Girón multiplicado

Girón multiplicado

Los que no lo vivieron pueden imaginarse el impacto que causó despertar bajo el estruendo de las bombas aquella madrugada del 15 de abril de 1961. Aviones de bombardeo B-26, propiedad del Gobierno de Estados Unidos, con insignias de la fuerza aérea cubana, atacaron los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba. El saldo de la agresión fue de siete muertos y 53 heridos, entre ellos cuatro niños que vivían en los alrededores de Ciudad Libertad.

Jóvenes artilleros que habían sido entrenados apresuradamente meses antes repelieron decidida y valerosamente la agresión. Uno de ellos, mientras agonizaba, escribió con su sangre el nombre de Fidel, gesto que se erigió en símbolo de la voluntad de todo el pueblo de defender la patria liberada del yugo neocolonial, y bajo la guía de un líder que le había mostrado el camino de su emancipación.

El 16 de abril, en la despedida de duelo de los caídos, desde una improvisada tribuna levantada en las calles 23 y 12, frente al cementerio de Colón, el Comandante en Jefe proclamó el carácter socialista de la Revolución. Un impresionante mar de fusiles levantados por brazos milicianos enarboló ante la inminencia de una invasión, el juramento de defenderlo hasta la última gota de sangre.

En Girón, como expresó Fidel posteriormente, nuestro pueblo patriota y heroico, que había madurado extraordinariamente en apenas dos años de enfrentamiento al poderoso imperio, sin temor ni vacilación alguna combatió por el socialismo, y en menos de 72 horas le hizo morder al enemigo el polvo de la derrota.

Han transcurrido 57 años de aquellos hechos y los cubanos llegamos a este 16 de abril con nuevas victorias.

La Cumbre será nuestro Girón, expresaron delegados de la sociedad civil cubana antes de partir a la cita regional que acaba de concluir en Lima. Así fue. Convirtieron ese escenario en un campo de batalla contra los que intentaron en vano desacreditar a Cuba y su sistema político, y expusieron la verdad de un país que ha conquistado metas que para muchos son quimeras, a pesar de estar sometido durante más de medio siglo a un brutal y genocida bloqueo que es el obstáculo principal para nuestro desarrollo.

Allí nuestros diplomáticos se erigieron en fieles continuadores del Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, quien en aquel abril de 1961 se comportó, como bien se ha dicho, como un verdadero artillero en las Naciones Unidas en defensa de su tierra, en la que según sus palabras se estaba reeditando la clásica pugna entre David y Goliat.

Del mismo modo que él no dudó en el “severo areópago” de la ONU en lanzar a viva voz la consigna de ¡Patria o Muerte, Venceremos!, el diplomático cubano Juan Antonio Fernández exclamó: ¡Con Cuba no se metan, a Cuba se respeta! Y nuestro canciller Bruno Rodríguez respondió a las palabras ofensivas del representante de Estados Unidos en la Cumbre diciéndole que el vacío moral de ese Gobierno no era una referencia para América Latina y el Caribe, y con la advertencia de que no esperara que nuestro país fuera a ceder un milímetro en sus principios ni cejar en su empeño de construir el socialismo.

Los que hoy nos reunamos, este 16 de abril, en la misma esquina de 23 y 12, no estaremos, como subrayó el propio Fidel en el aniversario 40 de aquel acontecimiento, recordando la proclamación del carácter socialista de la Revolución sino iremos a ratificarlo, a volver a jurar.

Porque fue esa audaz decisión adoptada en el momento histórico exacto y preciso la que nos ha permitido seguir adelante, sobreponernos a las más duras pruebas y trabajar por la actualización de nuestro modelo económico con el fin de que ese socialismo por el que optamos hace 57 años sea cada vez más próspero y sostenible.

Y todavía abril nos depara otra victoria. El próximo 19, coincidiendo con el triunfo de las armas cubanas contra el invasor en Playa Girón, culminarán las elecciones generales, un proceso original, auténtico, inspirado en aquel pensamiento martiano de que el gobierno ha de nacer del país, y a diferencia de otros comicios en el mundo en el que los candidatos rivalizan en millonarias e inescrupulosas campañas electorales, los nuestros surgen en los barrios, sobre la base del mérito y el compromiso con el pueblo.

Ese día se constituirá un nuevo parlamento representativo de nuestra sociedad, y se elegirá un Consejo de Estado encabezado por el relevo generacional que tendrá en sus manos la continuidad histórica de la Revolución y el socialismo.

Será otro paso ascendente en nuestra historia, como lo dieron en 1961 aquellos combatientes, en su inmensa mayoría muy jóvenes y al igual que ellos, alcanzarán el triunfo, que es garantizar el futuro.

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