Julio Le Riverend: Cuba te debe mucho

Julio Le Riverend: Cuba te debe mucho

 

En estos tiempos, marcados por la desmemoria, la inmensa obra del profesor e historiador Julio Le Riverend (1912-1998), podría aportar incontables lecciones de economía, política y ciencias sociales, tan necesarias para comprender buena parte de la historia nacional.

Cuando parece que el olvido se apropia del quehacer de este prestigioso intelectual, la Biblioteca Nacional José Martí acoge el próximo 10 de mayo, a las 2:00 p.m., un panel en homenaje a los 20 años de su desaparición física, en la sala de referencia Leonor Pérez Cabrera.

Desde pequeño la historia ocupó un lugar especial en la vida de Le Riverend, al leerse los 20 volúmenes de la enciclopedia Tesoro de la Juventud. Su vocación de combatir por las causas justas lo hizo participar en la lucha contra la tiranía de Gerardo Machado, e integrar el Ala Izquierda Estudiantil. Producto de esas actividades tuvo que exiliarse en Francia, donde se desempeñó como secretario general de la Unión Latinoamericana de Estudiantes.

Al regresar a Cuba se doctoró en Derecho Civil y en Ciencias Políticas, Sociales y Económicas en la Universidad de La Habana, además de colaborar con Emilio Roig en la fundación de la Sociedad Cubana de Estudios Históricos e Internacionales.

Es 1943 y llega una oportunidad importante en la carrera profesional del también Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas, 1995. Don Fernando Ortiz lo llamó para cursar una beca destinada a estudiantes cubanos en el Colegio de México, donde obtuvo el título de Historiador de la Escuela Nacional de Antropología e Historia del país azteca.

Una vez terminado los estudios, y luego de viajar a Estados Unidos para ampliar una investigación sobre la industria azucarera, regresa a Cuba y asume la dirección del Patrimonio Nacional del Tribunal de Cuentas por varios años.

En 1963 vio la luz su libro Historia Económica de Cuba, bajo el sello editorial del Ministerio de Comercio Interior y la Inversión Extranjera; texto de vital trascendencia que ha sido traducido a diversos idiomas y forma parte de la monumental obra Historia de la Nación Cubana, proyecto dirigido en aquel entonces por el historiador Ramiro Guerra Sánchez.

Otro de sus valiosos textos es La Habana: biografía de una provincia, un clásico del tema, pues se interesa en asumir lo regional desde diferentes puntos de vista.

Fue nombrado en 1972 viceministro de Educación General y Especial, y dos años más tarde, representante permanente de Cuba ante la Unesco. También asumió la dirección de la Biblioteca Nacional José Martí, del Instituto de Historia y del Archivo Nacional.

En vida recibió importantes galardones: la Orden de la República Española (1960); doctor Honoris Causa en Ciencias Históricas, del Instituto de América Latina de la Academia de Ciencias de la URSS (1973); Medalla al Mérito Cultural de la República Popular de Polonia (1980); Distinción por la Cultura Cubana (1981); la Orden Félix Varela de 1er grado (1982), la Distinción Raúl Gómez García (1982) y el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas (1995), entre otros reconocimientos.

El 12 de mayo de 1998 las letras se vistieron de luto en la capital con el último adiós, a los 86 años de edad, de un hombre que asumió, casi como un sacerdocio, la labor de formar a varias generaciones de historiadores. A él le debemos los más altos honores por su inmensa obra.

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