Lucha cubana: Palabras de bronce

Lucha cubana: Palabras de bronce

El luchador cubano de estilo libre Alejandro Valdés Tobier. FOTO/ Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/ rrcc
El luchador cubano de estilo libre Alejandro Valdés Tobier. FOTO/ Marcelino VÁZQUEZ HERNÁNDEZ/ rrcc

Rudens Tembrás Arcia, especial para Trabajadores

París.- La lucha cubana fraguó en bronce su asistencia al Campeonato Mundial de Luchas despedido aquí el sábado último, gracias a las actuaciones del clásico Oscar Pino (130 kg) y los libristas Yowlys Bonne (61 kg) y Alejandro Valdés (65 kg).

Marcar en el medallero de ambas justas, algo solo posible para 11 de las 83 delegaciones asistentes; extender a 27 (desde 1982) las ediciones en que nuestro país ha conquistado algún metal; y el reencuentro del estilo libre con el podio, tras irse en blanco en la edición de Las Vegas 2015 y los Juegos Olímpicos de Río-2016, son indicadores positivos que deben resaltarse.

Obtener más y mejores premios fue siempre el propósito del grupo, pero el alto nivel reinante en este deporte prohíbe cada vez más, incluso a las armadas poderosas, cargar con botines numerosos.

Al término de las lidias, nuestros tres ‘mosqueteros’ comentaron para Trabajadores sus impresiones de lo acontecido:

“Estaba bien entrenado para este reto y me basé en la rapidez y movilidad sobre el colchón. La estrategia fue entrar fuerte en busca de puntos, para explotar a los rivales europeos, que son resistentes y hacen una lucha de posición, pero se cansan cuando les exiges”, comentó Pino, sustituto del tricampeón olímpico Mijaín López.

“Este bronce es lo más grande que me ha pasado. Siempre quise estar en un Mundial y Mijaín me dio el chance. Empecé un poco presionado, pero fui adaptándome y entonces pensé en un gran resultado. Aquí tienen a otro digno representante. No pude alcanzar el oro, pero llegar al podio me pone muy contento”, sentenció.

Bonne, ahora doble premiado a este nivel, reconoció que “tenía una deuda pendiente con los japoneses, pues me impidieron la medalla en los Juegos Olímpicos de Londres y Río de Janeiro. La estrategia en el combate decisivo fue impedir que Nakamura (Rinya) me llegara a las piernas y buscar puntos a toda costa”.

“Este resultado demuestra que sí se puede. Vine por tratar de mejorar el color de mi presea anterior, pero no pude y me tengo que conformar. Ahora voy a descansar y después a seguir ‘fajado’ para las competencias que vengan”, agregó.

No obstante, reconoció que eso ocurrirá “si mantengo la titularidad, pues en Cuba está Davián Quintana, mi más fuerte rival, que lo tengo pegadito”, valoró con una sonrisa pícara.

Valdés habló muy sentido: “He dedicado mi vida a la lucha, desde los seis años, y no había podido subir al podio. Estoy emocionado, aunque inconforme porque vine por el oro y no fue posible. La pelea semifinal contra el polaco (Magomedmurad Gadzhiev) estuvo un poco confusa y siento que los árbitros no actuaron bien”.

“Me preparo para ganar en todas las competencias, ante cualquier rival. Nunca me he conformado con bronce o una buena actuación. El título estuvo cerca, pero no cayó, espero que el año próximo llegue en la misma forma de ahora y pueda obtenerlo”, expresó sudoroso, con los ojos aguados y la bandera nacional cubriéndole la espalda, como aupándolo en este momento de gloria.

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