Concluyó Feria del Libro en Sancti Spíritus, bienvenida la lectura

Concluyó Feria del Libro en Sancti Spíritus, bienvenida la lectura

) La edición 27 de la Feria Internacional del Libro en Sancti Spíritus contó con gran afluencia de público en los puntos diseñados para la comercialización. Foto: Yuleiky Obregón Macías
La edición 27 de la Feria Internacional del Libro en Sancti Spíritus contó con gran afluencia de público en los puntos diseñados para la comercialización. Foto: Yuleiky Obregón Macías

Quien fue testigo de la concurrencia de los espirituanos a los diferentes puestos de venta de la recién concluida 27 edición de la Feria Internacional del Libro y la Literatura en Sancti Spíritus, se convenció que el libro impreso está aún distante de pasar la página.

Desde el miércoles pasado y hasta el domingo 15 de abril, los más céntricos espacios urbanos de la ciudad del Yayabo (boulevard y alrededores del parque Serafín Sánchez) se colmaron de personas ávidas de adquirir la literatura de su preferencia.

Según las estadísticas más de 60 mil amantes de la lectura adquirieron alguno de los más de mil títulos ofrecidos. La venta superó los 50 mil ejemplares y se recaudaron más de 375 mil pesos, cifras que ubicaron a este central territorio, entre las provincias de mayor gestión.

Aunque este evento de las letras tiene una gran trascendencia comercial, el fomento de la lectura y el intercambio de los públicos con los autores constituyen una pretensión esencial.

Al evaluar el suceso, Duniesky Contreras Madrigal, director del Centro Provincial del Libro y la Literatura, dijo que la feria fue superior a la edición anterior en términos de organización, de impacto sociocultural y de respuesta de la población espirituana con su participación en los espacios académicos y de lectura.

“Con ese criterio coinciden los invitados nacionales que durante más de 15 o 20 años han participado en estas citas, así lo expresaron Virgilio López Lemus y Fernando Rodríguez Sosa, prestigiosos autores cubanos, testigos de esta edición”, argumentó.

“Siempre hay desaciertos, cuestiones perfectibles. Tenemos que ganar en capacidad de convocatoria para asegurar la presencia de premios nacionales y de escritores reconocidos, porque garantiza presencia de público, prestigio en nuestros espacios teóricos, además de un impacto comercial”, aseguró Contreras Madrigal.

A juicio del directivo, se cumplieron muchas expectativas en respuesta a las exigencias de la población espirituana. “El mayor por ciento de libros fue destinado a la infancia y a la juventud. Cumplimos con una demanda de varios años que fue vender libros troquelados”, acotó.

A razón de los organizadores del fragmento yayabero del mayor acontecimiento literario del país, existió una disyuntiva porque hubo presencia de muchas títulos y diversidad de novedades editoriales, pero pocos ejemplares, dados, según explicaron, por incumplimientos de la poligrafía.

Eso obligó a diseñar estrategias en la venta de libros de alta demanda como Había una vez . Solo salieron a los stands 60 ejemplares, el resto se decidió otorgar como premio durante las actividades culturales propuestas en el Pabellón Infantil y en el Hospital Provincial Pediátrico José Martí.

Algo similar sucedió con Orishas en Cuba, que no satisfizo la solicitud de los asistentes a la presentación, devenida un gran suceso de la cultura popular tradicional con escenario en el Cabildo, lugar de la ciudad donde se enaltecen las creencias afrocubanas.

La Feria del Libro, en esta parte del centro de Cuba, involucró a otras manifestaciones culturales como la danza, el teatro, artes visuales, la música y a los diferentes géneros de la literatura. Se diseñaron propuestas que, con mayor o menor concurrencia, pretendieron llegar a los más diversos públicos.

Bien acogida fue Ciudad Contada, iniciativa dirigida por el escritor Rigoberto Rodríguez Entenza, Coco, quien agradeció haber temido esa oportunidad para compartir la lectura con los niños.

“Creo que la feria debe orientarse más hacia ese aspecto, que haya un privilegio para los espacios de lectura, de confrontación con los autores, principalmente con los pequeños, porque el niño debe aprender a escuchar y a compartir”, añadió.

Concluyó elogiando la participación de las personas de diferentes ámbitos de la cultura, por ejemplo, de estudiantes de la escuela de música. “En ese sentido se ha ganado y debe continuar ganando, porque cada edición debe proponerse ser cada vez más una feria del libro y la lectura y cada vez menos un carnaval”, concluyó.

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