Mención Cuba Deportiva: Lavastida, pelotero, entrenador y director.

Mención Cuba Deportiva: Lavastida, pelotero, entrenador y director.

Por Juan Nelson Vento Acosta.

Un domingo, después de propinarle lechada a uno de los mejores equipos de segunda categoría en San Juan y Martínez, Juan Lavastida hizo prometer al pequeño Ladislao convertirse en un mejor lanzador y Veguero que él en la zona del Rosario.

Con 45 victorias y 8 lechadas en series nacionales cumplió con lo primero. Respecto a lo segundo, no fue Veguero de las fértiles tierras donde se cosechó el mejor tabaco del mundo, pero si como integrante de uno de los equipos más competitivos de la pelota revolucionaria.

¿Cómo llegas a la pelota?

Como todo muchacho en un barrio donde se jugaba mucho. Había un equipo de segunda categoría muy bueno en el que mi padre era lanzador y yo aprendí con ellos. Organizamos un equipo juvenil mientras jugaba con los mayores también. Integré el equipo juvenil municipal y me seleccionaron como torpedero a dos nacionales juveniles en La Habana y Camagüey de 1968 a 1970. Entonces me llamaron para la academia provincial.

Serías torpedeo del equipo grande.

De eso nada. Alguien se había fijado en mi brazo y para mi sorpresa me llevaron de lanzador. Todavía no tenía edad y mi padre tuvo que llenar una planilla dándome permiso. Como si fuera a viajar al extranjero. Así me convertí en lanzador de Vegueros, aunque lo hice también con Forestales y después con Pinar en la selectiva. Como era relevista, con Pinar había menos posibilidades porque se rotaba con siete abridores. Para los relevistas dejaban muy poco.

Hubo un juego en 1978 que debe resultarte inolvidable.

La provincia me había ganado un campeonato y Vegueros estaba muy cerca. Solo faltaba ganar el último campeonato. Ya habían lanzado Guerra, Rogelio y Maximiliano. Pineda me llamó para decirme que me tocaba decidir, que aquel era mi juego. Esa noche le di nueve ceros a Industriales. Hay otro juego importante donde revelé a Rogelio en la lechada más larga en series nacionales.

Después de retirado, Lavastida continuó vinculado al deporte. ¿De qué te sirvió tu estancia en las series nacionales?

De mucho, yo era lanzador, pero a la vez el preparador físico del equipo. Me llamaron de San Juan para dirigir el equipo a la provincial. El primer año ganamos y nos percatamos que había calidad para rato. Fuimos rigurosos en el entrenamiento y coincidió con la llegada de novatos de mucha calidad como Omar, Raúl y Félix y Ajete. Después llegaron otros de manera que llevamos dieciocho peloteros a las nacionales y en una década ganamos ocho campeonatos provinciales.

Después, dejaste de dirigir.

Estuve cumpliendo misión en Venezuela y a pesar de que uno no quiere aceptarlo, los años pasan y llega el momento que sientes la necesidad del hogar. Comencé a entrenar niños y resultó muy reconfortante. A veces hasta perdemos los estribos con ellos, pero ves el progreso días tras día hasta que de pronto los encuentras en el nivel superior. Me gustaría continuar descubriendo talentos y seguir ayudando pero la vida me puso una sancadilla.

Podríamos permanecer hablando de pelota hasta el fin de los días, pero Lavastida tiene una cita ineludible en la sala de rehabilitación a la que asiste desde hace varios años. Un accidente le privó de continuar aportando al deporte, sin embargo, ello no es valladar para no encontrarle en la peña callejera que cada día surge espontáneamente en una esquina del pueblo, en la que siempre deja su impronta, o en el estadio Hermanos Saíz, donde va a presenciar un partido de béisbol acompañado por admiradores que siempre esperan opiniones acertadas de un hombre que ha dedicado su vida al deporte.

 

Escribir comentario

© 2018 Trabajadores. Órgano de la Central de Trabajadores de Cuba
Director: Alberto Núñez Betancourt
Subdirector Editorial: Alina Martínez Triay
Territorial y General Suárez. Plaza de la Revolución. La Habana, Cuba. CP: 10698
Fax: 053 (7) 555927 E-mail: digital@trabajadores.cu