemento fundamental en la cicatrización y reparación del tejido periodontal, lo que les dificulta la respuesta ante el proceso inflamatorio”.

“Con la cirugía no logramos nunca la regeneración del tejido. La periodontitis genera una pérdida ósea horizontal, y lo que nosotros hacemos es detener la enfermedad”, explica la doctora.

“La operación incluye la retirada de la parte afectada por las bacterias, la limpieza del hueso y de la bolsa periodontal que se forma en la encía. Además, se higieniza bien la raíz del diente, se raspa, se alisa y se retira todo el cemento infectado con toxinas de las bacterias”.

Refiere que la operación es sin dolor y que, hasta el momento, todos los pacientes salen satisfechos. “Se logra que un diente, que quizás podía desaparecer en cinco años, le dure 25 o siempre”.

La especialista precisa que con la atención quirúrgica el diente quedará más largo. Usted se preguntará entonces, ¿para qué sacrificarme tanto si después de la operación pudiéramos vernos raros?

Las personas que llegan a la consulta de Mayra no siempre lo hacen informados. “A muchos solo les interesa que les saques la pieza y después ellos resuelven cómo ponérsela. Y otros sí luchan para que el médico les salve el diente. Algunos dicen: ‘si se me cae me pongo un implante’. Pero es que el implante se pone en el hueso periodontal, y si pierdes el hueso ¿dónde te lo vas a poner?”.

Todos podemos padecer dicha enfermedad, incluso los niños. Está confirmado que el 90 % de las personas que viven con esta superan los 35 años de edad.

“Sucede así porque el paciente lleva mucho tiempo sin lavarse bien la boca, creándole condiciones a los microrganismos para que aumenten e invadan los tejidos periodontales. No se trata de las frecuencias en el lavado sino en la efectividad al hacerlo”.

La periodoncista Mayra Correa confirma que la enfermedad en las encías puede ser hereditaria. “A veces no es tanto de madre y padre a hijo, sino de abuelos a nietos”. Ha indagado ella en el historial de los pacientes, y varios le confirman que el abuelo o la abuela no tenían dientes a los 30 años. Aunque otros factores de riesgo muy determinantes para padecer de periodontitis son el tabaquismo, la diabetes, el estrés, entre otros.

Hay personas que les restan importancia a las complicaciones estomatológicas. Sin embargo, la enfermedad periodontal está relacionada con la mayoría de los padecimientos crónicos del organismo.

“El paciente diabético no estará compensado de la glicemia si tiene este problema. Asimismo, un microrganismo que provoca la periodontitis es la Prevotella intermedia, causante de agregación plaquetaria, que al formar trombos pueden propiciar enfermedades cardiovasculares o cerebrovasculares de tipo isquémico”.

Si usted se cepilla correctamente los dientes, y lo hace con las frecuencias que nos enseñan desde niños, y que constantemente nos repiten, no padecerá de periodontitis y, por tanto, tendrá menos posibilidades de perderlos.

Algo tan sencillo como eso evitará sentir el incómodo bombillito amarillo que los estomatólogos alejan y acercan con habilidad y arte, y que tantos miramos con pánico, mientras nos sudan las manos.