La alegría de ser lo que somos

La alegría de ser lo que somos

Una conferencia a cargo del doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana fue el hilo conductor de las reflexiones durante el encuentro. Foto: José Raúl Rodríguez Robleda

El conocimiento de la historia incentiva a la reflexión, a hurgar en las raíces de la identidad nacional y a fomentar valores patrióticos, humanos y morales en bien de la sociedad. Tales aspectos constituyeron motivaciones entre los asistentes al encuentro nacional de jóvenes que laboran en diversos sectores de la producción y los servicios, efectuado en la sede de la CTC.

Punto de partida para el análisis fue el diálogo espontáneo que sostuvo con los participantes el doctor Eusebio Leal Spengler, historiador de La Habana, en lo que él denominó como “una sesión académica”, a través de la cual caracterizó la situación de Cuba en 1868 a raíz de la gesta del 10 de octubre, el accionar de sus iniciadores y el mérito histórico de aquella vanguardia que rompió un muro que parecía impenetrable y que tras esta se desencadenaron las fuerzas populares.

Nada ocurre así de pronto, afirmó Leal Spengler al describir las situaciones previas que crearon las condiciones que impulsaron el levantamiento armado lidereado por Carlos Manuel de Céspedes.

Al 10 de octubre de 1868 —expresó— le precedieron el exilio, el cadalso, las confiscaciones, persecuciones y restricciones de todo tipo hasta que fue creándose la condición indispensable para, en medio de la apatía y la situación de resignación, surgiera ese nervio vital capaz de conmover la historia.

Sobre José Martí precisó que a él podemos llegar por las cartas a su madre y sus poemas, entonces nos vamos acercando al hombre para poder entender lo que fue capaz de hacer.

De la incorporación de Antonio Maceo a la contienda independentista, apuntó que tenía una gran capacidad de superación. “Era mulato y formaba parte de esa generación de cubanos que a lo largo del tiempo fuimos asumiendo nuestra mulatez de sangre o de cultura, sin la cual Cuba no puede ser interpretada. Quiere decir —añadió— que tenemos que sentir alegría de ser lo que somos”.

En otro momento recordó la presencia de españoles en el Ejército Libertador como José Miró, quien alcanzó el grado de general a las órdenes de Maceo. También evocó al joven norteamericano Henry Reeve, caído en combate. “La patria es donde se lucha, no solamente donde se nace. De ahí el sentimiento internacionalista de los que vinieron de distintas partes del mundo a luchar por Cuba”, acotó.

Leal Spengler llamó a no convertir el concepto de Revolución en una lápida: “Vamos a ir lentamente leyendo cada una de las categorías y vamos a ver qué hay detrás de cada una de ellas, qué advertencias, qué señalamientos, qué predicción, elogio de cualidades y virtudes como son la verdad, el internacionalismo, la fraternidad, la dignidad humana, el enfrentamiento a las poderosas corrientes”.

Catalogó como valores el amor a los que nos trajeron al mundo. “Seamos fieles y seamos cultos porque no es posible desarrollar la victoria sin cultura”, enfatizó. “Vamos a no desmayar cuando existan dificultades y problemas —convocó— pero debemos ser originales, siempre originales, no aburrir a nadie con la elocuencia inútil”.

Al decir de Rolando Acebal, entrenador de la selección cubana de boxeo, todo profesor tiene dentro de sus funciones la formación de valores entre nuestros deportistas como el sacrificio; no esperar el estímulo material, ofrecer alegría y satisfacción al pueblo.

El multicampeón de esa disciplina Julio César La Cruz, significó cómo a lo largo de su formación como atleta ha adquirido principios éticos, morales y revolucionarios que también nos inculcaron nuestros padres y están por encima de ofertas millonarias que no pocas veces le han ofrecido para abandonar su país.

Planteamientos como por qué algunos jóvenes llevan como prenda de vestir la bandera norteamericana, la participación en las tareas económicas y en las asambleas de afiliados, y el insustituible papel de la familia como base inicial para la educación en todos los órdenes, prevalecieron en las intervenciones.

También hubo reflexiones acerca del éxodo de fuerza laboral calificada en sectores como educación y salud pública, y las causas que lo motivan.

Una amplia información sobre la marcha del XXI Congreso de la CTC estuvo en la agenda del encuentro. Milagro de la Caridad Pérez Caballero, miembro del Secretariado Nacional de la central sindical, se refirió a la importancia de la discusión del Documento Base.

Julio Gómez Casanova, integrante del Buró Nacional de la UJC, ponderó la prioridad que esa organización le confiere a la participación de la masa juvenil en la actualización del modelo económico y social cubano y añadió que el congreso sindical es un escenario apropiado para lograr ese propósito.

De gran interés resultó el testimonio del exagente de la Seguridad del Estado Raúl Capote al ofrecer sus vivencias cuando fue captado por la Agencia Central de Inteligencia.

Emotiva resultó la entrega del Sello 75 Aniversario de la CTC a la profesora Rina Peñalver González, quien a la edad de 90 años aún imparte clases de Historia de Cuba en un preuniversitario habanero.

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