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Mambo: secretos revelados

¿Qué es el mambo? ¿Cuál es su origen? ¿Cuáles son sus particularidades? ¿Quién lo inventó? ¿Cuál es el legado de Pérez Prado a este género musical? ¿Cuándo nació realmente este creador? ¿En qué filmes está presente su música? ¿Qué aporta el mambo a la historia de la cultura cubana?

He aquí algunas de las interrogantes que, en opinión de sus editores, son respondidas en el volumen titulado ¡Mambo, qué rico e´ e´ e´! (Ediciones Matanzas, Colección Los Molinos, 2015, 128 pp), compilación de textos preparada por Yanira Marimón y Ulises Rodríguez Febles.

Una decena de textos –entre ensayos, artículos, comentarios, entrevistas, reseñas…—, con la firma de autores de dentro y fuera de la isla, se reúnen en este libro, preparado en ocasión del centenario del natalicio del controvertido músico cubano-mexicano Dámaso Pérez Prado (Matanzas, 1917-Ciudad México, 1989).

Se abre esta entrega con la crónica «El mambo», que Gabriel García Márquez publica, en 1951, en el periódico El Heraldo, de Barranquilla, y se cierra con «Qué rico el mambo», fragmento de un libro aparecido en Madrid, en el año 2014, escrito por Gustavo Pérez Firmat.

Aparecen, igualmente, otros textos –de la autoría, entre otros, de Alejo Carpentier, Leonardo Acosta, Rosendo Ruiz Quevedo, Radamés Giro y Ertick Estrada— que, desde diversas y a veces equidistantes miradas, se acercan al mambo y a la figura de Dámaso Pérez Prado.

Reveladora resulta leer –o volver a leer— la conversación que la periodista cubana Erena Hernández sostuvo con el músico, en la capital mexicana, publicada en la revista Revolución y Cultura, en 1979, en que se logra develar la personalidad, humana y artística, del creador.

Al responder qué es el mambo y cuáles son sus características, Pérez Prado afirma:

Mambo es una palabra cubana. Se usaba cuando la gente quería decir cómo estaba la situación: si el mambo estaba duro era que la cosa iba mal… Me gustó la palabra… Musicalmente no quiere decir nada, para qué le voy a decir mentira. Es un nombre. Hasta ahí nomás.

(El mambo) es sincopado: los saxofones llevan la síncopa en todos los motivos, depende de la estructura de la orquesta: si es saxofón o trompeta. La trompeta lleva la melodía y el bajo el acompañamiento, combinado con bongoes y tumbas… de esa combinación de música y ritmo sale el mambo.

Como anexos, Yanira Marimón y Ulises Rodríguez Febles incluyen copias facsimilares de dos documentos de imprescindible conocimiento para confirmar el real año del natalicio de Pérez Prado: el acta de bautismo y el certificado de nacimiento.

Es incuestionable que ¡Mambo, qué rico e´ e´ e´! se convierte en una obra referencial. Y no solo por acercarse al legado de Dámaso Pérez Prado, sino también por contribuir a enriquecer los estudios que, dentro y fuera de la isla, se llevan a cabo sobre la fértil música popular creada en Cuba.