Cáncer de piel: prevenible y curable

Cáncer de piel: prevenible y curable

El cáncer, en cualquiera de sus manifestaciones, constituye un trauma para el enfermo y para sus familiares. Cada año, la Organización Mundial de la Salud junto a otras instituciones pone énfasis en la necesidad de emprender acciones que impulsen la lucha global contra esa enfermedad.

El objetivo es reducir el número de muertes evitables. Por ello se pretende aumentar la percepción sobre el cáncer entre la población y presionar a los Gobiernos para que adopten medidas contra este padecimiento. En Cuba hay experiencias que demuestran que uno de ellos, el cáncer de piel, es prevenible; y existen tratamientos que en breve plazo logran su curación, afirman los doctores Karel Durán Marrero y Vladimir Sánchez, especialistas en la materia.

Radiaciones ultravioletas, el mayor daño a la piel

Las radiaciones solares son imprescindibles para la vida en la Tierra: determinan la fotosíntesis, el clima, los procesos meteorológicos, pero están las ultravioletas, que son dañinas si nos exponemos de manera insana, excesiva, porque producen daños a la piel, explicó la doctora Karel Durán Marrero, especialista en Dermatología de los servicios médicos del Ministerio del Interior.

Comentó que ese criterio está recogido en la literatura, probado desde 1922 por un físico alemán que padecía tuberculosis y fue a los Alpes suizos a tomar el sol, el aire de las montañas. Allí se dio cuenta de que su piel enrojecía; estudió las radiaciones y llegó a la conclusión de que las ultravioletas eran las que provocaban esa manifestación. Posteriormente, muchísimos estudios epidemiológicos han demostrado que el sol produce daño en la piel. La evidencia está en que las lesiones salen en las zonas expuestas, y son más comunes en las áreas geográficas cercanas al Ecuador.

Con el aumento de la edad se incrementa la aparición de estas lesiones, lo que confirma su efecto acumulativo, sobre todo en las personas de piel y ojos claros, de fototipos cutáneos bajos, es decir, menos protección natural contra las radiaciones solares, por tanto tienen más fotodaño y padecen con más frecuencia cáncer de piel, aseguró Karel. “El fotodaño cutáneo es el conjunto de lesiones que se producen en la piel, los cambios asociados a la exposición indiscriminada de las radiaciones solares. Hay otros términos como el fotoenvejecimiento, que se refiere a cambios en la estructura de la piel, ocasionados por la atrofia cutánea o las arrugas.

“En Cuba y en el mundo es la forma clínica de cáncer más frecuente, el último anuario estadístico lo afirma. Se reporta que alrededor de 9,6 por cada 100 mil hombres y 8,0 por 100 mil en las mujeres padecen esta enfermedad en el país.

“No es el que ocasiona la más alta mortalidad, pero sí la mayor morbilidad por cáncer. Está el tipo melanoma maligno, que es una forma muy agresiva, y el no melanoma, representado fundamentalmente por el carcinoma basocelular y el epidermoide, que raramente producen metástasis”.

Acudir al médico

La doctora Karel Durán aconseja que cuando aparece una lesión cutánea puede ser de tipo nodular, una úlcera en la piel o en las mucosas que no tenía anteriormente, que no se cura, un lunar que ha cambiado estructuralmente su color, su forma, que le crece, le sangra, le pica, le duele, que se ha hecho irregular, la persona debe acudir al especialista para hacer el diagnóstico o descartar el cáncer de piel. Los galenos disponen del método clínico, la dermatoscopía o la histopatología para hacer el diagnóstico, y de otros complementarios para confirmarlo.

