Un futuro de hombres de Ciencia

Un futuro de hombres de Ciencia

Sin dejar de parecerse a su generación- identificada por el uso de dispositivos electrónicos o el gusto por el reguetón”- Andy, Yoel, Pepe y una decena de jóvenes que laboran en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Sancti Spíritus, suman a su cotidianidad responsabilidad y tesón, peculiaridades ineludibles del quehacer científico en esa institución.

Un futuro de hombres de Ciencia
El quehacer investigativo de Pepe, fue reconocido en el 2017 con el Sello Forjadores del Futuro y premiado en el Fórum Provincial de Ciencia y Técnica. Fotos: De la autora

El colectivo, que trabaja en el diseño, desarrollo y producción de diagnosticadores (como las tirillas para la detección temprana del embarazo o para el diagnóstico de la enfermedad celiaca); en la obtención de anticuerpos mono y policlonales y de ensayos de control de los productos del CIGB y del resto de las instituciones del polo científico, se energiza con el brío y el talento de los más bisoños en el campo de la investigación.

“Asumimos la continuidad de la labor científica en este centro con atrevimiento, entusiasmo, y con un gran compromiso, porque somos herederos de una generación fundadora con aportes reconocidos en el país. Además, conocemos la significativa contribución de la biotecnología a la economía cubana, declaró a Trabajadores, Yoel Pérez Paz, técnico veterinario, quien labora en el bioterio (área dedicada a la experimentación con animales de laboratorio).

Con esa razón concuerda Reinaldo Blanco, con varios años de experiencia y al jefe del departamento de producción. “Nos corresponde la correcta formación de los jóvenes. De ellos depende el futuro. En los últimos dos años, el centro se ha nutrido de recién graduados de las licenciaturas en Biología, Química, Farmacia, Veterinaria y otras carreras afines, quienes representan el 50% de la fuerza laboral del departamento”, acotó.

¿Muchachos de laboratorio?

Andy Geovel Domínguez Rodríguez pasa la mayor parte del día en el área de cultivo celular. En ese espacio de paredes gélidas y de un silencio sepulcral- catalogado como el principal banco de células productoras de anticuerpos monoclonales de Cuba- se siente profesionalmente realizado. “El trabajo en esta especialidad es un reto. Requiere de esfuerzo, de preparación constante, de horas de estudio. En esta etapa nace el proceso productivo, es como el corazón de la mayoría de las producciones”, subrayó el joven de 28 años.

Un futuro de hombres de Ciencia
“Los jóvenes científicos no estamos limitados al ámbito del laboratorio”, sostuvo Andy.

“El procedimiento de cultivo celular consiste en obtener células productoras de anticuerpos de interés, con capacidad para sobrevivir a bajas temperaturas y por tiempo indefinido. Los inóculos, que son el resultado del procedimiento, se inyectan en los animales en el área del bioterio. Dentro de ellos, se multiplica la cantidad de anticuerpos monoclonales y se optimiza el rendimiento del proceso.

“Todo es muy complejo. Depende de muchos factores. Lleva implícito un régimen de seguridad elevado para no contaminar las muestras porque las células son muy frágiles y ameritan cuidados extremos para alcanzar los resultados esperados”, explicó Andy.

“Decirlo es complicado, hacerlo, más. Pero es un colectivo dinámico.  No estamos limitados al ámbito del laboratorio. Dentro del propio comité de la UJC promovemos actividades culturales, deportivas y de interés social que involucran todos los trabajadores”, aseguró.

Forjadores del futuro

Las Brigadas Técnicas Juveniles tienen gran fortaleza en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Sancti Spíritus, merecedor, en tres ocasiones, de la condición de Colectivo Forjadores del Futuro.

La obtención de reactivos biológicos para el diagnóstico de la peste porcina clásica, investigación con crédito de José Miguel Fernández Torres, Pepe, tributó a ese reconocimiento, indagación premiada también en el movimiento de Fórum de Ciencia y Técnica en la provincia.

Repleto de anhelos, de insatisfacciones y con esa dosis de discordancia verbal característica de muchos científicos, tal vez porque el pensamiento se adelanta a las palabras, Pepe fue acogido por el equipo de investigación del CIGB espirituano, hace dos años, cuando recién salía de las aulas universitarias.

“He encontrado el apoyo y la ayuda de muchas personas, sobre todo de mi tutor. Me impulsan a hacer las cosas y las realizo con satisfacción. Me place aprender. Cuando realizan algo nuevo, ahí estoy yo para tratar de instruirme”, destacó el joven.

“Resolvemos cuestiones imprescindibles para el desarrollo de la nación y para beneficio de la salud animal y humana. Es satisfactorio ver que un trabajo que llevó meses de investigación se concretó. Es una rama compleja. En ocasiones tus intereses van hacia otra arista, pero tienes que enfocarte en lo que es necesario o imprescindible”, reflexionó Fernández Torres, refrendando la idea del Comandante en Jefe Fidel Castro cuando, en los albores de la Revolución, esbozaba que el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia.

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