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Ni dulces ni panes para Yanet

A Yanet se le presentó la diabetes a las 27 semanas de embarazo. Foto: Yoel Almaguer de Armas

Yanet estaba a punto de parir cuando empecé a escribir este trabajo. Llevaba 15 días ingresada en la cama 11 de la sala de Diabetes y Embarazo del hospital de Obstetricia y Ginecología Ramón González Coro, en La Habana.

La causa de su atención hospitalaria comenzó cuando a las 27 semanas se le diagnosticó una diabetes gestacional, provocada por tener antecedentes de obesidad, incluso desde antes del embarazo.

Los médicos le indicaron una dieta pero Yanet no resolvió con esta, y tuvieron que controlar su diabetes con insulina: media hora antes de desayuno, almuerzo y comida.

Le explicaron que ese medicamento regularía el metabolismo de su bebé y no dejaría que naciera macrofeto, una de las consecuencias de los hijos de embarazadas diabéticas.

Mientras Yanet esperaba las 39 semanas para que le indujeran el parto, cada siete días le hacían un perfil glicémico, y los lunes, miércoles y viernes le realizaban ultrasonidos para analizar el crecimiento del niño, sus movimientos y el líquido amniótico.

Tenía 38 semanas con cinco días cuando la conocí. Su niño se llamaría Josvanyjunior Sierra Sarría y hasta esa fecha, en el vientre de ella, era un bebé saludable.

El hijo de Yanet no tiene que ser diabético, aunque tendrá que proveerle una vida sana, con ejercicio físico y alimentación saludable.

Sobre este tema el doctor Jeddú Cruz Hernández, especialista en Endocrinología, enfatiza en la importancia de que las madres “les garanticen lactancia materna exclusiva a sus hijos hasta los seis meses de nacidos, ya que esa es la primera medida para evitar la obesidad infantil y otras muchas enfermedades prevenibles”.

En el caso de mujeres como Yanet, es muy probable que la diabetes gestacional desaparezca después del embarazo. Según datos ofrecidos por el especialista Jeddú Cruz, solo el 4 o 5 % de las diabéticas gestacionales quedan con esa enfermedad después del parto, y entre el 50 y 70 % de gestantes como Yanet tienen riesgo de ser diabéticas siete o diez años después de dar a luz.

El doctor Jeddú Cruz Hernández aconseja que las madres les garanticen lactancia materna exclusiva a sus hijos hasta los seis meses de nacido. Foto: Yoel Almaguer de Armas

El médico indica que tanto las mujeres diabéticas pregestacionales como las gestacionales no deben estar hiperglucémicas entre las ocho y doce semanas, porque ese es el período de formación del feto y cualquier alteración conllevaría el nacimiento de bebés con defectos congénitos.

El especialista acota que estos problemas aparecen al principio del embarazo, pero si la mamá no está controlada, aproximadamente a las 20 semanas es muy probable la formación de niños macrosómicos.

El doctor Cruz Hernández señala que la diabetes gestacional es una enfermedad cuya prevalencia en el mundo y Cuba va en aumento debido a dos factores de riesgo: uno es el embarazo con exceso de peso, y otro es la maternidad postergada.

Ciertamente, muchas cubanas priorizan sus logros profesionales y luego el embarazo, que en algunos casos se concibe pasados los 30 años o más, a veces por cuestiones económicas y otras por la no presencia de un buen padre. Mas, esa postergación incluye también otros trastornos que padece la embarazada y su bebé.

Indicaciones

Yanet me contó que la alimentación era muy complicada, pues no podía ingerir grasas, ni carbohidratos, ni nada que tuviera azúcar. “Pero hay que llevarla así y hacer lo que sea por el bienestar de nuestro bebé”.

La licenciada Milagros Silva La O es la jefa de la sala de Diabetes y Embarazo del hospital ginecobstétrico Ramón González Coro donde estuvo ingresada Yanet, y manifiesta que la dieta alimenticia de esta paciente y de otras tantas diabéticas gestacionales está compuesta por 2 mil calorías.

Argumenta la “seño” que esa cantidad las mantiene estables, y aclara que los especialistas valoran la totalidad de calorías a consumir si alguna de ellas se queda estancada en el peso.

Además, uno de los consejos de la enfermera es que las pacientes estén atentas a los movimientos de su bebé, y que avisen urgentemente a los médicos si estos disminuyen en algún momento.

La enfermera Milagros Silva La O exhorta a que la gestante se cuide porque no se sabe si en algún momento pueda padecer una diabetes. Foto: Yoel Almaguer de Armas

Mercedes añadió que existe un nuevo protocolo para alargar la interrupción del embarazo de la madre diabética gestacional. Antes se realizaba a las 38 semanas y ahora es a las 39, con el fin de hacer todo lo posible para que las mujeres tengan un parto natural y así disminuir el índice de cesáreas, proceder menos beneficioso para la madre y el bebé.

El doctor Jeddú, quien también es el jefe del Área de Diabetes y Embarazo del Centro de Atención al Diabético, aclaró que nuestro país tiene muy buenos resultados en la atención y tratamiento a las diabéticas gestacionales, comparados con los índices obtenidos en países del primer mundo.

Todos esos logros devienen meticuloso y bien estructurado programa materno-infantil que se encarga de la atención responsable y con seguimiento a madres y sus bebés.

Y para la felicidad del bebé, los padres y la familia, la enfermera del González Coro insiste en que lo ideal es planificar el embarazo, que la gestante se cuide porque no se sabe si en algún momento pudiera padecer una diabetes que la limitaría y la llevaría a cumplir normas médicas para conservar la vida y el futuro bienestar de su hijo.