Prevenir desde la infancia

Según asevera la entrevistada, lo más importante es prevenir este tipo de enfermedad, tomar acciones desde la infancia. “Debemos enseñar a las personas que las radiaciones solares tienen un efecto acumulativo, que se quedan en el genoma de las células, en el ADN, y que la protección solar hay que sostenerla desde la infancia. ¿Cómo? Se pregunta y responde:

“Utilizando medios físicos, ropas que cubran toda la piel, sombreros, pamelas, gorras, sombrillas; aprovechando la sombra natural que nos pueden brindar los árboles, una edificación; usando medios químicos: la última recomendación de los estudiosos a nivel internacional es que se debe emplear uno que tenga un factor de protección solar igual o mayor de 20; una crema que se pone en la piel media hora antes de salir de casa y debe aplicarse de nuevo si la persona suda mucho o si se baña.

“Evitar la incidencia de los rayos del sol entre las diez de la mañana y las cuatro de la tarde; protegerse los ojos con espejuelos oscuros, porque también los rayos solares pueden dañarlos, y realizar las actividades al aire libre en los horarios de menor radiación.

“Hay que hacerse el autoexamen de piel: revisarse cada cierto tiempo para buscar nuevas lesiones y acudir al médico ante alguna de ellas”. La doctora reconoce que existe mayor percepción de riesgo. Lo que se ha hecho en promoción y prevención de salud no ha sido en vano, pero hay que insistir en que las personas se protejan más desde la infancia, acudan al médico tempranamente, y si es inevitable la exposición al sol en las actividades profesionales prestarle toda la atención a lo expuesto anteriormente.

Experiencia con el Heberferon

Vladimir Sánchez, especialista de Segundo Grado en Dermatología del policlínico Centro, en Sancti Spíritus, obtiene excelentes resultados con la aplicación del Heberferon: “Una mezcla de dos interferones, creado por el Doctor en Ciencias Iraldo Bello Rivero, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, que salió al mercado con un registro sanitario a partir del 2016, y la nuestra fue la primera provincia en utilizarlo por la alta incidencia de cáncer cutáneo”.

El especialista recalcó que en esa región hay varios municipios con un alto riesgo para contraer la dolencia, entre ellos citó a Trinidad, que es costero y la gente se expone demasiado al sol; La Sierpe, eminentemente agrícola y Sancti Spíritus, que incluye los poblados de Tunas de Zaza y Médano, zonas de más alta incidencia porque sus pobladores se exponen al sol y no tienen percepción de riesgo. “Cabaiguán, con mucha descendencia de gallegos y predominio de la agricultura.

Allí hicimos un estudio con Geocuba y quedó evidenciado que es uno de los territorios donde el arbolado urbano está más dañado; la floresta protege un 60 % de las radiaciones ultravioletas.

“Estamos utilizando el Heberferon en cualquier localización de cualquier tipo y en cualquier grado. Hicimos una pesquisa a partir de agosto del 2016, y al año valoramos 147 pacientes todos enfermos, de esos hemos tratado más de 60 con el producto. “Es muy importante ya que ha venido a mejorar la calidad de vida, porque muchos tienen lesiones inoperables por la localización o el tamaño de estas, que se sitúan en la región facial —el 80 %—.

“Infiltramos el medicamento perilesionar y se evalúa el paciente a las 16 semanas. Antes de aplicarlo hay que hacer una dermatoscopia, una biopsia para confirmar qué tipo de tumor es; el medicamento ayuda a reducirlo antes de operar o al desaparecer la lesión el paciente queda curado”, indicó Vladimir. “Tenemos respuestas completas, casi siempre lo empleamos en pacientes donde ya la cirugía no es posible, tumores grandes o en el canto interno del ojo, donde es muy difícil, porque puede afectar el conducto lagrimal.

“De 60 pacientes hasta hoy tratados, 22 tienen respuesta completa; 20 parcial, y 15 no se han evaluado porque no tienen el tiempo. La idea es aplicarlo donde no es posible operar, porque hay tipos de cáncer que con cirugía resuelven y se curan.

“Hay estudios en curso con el uso del Heberferon que demuestran que después de cinco años el paciente no ha presentado ningún otro tumor”.

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