Demajagua: forja de la Revolución cubana

Demajagua: forja de la Revolución cubana

Lo ocurrido el 10 de octubre de 1868 en Demajagua, uno de los actos sublimes en nuestros anales no podría sintetizarse en palabras tales como alzamiento, liberación o inicio de las gestas revolucionarias. Lo acaecido ese día en los predios de la otrora villa de Manzanillo, trasciende cualquier gesto de altruismo y valor, por lo que su estudio es expresión de adeudo para cada cubano.

Demajagua: forja de la Revolución cubana
Demajagua: forja de la Revolución cubana

Al decir de Aldo Daniel Tamayo Naranjo, presidente de la Unión de Historiadores de Cuba en la provincia de Granma, “aunque el suceso de forma general es bastante conocido es necesario insistir en ciertas precisiones: lamentablemente no todas las miradas de investigadores se han puesto sobre el episodio en su gran dimensión.

Aldo Daniel Tamayo, titular de la Unión de Historiadores de Cuba en Granma destacó que “Demajagua es también enmendar lo no aludido
sobre lo que sucedió ese día luminoso de la Patria”.

Por eso Demajagua es también enmendar lo no aludido sobre lo que sucedió ese día luminoso de la Patria. “Demajagua es el comienzo de la Revolución cubana, y es continuidad de la rebelión sudamericana por la libertad que encabezaron Simón Bolívar, San Martín y otros grandes gladiadores de la independencia desde 1810. Cuba vino a ser el último eslabón de esa cadena de pueblos en lucha, por lo tanto, no podemos ver ese momento como algo aislado del gran proceso redentor”, afirma.

Señala que tres hechos marcaron aquel día el rumbo de los futuros acontecimientos: “Al amanecer Carlos Manuel de Céspedes reúne a sus esclavos, les da la libertad y los convida a unirse a la lucha. Con esta fuerza estructuró, de manera embrionaria, la naciente hueste mambisa al crear la primera compañía de zapadores del Ejército Libertador. “Ocurrió allí otro suceso del que se habla muy poco, y es la jura de la bandera tricolor elaborada por el prócer. Los centenares de patriotas que concurrieron dieron su palabra de honor de defender ese pabellón hasta el último aliento.

“El tercer juramento es maravilloso porque el patricio bayamés dijo: ‘…y por mi parte me levantaré de la tumba, si tengo la suerte de sucumbir antes que ustedes, a recordarles esos deberes patrios’”. Indicó que además “está la lectura del Manifiesto del 10 de Octubre, que constituye un suceso simbólico al sentar los principios rectores y elementales de la Revolución.

Como todo programa de inicio de un proceso insurgente es mínimo, porque era para aunar voluntades y concertar criterios, con la intención de que se fuera consolidando y radicalizando en la marcha.

“No le podemos pedir todo a ese edicto, el cual, para el momento en que se elaboró, tiene realmente precisiones cardinales, entre ellas: la independencia absoluta, la soberanía de la nación, la aplicación del sufragio universal, el carácter transitorio que tendrían las medidas que adoptara el gobierno provisional encabezado por Céspedes y la decisión final, una vez expulsado el colonialismo español, de crear un congreso para concebir la verdadera Constitución política del país.

Todo ello da fe del pensamiento anticipado y progresista de Céspedes”. Sin embargo, muchas han sido las tergiversaciones en relación con el histórico hecho.

Una de estas es que el alzamiento ocurrió con solo 37 hombres cuando realmente fueron más de 600, según consta en un manuscrito de Céspedes expuesto hoy en las ruinas del propio ingenio, en tanto otra, muy difundida, aduce que el iniciador comenzó la guerra porque había perdido todo su patrimonio.

“Para la fecha de alzamiento —indica el historiador— Céspedes era dueño de más de 15 haciendas y estancias, poseía una fortuna líquida significativa, así como importantes inversiones en la ganadería, la madera y la minería. “Se debe estudiar con profundidad y ser muy cuidadosos al referirnos a las páginas de nuestra historia, porque podemos caer con facilidad, lamentablemente, en su desmontaje.

“Para suerte de la ideología revolucionaria cubana, dos grandes hombres sí aquilataron muy bien la grandeza del 10 de Octubre. El primero fue José Martí, quien miró hondo y dijo que lo más sublime de esa mañana no fue cuando Céspedes declaró a la Patria libre, sino cuando llamó a sus siervos y los declaró libres.

“El segundo, Fidel Castro, cuando, justamente un siglo después y en el propio escenario, expresó que había sido este bayamés el hombre de la gran decisión del alzamiento. Además refirió la excelsa frase: En Cuba solo hubo una Revolución, la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes”.

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