Un regalo de Frei Betto

Un regalo de Frei Betto

Mi hijo mayor  fue a la Feria del Libro con el propósito esencial de comprar ejemplares de literatura infantil para la pequeña Angely. Al regresar me puso en las manos uno de la autoría del teólogo e intelectual brasileño Frei Betto, editado por el sello Caminos, con un título muy sugerente: Lo que la vida me enseñó, y un bajante o sumario aún más sugestivo:  “El desafío consiste siempre en darle sentido a la existencia”.

Le agradecí el gesto y comencé a leerlo de inmediato.

El prólogo, escrito por el reverendo Raúl Suárez, es una verdadera obra de arte. Evoca la estrecha relación del autor de Fidel y la religión con Cuba, desde 1983 y otros aspectos de su vida y obra.

En uno de sus párrafos, señala: “Esta contribución (se refiere al libro) llega en un momento muy oportuno. Nuestro pueblo está consciente de que la actualización del modelo económico─social, en el cual de una manera u otra todos participamos en el fortalecimiento de una identidad, una nacionalidad y una cultura, es desafiada por lo que Fidel nos dijera en una ocasión en la Asamblea Nacional del Poder Popular: ‘Tendremos que tomar medidas indeseables, pero necesarias’”.

Y agrega: “Vale recordar que la espiritualidad, aunque es justo y necesario que tenga apellido, no se reduce a lo religioso ni se agota en él. Es un desafío que aparece en nuestras vidas y nos acompaña hasta el final. A la vez, es un factor que reclama la comunión en la diversidad que somos. Es todo lo contrario a la uniformidad: es la unidad en la diversidad”.

El prólogo da paso a 13 maravillosos textos, cargados de reflexiones y enseñanzas.

La sugerencia martiana de leer siempre un libro con un bolígrafo en la mano para subrayar lo que más nos interese o motive, me permite ahora compartir con usted algunas de las ideas expresadas por Frei Betto en Lo que la vida me enseñó.

Agarrar la vida por los cuernos

“Todos hacemos política. Por participación o por omisión. En ese tema no hay neutralidad. Hay, sí, quienes se juzgan apolíticos. Mera ilusión. Como dice el teólogo Clodovis Boff, todo es política, aunque la política no es todo”.

“Pecado es oprimir, bajar el salario, humillar al pobre, robarle al necesitado, discriminar al negro o al indio”.

“Procuro disfrutar de lo que hago y hacer lo que disfruto. Y disponer de más tiempo para hacer lo que me hace feliz: orar, escribir, reunirme con los amigos”.

“Promover en niños y jóvenes el hábito de la lectura es librarlos de una vida chata, superficial, fútil, y educarlos en el diálogo frecuente con los personajes, relatos y símbolos (la poesía) que acrecentarán en ellos la virtud de la alteridad, de una relación más humana consigo mismos, con el prójimo, con la naturaleza y, quizás, con Dios”.

“Nada peor en la vejez que quedarse esperando la muerte, ocupando el día con actividades que ni enriquecen el espíritu ni perfeccionan la conciencia, como ver la televisión o navegar por Internet. Es preciso agarrar la vida por los cuernos y dejar que la muerte nos sorprenda. Y asumir la realidad, por más terrible que nos parezca, como la normalidad que nos cabe”.

“Amar es fácil cuando hay, al menos, esperanza de sentirse amado”.

“Hoy los paradigmas son las personas que tienen éxito en el mercado, las celebridades, esa gente bonita y rica que ostenta lujos, prodiga salud y ocupa sonriente las páginas de revistas de variedades”.

“Urge desaprender a darle valor a lo superfluo como si fuera necesario, y a la ostentación como señal de éxito. Desaprender a perder tiempo con lo que no tiene la menos importancia y dedicarle más cuidados al cuerpo que al espíritu”.

“Aún estamos a tiempo de profesar el más radical ateísmo frente al dios Mercado e, iconoclastas, apelar a la ética para introducir como paradigma la generosidad, el compartir de los bienes de la Tierra y los frutos del trabajo, la felicidad centrada en las condiciones dignas de la vida y la profundización espiritual de la subjetividad”.

“No hay sufrimiento mayor que perderse uno mismo torturado por el esplendor de la lucidez”.

En fin, tenemos la posibilidad de acercarnos a un libro que nos indicará una mejor forma de pensar y de vivir, sobre la base de la experiencia de un ser humano que ha abrazado tanto la religión como el sentimiento revolucionario y emprendedor de los pueblos para alejarse de la pobreza y también de lo superfluo.

Lo que la vida me enseñó  es un excelente regalo que nos hace Frei Betto, oportuno para cualquier ocasión.

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