¡No por un mes, sino por todo el año!

¡No por un mes, sino por todo el año!

Siempre aposté porque la tradicional Jornada de Seguridad y Salud en el Trabajo dejara de desarrollarse solo en un mes del año y tuviera una duración permanente, pues soy del criterio de que la accidentalidad en el centro laboral —una de las grandes pandemias que acusa hoy la humanidad— no debía quedarse aletargada durante tanto tiempo para ser jerarquizada por unos días y conocer entonces que las cifras de accidentes y muertes crecieron o, que en su defecto, se mantenían en el mismo nivel.

Me basaba en que cada día, cada minuto de quehacer, debía ser ocasión propicia para el recuento y la estadística, el análisis y la acción preventiva —palabras mágicas en temas de accidentalidad— sin esperar a que llegara noviembre, cuando precisamente se realiza dicha jornada.

Incluso desde mi posición periodística “cargaba la mano” al llegar el mes, sin satisfacer el concepto de que todo instante tiene que constituir en los centros laborales un escenario en el que a la par del interés creciente por aumentar la producción, se elevaran las acciones para evitar el más mínimo percance o accidente.

Por esta fecha son numerosos los momentos en que se promueve la constitución, completamiento y preparación de las brigadas de auto control focal, se impulsa el Movimiento de Áreas Protegidas, y se acometen acciones para incrementar el conocimiento sobre medidas higiénico-sanitarias, e impedir la ocurrencia y propagación de enfermedades profesionales.

Además, entre otras cosas, se comprueba en los convenios colectivos de trabajo el cumplimiento de las cláusulas aprobadas en materia de seguridad y salud, y se traen a los primeros planos —como debería ser siempre— asuntos como los medios de protección individual y colectiva, la ejecución de los presupuestos previstos, etc.

En esta ocasión las estadísticas disponibles no cubren el período de año transcurrido. Las autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social disponen de las cifras de fallecidos hasta fines de septiembre, pero no del número total de accidentes, cantidad de lesionados, horas perdidas, dinero pagado por el Estado y otros registros que abarquen los nueve primeros meses del 2017, algo importante en el análisis de un tema de por sí sensible y complejo.

Crecen cifras de accidentes mortales, en especial en la vía

Ángel San Martín Duporté, jefe del Departamento de Seguridad y Salud en el Trabajo, del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, informó a Trabajadores que la tendencia de los últimos años es a la disminución de los accidentes de trabajo, “pero aumentan los mortales, especialmente los que se producen en la vía”, asegura.

Hasta septiembre se han producido 44 en que ha habido que lamentar algún fallecimiento, y de ellos 24 fueron en la vía. En total han sido 51 muertes, de estas 26 en ese escenario.

San Martín Duporté indicó que en el 2017 el esfuerzo en la esfera estuvo enfocado, a partir del lema de la Organización Internacional del Trabajo, a optimizar la compilación y uso de datos sobre seguridad y salud.

“Hicimos proyecciones y priorizamos la investigación como una forma de favorecer la prevención desde el momento en que tratamos de poner en claro un accidente y conocer las razones que lo provocaron. El propósito fue enseñar el proceso y para ello desarrollamos un curso práctico con la participación de especialistas de las Osde (Organización Superior de Dirección Empresarial)”, dijo.

“Comprobamos —subrayó—que quienes investigan no definen con exactitud las causales que en cada hecho intervienen, lo que contribuye a que sigan ocurriendo, a veces con mayores consecuencias, pues pudieran llegar a ser mortales. Debemos argumentar mejor los informes, aprender a indagar integralmente, ya que hay falta de conocimientos para la investigación.

“A veces sucede un accidente en la vía y al esclarecer únicamente se habla de violación de las leyes del tránsito; se obvian los mantenimientos al vehículo, el estado de las vías en el país, si ese chofer durmió lo suficiente antes de salir de viaje, etc. En hechos de ese tipo, inciden generalmente causas que van más allá del trabajador”.

Las cifras son elocuentes: por cada accidente laboral como promedio se pierden 103 días y el Estado paga mil 418 pesos. Solo en el primer semestre de este año, las arcas estatales pagaron 2 millones 500 mil pesos.

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